Newell's

La suspensión y un manejo confuso de la Superliga

La decisión de que Newell's no juegue con Estudiantes en cancha de Quilmes fue poco clara.

Lunes 01 de Octubre de 2018

El malestar en Newell's no disminuyó. Continúa el fastidio por la suspensión del encuentro en cancha de Quilmes contra Estudiantes. Más allá de si era razonable la medida a partir de la intensa lluvia que cayó durante horas, decisión que no fue compartida por la lepra, el enojo principal es por la manera en que se resolvió. La Superliga fue desprolija al adoptar tal determinación, si se contempla lo que establece el Reglamento de Competencias Primera División 2018/2019 sobre la suspensión de partidos. A diferencia de la molestia que causó en la lepra, Estudiantes aceptó sin problemas la decisión. Especula que llegará al partido por los octavos de final de la Copa Argentina del miércoles en la misma condición física que su rival, San Lorenzo, que también postergó su encuentro del sábado.

   El reglamento de la Superliga 2018/2019, en el artículo 20, titulado Suspensión de Partidos, señala que "si por mal tiempo en la mañana del día en que deban jugarse partidos oficiales resultara presumible la suspensión de los mismos", la Superliga adoptará las disposiciones que se detallan a continuación.

   El inciso A dice que "la mesa directiva de la Superliga podrá tomar la decisión sobre la suspensión de los partidos hasta cuatro (4) horas antes del horario establecido para el comienzo de los mismos. En su caso, dicha decisión deberá ser comunicada a los clubes y al cuerpo arbitral".

   La Superliga publicó en su cuenta oficial de Twitter que "por las condiciones climáticas y porque el pronóstico del Servicio Meteorológico anuncia tormentas para las próximas tres horas, se suspende el encuentro entre Estudiantes y Newell's". Este tuit apareció a las 13.59, es decir que se estaba a menos de cuatro horas del inicio del encuentro, programado para las 17.45. Quizás la determinación se tomó un rato antes, pero como mínimo despierta dudas que haya sido con el tiempo de antelación que establece el inciso A.

   Tampoco se respetó lo establecido en este inciso, acerca de la comunicación de la suspensión "a los clubes y al cuerpo arbitral". El plantel y la dirigencia rojinegra se enteraron de la decisión por Twitter. Nadie los llamó ni antes ni después. Fue por ese motivo que durante los primeros instantes en que se conoció la noticia hubo desconcierto en el hotel donde concentró Newell's.

   El árbitro Pablo Echavarría tampoco recibió un llamado para comunicarle la resolución, según le confirmó el mismo sábado a Ovación. "Fuimos al estadio de Quilmes y cuando llegamos la policía encargada del evento que estaba por las inmediaciones nos dijo que no se podía jugar el encuentro. Inmediatamente llamamos a la oficina de árbitros y nos dijeron que se había suspendido", contó el juez.

   En un principio, la medida de la Superliga generó toda clase de dudas. Cuentan que el mismo Omar De Felippe preguntaba si había posibilidades de que se juegue el domingo, para saber si debían quedarse concentrados o se volvían. Esta fue una demostración elocuente de las consecuencias de la desprolijidades de la Superliga. Cuando se confirmó que el partido no se disputaba al otro día, el cuerpo técnico dispuso que el plantel entrene en el gimnasio del hotel y luego retorne a Rosario, para no desperdiciar el día.

   Como mínimo es dudoso que la Superliga haya resuelto la suspensión en las cuatro horas previas al inicio del encuentro. Por lo pronto, no la publicó en Twitter con ese tiempo de antelación que determina el inciso A. Por lo tanto, todo indica que debió aplicarse el inciso B.

   Este inciso dice: "En caso que el partido no hubiera sido suspendido previamente por la mesa directiva de conformidad con el inciso A precedente, deberán el árbitro y sus asistentes constituirse en el estadio a fin de verificar las condiciones del campo de juego, con una antelación no menor de tres (3) horas respecto del horario previsto para el inicio del encuentro".

   En tanto, el inciso C señala: "El árbitro y sus asistentes deberán verificar el estado del campo de juego cada media hora, quedándoles prohibido efectuar declaraciones públicas o de cualquier manera indicar cuál será su decisión".

   En tanto, el inciso D se refiere al modo en que tiene que proceder el árbitro si considera que el partido no se puede jugar. "En caso que decida suspender el partido, deberá efectuar una reunión con al menos un representante de cada club, quienes serán los primeros en ser informados sobre la decisión. Solamente luego de haber labrado el acta sobre la suspensión del partido podrá el árbitro efectuar declaraciones públicas con el fin de explicar la decisión".

   La Superliga procedió de modo confuso y es evidente que lo apropiado hubiese sido que el juez Echavarría constate el estado del campo de juego del estadio de Quilmes y allí resuelva qué hacer. Y si entendía que no estaban dadas las condiciones, convocar a los representantes de Newell's y Estudiantes para informarles que no se jugaba. Nada de esto es lo que sucedió.

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