En una situación inédita, plena de confusión y con escenas linderas con el surrealismo, el partido entre Colón y Atlético de Rafaela se suspendió porque los jugadores sabaleros no se presentaron por un conflicto salarial con la entidad. El disparate fue tal que los directivos locales pretendieron postergar a las 20.30 el comienzo del encuentro que estaba programado a las 18. El desenlace fue que no se jugó y horas después, el presidente de los rojinegros, Germán Lerche, que estaba de licencia, presentó su renuncia.
Si bien el expediente fue remitido al tribunal de disciplina para la determinación del caso, lo cierto es que el árbitro Darío Herrera dejó constancia que el partido se suspendió por la no presentación de Colón, razón por la cual la aplicación del reglamento determina darle ganado el partido al equipo rafaelino, quitarle 3 puntos al conjunto ausente, más una multa económica equivalente al costo de 2.250 entradas.
Los jugadores de Colón decidieron no presentarse a causa de que la dirigencia no había saldado ninguno de los 7 meses que le deben de salarios. Entonces, para ganar tiempo, la directiva intentó retrasar el partido, pero las autoridades de La Crema se negaron a esperar dos horas y se fueron del estadio, cuando los pocos simpatizantes locales que habían ingresado ya se habían desconcentrado. Ahora la AFA debe decidir si reprograma el partido o aplica el artículo 109 del reglamento, que de no hacerlo sentaría un grave precedente.
La posibilidad de que Colón no se presentase había comenzado a barajarse un par de horas antes del horario del partido. Los jugadores, en compañía del dirigente de Agremiados, Sergio Marchi, se encontraban reunidos en el Hotel de Campo, situado sobre la autopista Santa Fe-Rosario. Puertas afuera dejaban trascender que la dirigencia no cumplió lo acordado en una reunión celebrada el viernes pasado, motivada en la crisis que ocasionó que el plantel no se entrenase por las abultadas deudas en sueldos y derechos de imagen que mantiene el club.
Sobre ese particular, el presidente sabalero en ejercicio, Rubén Moncagatta, dijo en declaraciones a la TV Pública que lo sorprendió la situación suscitada ayer porque en esa reunión se había "llegado a un acuerdo" que debía efectivizarse el miércoles.
A su vez, el ahora renunciante presidente Germán Lerche se presentó en el Club de Campo para intentar una gestión pero fue echado del lugar por los jugadores, en un momento de extrema tensión.
Una de las ideas de la menguada dirigencia de Colón para evitar sanciones de la AFA fue presentar un representativo integrado por jugadores de la reserva, pero esos futbolistas habían jugado a la mañana ante Rafaela.
Pero la situación tuvo su conclusión cuando Moncagatta decía a la TV Pública que el partido se jugaría a las 20.30, en una decisión unilateral. Mientras, el plantel visitante decidió dejar el estadio.
Una vez conocida la suspensión, unos 100 simpatizantes pretendieron ingresar a la cancha y la policía reprimió. Hubo corridas, rotura de vidrios y seis efectivos del orden con lesiones leves. Frente al hotel donde concentró Colón también hubo disturbios, pero motivados contra la dirigencia, no hacia el plantel.
Al final del día, Lerche renunció como presidente de Colón. El dirigente, ex mano derecha de Grondona, a tal punto que era el secretario del Departamento de Selecciones Nacionales, estaba de licencia en el Sabalero "por cuestiones de salud", luego de que a Colón le descontaran seis puntos por una deuda con Atlante de México por el pase de Juan Carlos Falcón. El de ayer fue su último capítulo de una serie de bochornos.