En Newell's no repiten la formación inicial
Desde su arribo a Rosario, el director técnico nunca pudo efectuar hacia adentro una señal se arenga, de compromiso y de motivación, que incluya la determinación de mantener la formación inicial.
Y, la mayoría de las veces, no fue por lo producido en el partido anterior, por lo que refleja el espejo retrovisor del pasado reciente, sino por la encaprichada reiteración de problemas físicos que conspiraron contra todo tipo de gesto de confianza.
En este panorama, el trabajo de Kudelka adquiere otras dimensiones y se vuelve digno de más elogios todavía, ya que siempre tuvo que apelar a su oficio de conductor para esquivar estas complicaciones de turno.
Gracias a las huellas que pudo instalar en el sendero, ahora la Lepra puede mirar el camino con más ambiciones y soñar con un horizonte muy diferente para el próximo torneo.
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Kudelka, un gran piloto de tormenta
Desde que llegó al parque Independencia, Kudelka dirigió 8 partidos a un Newell’s que venía en caída libre y sin victorias, 7 por el torneo y 1 por Copa Argentina. Ganó 3, igualó 2 y perdió 3, consiguió 11 puntos de 24.
Si bien quedó afuera de arranque por los 32avos de final en la Copa Argentina, consiguió quebrar todas las otras rachas negativas, logró triunfos en condición de local y de visitante, y ahora lleva 4 sin perder en el Apertura.
Después de mucho tiempo y de una gran cantidad de intentos fallidos, se avizora con más firmeza una luz al final del túnel. Pero no fue nada fácil porque en cada duelo tuvo que meter mano en el armado nominal.
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El coraje de Kudelka
Vale recodar que el DT tuvo el enorme coraje de asumir en el clásico, en la derrota 2-0 ante Central en el Coloso, por la 8ª fecha. Ese día, formó con Barlasina; Méndez, Salcedo, Goitea y Risso Patrón; Regiardo y Rodrigo Herrera; Luciano Herrera y Acuña; Núñez y Ramírez.
En ese pleito, el Colo fue llamativamente capitán, y hubo un buen rendimiento del conjunto rojinegro en el primer tiempo y luego se derrumbó, emocional y futbolísticamente cuando le marcaron el primer gol.
Tras la 9ª, que se postergó por el desopilante e inédito paro autodecretado por las autoridades de la Asociación del Fútbol Argentino, por la 10º, empató 1 a 1 con Platense, también en el Parque. Para ese choque, hubo 1 cambio: Guch por Acuña, y precisamente fue este jugador quien anotó de tiro libre para la Lepra. En esa oportunidad apareció Regiardo, un joven de las categorías inferiores leprosas de 19 años, como capitán con la cinta en el brazo.
En tanto, por la jornada 11ª, recibió otro tremendo golpazo con un 5 a 0 en contra en la visita a Lanús, en la Fortaleza.
Para ese cruce, instaló cuatro modificaciones: Ortega, Luciano, Mazzantti, y Sotelo; por Méndez, Risso Patrón, Núñez, y Guch, que no tuvieron el resultado esperado.
El primer grito de Newell's
Por la 12ª, en el tan esperado primer triunfo por el pueblo leproso, en el 1 a 0 sobre Gimnasia de Mendoza, en Rosario, con gol de Mazzantti, hasta ahora el mejor refuerzo del mercado de pases rojinegro, el entrenador dispuso 6 cambios: Méndez, Bruno Cabrera, Russo, Gómez Mattar, Núnez, y Cóccaro; por Ortega, Salcedo, Pisso Patrón, Rodrigo Herrera, Luciano Herrera, y Ramirez.
Ahí, cuando parecía que todo resurgía y que podía volver de sus propias cenizas y se empezaba a encuadrar detrás de los lineamientos pretendidos, Newell’s tuvo otro tropezón muy duro en el inicio de la Copa Argentina, en el 2 a 0 ante Acassuso en Rafaela. Para esa ocasión decidió 1 modificación: Acuña por Gómez Mattar, quien volvió a desperdiciar esa chance de meterse en el escalón principal de las preferencias del cuerpo técnico rojinegro.
Recién en la fecha 13ª, pudo conseguir un gesto válido de ratificación de rumbo, en la victoria 3 a1 frente a Central Córdoba en el estadio Madre de Ciudades en Santiago del Estero. Para forjar esa reacción determinó 6 cambios: Reinatti, Salcedo, Salomón, Rodrigo Herrera, Guch y García; por Barlasina, Méndez, Goitea, Sotelo, Acuña y Núñez.
Allí, surgió la saludable aparición del arquero Reinatti bajo los tres palos rojinegros, quien hasta ahora no padeció derrotas.
En la 14ª, en la parda sin goles ante San Lorenzo en Rosario, se inclinó por 1 sola variante: Méndez por Cabrera. Y, esa igualdad sirvió para sumar al menos un punto ante un rival más exigente y complejo de superar.
Por su parte, en la 15ª, en el triunfazo 3 a 2 a Unión en Santa Fe, el técnico dispuso 3 cambios: Goitea, Luciano Herrera, y Scarpeccio; por Salomón, García, por Cóccaro.
Ahí, irrumpió con buen pie el pibe Scarpecccio, otro de la cantera que está poniendo la cara en los tiempos más duros, y tuvo una actuación sobresaliente Reinatti.
Con ese marco de expectativas renovadas, por la próxima fecha, la 16ª, el elenco rojinegro se medirá este domingo, a las 17.30, ante Instituto en el estadio Marcelo Bielsa. Para ese duelo, Kudelka está evaluando y decidiendo para ver si están en condiciones de regresar al once de inicio Salomón y Cóccaro.
En el búnker leproso, se está trabajando al máximo para sortear las secuelas de las lesiones y tratar de estirar este curva positiva del final de la fase de grupos en el Apertura. Por ahí, transcurre todo.