Una de las características que distingue al Foro Canalla es que está en el poder desde el 30 de septiembre de 2014. Otra es que cuando asumió se encontró con un brote impresionante de jóvenes que terminaron engordando la tesorería como jamás había sucedido en la historia del club. También logró conquistar un título: la Copa Argentina versión 2018. Pero además cuenta con otra llamativa particularidad que lo hace prácticamente único en materia de gestión. Y es que en siete años y medio del conducción contrató a ocho directores técnicos con la singularidad de que cinco eran inexpertos como líderes de planteles en primera división. Tales los casos de Eduardo Coudet, Leo Fernández, Paulo Ferrari, Cristian González y Leandro Somoza. Las excepciones a la regla fueron Paolo Montero, Edgardo Bauza y Diego Cocca. Pero hay otro dato extra que no es menor. Y es que metió tres interinatos en medio de algunos ciclos. Es una administración, sin dudas, que lleva como ADN darle pista a novatos.
Decir Raúl Broglia, Rodolfo Di Pollina y Ricardo Carloni es mencionar a los máximos referentes del Foro Canalla. Este triunvirato es el responsable que viene direccionando y plasmando los proyectos futbolísticos desde hace varios años (Broglia estuvo en Arroyito hasta 2018). La resultante marca que el canalla tuvo en este período más lagunas secas que ríos de felicidad. La conducción navegó en la mayoría de cada nueva odisea en aguas picadas.
Con la contratación de Leandro Somoza ratificó una línea dirigencial que no todas las instituciones del fútbol argentino se animan a trazar. Menos a transitar. Y es entregarle las llaves del plantel profesional a uno bisoño. Pero en la entidad auriazul es moneda corriente. Al menos así lo certifica la realidad de esta administración auriazul.
Antes de bucear en cada caso particular de los técnicos que sumó el Foro sin cesar hay que remarcar que esta gestión tuvo también que “bancarse” un tiempito a Miguel Angel Russo, quien regresó al club bajo la presidencia de Norberto Speciale. Luego arrancó la sumatoria de apellidos sin roce como referentes de grupos en la primera división.
El primero que salió a escena fue Eduardo Coudet. Para la comisión presidida entonces por Raúl Broglia fue un verdadero desafío porque Chacho debía ocupar el rol que había dejado nada menos que el entrenador que devolvió al club a la A y además había llegado a la final de la Copa Argentina en 2014.
Claro que antes de que Coudet tomara la conducción se produjo el primer interinato. Fue a fines de 2014 cuando Hugo Aníbal Galloni fue el apuntado para dirigir los dos últimos partidos del año de Rosario Central ante la renuncia de Russo. Fue así que el Flaco estuvo ante Racing (0-3 en el Gigante) y Banfield (3-2 en el sur bonaerense).
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El Chacho Coudet, la primera gran apuesta del Foro Canalla.
Sebastián Suárez Meccia
Desde el 13 de febrero de 2015 al 15 de diciembre de 2016, el Chacho estuvo en el banco en 81 ocasiones. La patriada dirigencial salió bien desde el punto de vista que el equipo llegó y perdió dos finales de la Copa Argentina (2015 y 2016), logró meterse en los cuartos de finales de la Copa Libertadores y peleó un campeonato local en 2015. Pero el paso del DT no fue todo color de rosa. Porque desde lo económico y financiero el club hizo una de las inversiones mas extraordinarias jamás realizada. Se vendieron varios juveniles a precios increíbles. Gio Lo Celso fue el caso mas emblemático. Pero también se contrataron muchísimos jugadores a precios muy elevados del mercado por petición u orden de Coudet. Tiempo después la tesorería sintió ese impacto.
La noche que Central perdió la final de la Copa Argentina ante River (2016) fue la despedida del técnico, quien había arribado a Córdoba sabiendo que sería su última función, independientemente de cómo terminaría la película copera. Fue ahí donde la dirigencia miró hacia abajo y le dio la responsabilidad a Leonardo Fernández para que esté al frente del equipo en el último desafío del torneo frente a Belgrano en Córdoba, partido que el canalla se impuso 2 a 0.
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Leo Fernández tuvo un interinato pero después tomó las riendas.
Gustavo de los Ríos
Broglia, Di Pollina y Carloni no se durmieron y buscaron junto al resto de sus pares un entrenador. Y así fue que llegó Paolo Montero, quien venía dirigiendo, en Boca Unidos y Colón. El uruguayo arrancó el proceso el 12 de marzo de 2017 y se fue el 10 de noviembre luego de una campaña irregular y 29 encuentros como entrenador. Como no había margen para sumar a un DT a la brevedad, la directiva recurrió otra vez a Leo Fernández, quien estaba cómodo en la reserva potenciando proyectos. Como ganó el clásico y venció a Boca, la gestión decidió oficializarlo como cabeza de grupo en una nueva apuesta hacia un novato.
Tras perder tres partidos no dudaron en pedirle que diera un paso al costado. Incluso tuvieron que apelar al interinato de José Chamot para afrontar el segundo cotejo ante San Pablo, por la Sudamericana 2018. Es más, el Flaco quería quedarse y terminó comandando al canalla contra Arsenal y Estudiantes en una muestra más de improvisación.
El 2 de agosto de 2018 se produjo el retorno de Edgardo Bauza. El entonces mánager Mauro Cetto propuso un apellido con experiencia y fue ahí donde exhibió el nombre del Patón como prioridad. Y lo terminaron contratando, pese a que Broglia y varios de la comisión directiva no querían saber nada con su vuelta.
Con la Libertadores 2019 en las narices y el torneo recién arrancado, los números no ayudaban al Patón. Fue entonces que Di Pollina y el entonces dirigente Martín Lucero le pidieron a Bauza que renunciara, pese a que antes cortó la sequía de títulos con la Copa Argentina 2018. El Patón lo hizo el 22 de febrero de 2019 lo que representó una salida desprolija para un ídolo de la casa tras 26 partidos.
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El Loncho Ferrari tuvo una estancia muy corta en Central.
Virginia Benedetto
Con el banco disponible hubo que salir a buscar un reemplazante. La vara estaba alta por el título tras casi 23 años. La lógica marcaba que debía asumir un técnico con espalda para nutrir el promedio, afrontar la defensa de la Copa Argentina y ser protagonista de la Libertadores. El Foro Canalla no hizo la lógica. Hizo todo lo contrario y fue por otro entrenador inexperto. Paulo Ferrari asumió el 26 de febrero y ya el 17 de marzo había sido despedido. Duró seis partidos. Como el Loncho venía torcido decidieron cortarle el vínculo.
Ahí apareció Diego Cocca. Llegó de la mano del empresario Christian Grabarnik. Tenía experiencia. Eso era positivo, de alguna manera. Debutó el 31 de marzo de 2019 y duró en el cargo hasta el 16 de marzo de 2020. Estuvo al frente del plantel en 33 partidos. Central engordó el promedio. También su deuda porque contrató un sinnúmero de jugadores que estaban en la misma escudería del DT.
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El Kily González, la última gran apuesta que llegó a dirigir 68 partidos.
Sebastián Suárez Meccia
La pandemia obligó a hacer un cambio. Fue por eso que Cristian González terminó asumiendo como principal entrenador. Reunía las características básicas: conocía a los juveniles y no tenía experiencia. No era “caro”, por lo que la ecuación cerró sin fisuras. El Kily dirigió en total 68 partidos. Nunca pudo darle identidad al equipo. Sumó varios “refuerzos” y terminó siendo expulsado tras la derrota ante Newell’s hace un par de días.
La baja del Kily generó un verdadero problema. Con el presupuesto trazado no había muchas opciones para contratar. Los entrenadores con roce estaban ocupados. La mesa chica dirigencial del Foro hizo un sondeo, habló con varios y optó por darle rodaje a Leandro Somoza. La particularidad destacada de Flaco es que no tiene experiencia como líder de trabajo en primera división. Es una nueva apuesta de esta administración. Luego se verá si es pato o gallareta. Lo cierto es que esta comisión se viene caracterizando por ser un gestión que le brinda chances a los técnicos inexpertos.