Entre tantas cosas que le pueden pasar a un equipo de fútbol hay una que genera, cuanto menos, ingratitud, y tiene que ver con que el final de un campeonato lo tome dando pasos de puro compromiso, sin la más mínima aspiración de luchar por algo que valga la pena. Y así anda Central en esta recta final de campeonato en el que no pelea absolutamente por nada más que por sumar los puntos suficientes como para lograr cierta holgura de cara a la próxima temporada, en la que aún no está claro si habrá promedios. Es que de haberlos, el canalla iniciará un 2023 con las preocupaciones lógicas de un equipo que viene de hacer bastante mal las cosas y que no le quedará otra que pagar las consecuencias. Por esto la de esta tarde ante Defensa y Justicia (a las 16.30 y con arbitraje de Nicolás Lamolina) será una de las cuatro estaciones que le queda por transitar en busca de un cachito de alivio. Es poco, casi nada para las pretensiones de un club como Central, pero a la vez parece demasiado.



































