En los últimos meses, muchos feeds comerciales de Instagram comenzaron a parecerse entre sí. Hay un cierto estilo de placas con información y anuncios que parecen sacados de una plantilla universal sobre la que se vuelcan las particularidades de cada emprendimiento. Es un primer síntoma de la irrupción de la inteligencia artificial generativa en el marketing: algunos emprendedores deciden utilizarla como alternativa a una agencia o diseñador. Sin embargo, ¿Cuál es el impacto real en la actividad de los profesionales del rubro?
“El impacto está en la sensación de inmediatez y alta productividad, aunque algunos clientes no contemplan los tiempos de cada proceso creativo”, explica Camila De Elía, licenciada en Diseño y Comunicación Visual e integrante de la Asociación Rosarina de Diseño Gráfico. De Elía añade: “Hay un cambio en la expectativa de los clientes al ver lo rápido que se pueden generar imágenes. A veces, se pierde de vista que detrás de una pieza hay un proceso que permite pensar el concepto, tomar decisiones, hacer pruebas y realizar ajustes”.
Martín Nunes trabaja como gerente de cuentas y creatividad en la agencia Ellecktra. Lleva tiempo estudiando la implementación de la inteligencia artificial en procesos creativos y afirma: “Más que volvernos más eficientes, la meta es volvernos más objetivos, precisos, creativos, resolutivos y capaces de generar mayor impacto. Los problemas que enfrentamos hoy son más complejos que hace algunos años y demandan un nivel de análisis, exploración y velocidad que sería muy difícil sostener sin estas herramientas”.
Camila De Elía es licenciada en Diseño y Comunicación Visual e integrante de la Asociación Rosarina de Diseño Gráfico.
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Eventualmente, reducir los tiempos que se destinan a este tipo de piezas puede derivar en un mayor volumen de clientes y un abaratamiento de costos. “Los tiempos de trabajo se han reducido bastante, lo cual nos permite ser más eficientes en ciertas etapas. Herramientas como ChatGPT, Claude y Gemini son muy útiles a la hora de presentar mock-ups y prototipos conceptuales”, explica De Elía.
Por su parte, Nunes coincide en que la implementación de inteligencia artificial puede resultar en una reducción de los tiempos, pero también llama a considerar desafíos adicionales como la capacitación del personal, la modificación de procesos y la inversión en infraestructura tecnológica. “Me parece imposible afirmar que la IA equivale a trabajo más barato. Una pieza generada sin dirección, consistencia o calidad puede terminar en correcciones, retrabajo y, finalmente, más costo”, añade.
El costo de la IA para diseño
Respecto de la incorporación de inteligencia artificial, cabe preguntarse cuánto gastan los estudios y agencias en este tipo de servicios. “Todavía representa una inversión relativamente baja frente al resto del ecosistema tecnológico de una empresa como la nuestra, especialmente si lo comparamos con desarrollos audiovisuales tradicionales, automatizaciones o desarrollo de software”, afirma el gerente de cuentas de Ellecktra.
Los planes mensuales de Gemini, una de las herramientas más utilizadas para la generación de imágenes y video, parten de los 5 dólares, pero pueden alcanzar los 200 para acceder a las funciones más avanzadas y una mayor frecuencia de uso. Por otro lado, Nunes explica que la utilización de sistemas con modalidades por tokens o créditos puede presentar importantes variaciones según la complejidad del proyecto: “Hay trabajos que pueden consumir 10 dólares, pero muchos pueden requerir cientos o incluso miles”.
Martín Nunes trabaja como gerente de cuentas y creatividad en la agencia Ellecktra.
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Esta relativa accesibilidad abre un nuevo interrogante acerca de la eventual pérdida de clientes. Muchos potenciales usuarios pueden preferir valerse por sí mismos, apuntalados por un agente generativo, antes que contratar a un profesional o una agencia. De Elía aclara: “Es posible que se pierdan clientes dentro del segmento de menor poder adquisitivo. Sin embargo, el que necesita un diseño bien hecho está dispuesto a pagarlo”. Nunes coincide parcialmente: “No deberíamos perder clientes en la medida en que seamos capaces de evolucionar nuestra propuesta”.
En cuanto a los puestos laborales del sector, ambos profesionales coinciden en que existen muchas tareas propias de las capacidades humanas. De Elía enumera la interpretación de las ideas y conceptos de marca, las correcciones y la resolución de cuestiones técnicas y visuales. Nunes resume: “Nuestro diferencial no debería ser ejecutar tareas. Si como profesional mantenés exactamente las mismas capacidades que tenías hace dos años, probablemente pierdas competitividad”.
La otra campana en esta cuestión es la percepción del público frente a las piezas diseñadas con IA. En los últimos meses, grandes marcas como McDonald’s, Coca-Cola y casas de apuestas online se vieron obligadas a retirar anuncios ante la mala respuesta de la audiencia. “El problema de las piezas hechas completamente con IA es su notoria uniformidad. También hay una cuestión relacionada con lo humano. Es decir, una pieza que se siente automatizada da la sensación de que no tuvo trabajo detrás”, explica De Elía.
En la misma línea, Nunes concluye: “Al volverse accesible, millones de personas pudieron generar contenidos de manera inmediata. Eso produjo cosas extraordinarias, pero también una enorme cantidad de malas ideas y ejecuciones deficientes. Trabajar con IA implica conocer sus posibilidades y límites. La herramienta puede amplificar muchísimo una idea; lo que todavía no puede hacer es reemplazar la necesidad de tener una buena idea”.