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La presencia de Uber afectó directamente a la demanda de taxis en la ciudad.
La Capital / Héctor Rio.
El taxista se explayó sobre el desgaste de los vehículos. “Meter el auto al mecánico hoy son mínimo 200 lucas, y los ‘improvisados’ que usan su auto particular no lo tienen en cuenta”, afirmó, y sumó: “Para mí, Uber está diseñado como un extra, no para trabajar como un empleo fijo”.
Un gasto elevado, enfrentado a los limitados ingresos
Lupo, presidente de Atrar, coincidió con que los gastos de mantenimiento son elevados: “Un vehículo lleva un gasto anual de revisión y de todas las cuestiones que se hace de más de 200 mil pesos”. El mecánico aclaró que “en un auto que anda tanto por la calle puede tener muchas más revisiones”, y ejemplificó: “Hay sistemas como la BCI que el repuesto sale 800 mil pesos. Muy pocas se cambian, pero si hay que cambiarla hay que tenerlo muy en cuenta, primero por si se consigue y después por el costo que tiene”.
“Estamos pasando una situación donde ha bajado muchísimo el trabajo por los problemas económicos. A veces la gente no tiene la posibilidad de cambiar un repuesto por el costo”, confesó, y destacó que “esta situación se está dando en todo el país, por lo que bajó entre un 15% y un 20% la demanda de trabajo” en los talleres.
Por eso, puntualizó: “Estamos con un serio problema económico porque no hay rentabilidad. La gente está laburando 12 o 15 horas por día, pero se ve una caída de la actividad bastante importante. Primero porque la gente prioriza el trabajo o gastos, como el inicio de clases en marzo, entonces posterga la reparación”. En este detalle, valoró el control sobre los taxis, “tanto por la municipalidad como por la RTO”.
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El análisis de Baio también se refirió a las dificultades que presenta el contexto económico del país, por lo que enfatizó: “Está difícil económicamente. El poder adquisitivo de las personas ha decaído bastante con respecto a todos estos movimientos de precios que son aplicados en la inflación de nuestro país. Para mí, los sueldos no van al mismo nivel de la parte de la inflación. Entonces, las personas que manejan un Uber o un taxi disponen de un presupuesto inferior para reparar sus autos y, a consecuencia, también aumenta la mano de obra y el repuesto. Todo esto hace que se extienda el plazo”.
“El plazo es personal, no es que se extendió el plazo de la VTV, que es anualmente. Hay dos relojes de desgaste: uno es por el uso en kilometraje y el otro por el uso en tiempo, que corre cronológicamente. También veo que hay calles que están bastante complicadas y deterioradas, que hacen que empeore la condición de mantenimiento antes de lo que un vehículo tiene previsto desde fábrica”, resaltó el representante de Atrar.
Retomando el conflicto económico de los conductores, aseveró que “influye un montón” en la decisión de postergar las reparaciones y detalló: “El contexto económico que estamos viviendo es muy difícil e incluso se vuelve como una excusa válida decir: ‘Gano muy poca plata, lo voy a arreglar cuando pueda’”.
“Se van acumulando tantos problemas que, cuando uno lleva el auto al taller, termina saliendo más de la mitad de lo que vale el vehículo. Esto pasa porque venís sin hacer cosas mucho tiempo, entonces acumulás problemas y plata que no pagaste en algún momento”, evidenció Baio en cuanto a la situación de varios Uber, y comparó: “Es lo mismo que la tarjeta de crédito cuando decís: ‘Este mes no la pago y el mes que viene voy a tratar de pagarla’. Se hace toda una pelota financiera y llega un momento que vas a tener que pagarlo de alguna manera”.
Ecuación imposible: gastos en nafta, reparaciones y trabajadores sin vacaciones
La ecuación económica es complicada: el gasto en combustible es considerable, sobre todo en un contexto de suba permanente de las naftas, el desgaste del auto es alto y, para que sea conveniente para el usuario, los viajes cortos suelen tener un precio económico, por lo que el resto para el chofer se achica.
Otro factor a tener en cuenta es el porcentaje que quita la app, entre un 30% y un 35%. Tobías, titular de su taxi, señaló que de un viaje de 3.300 pesos, la app le paga 1.900. “Uber se lleva el 30%. Paga poco, pero lo que equipara el valor bajo son los premios diarios, que si los hacés todos, son unos 30 mil pesos por día”, afirmó el conductor sobre las recompensas que otorga la app por mayor cantidad de viajes realizados.
Por otro lado, hay que tener en cuenta las condiciones en las que trabajan los choferes de aplicación. Señalan que están en una situación laboral completamente informal: pueden trabajar jornadas de hasta 12 horas -ese es el límite en la app-, sin vacaciones pagas, francos, feriados o licencias por enfermedad.
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“Trabajo de lunes a lunes: 8 horas todos los días. Unas 5 a la mañana y 3 a la tarde/noche”, sostuvo Sebastián, chofer de Uber y Didi hace casi un año y medio, en diálogo con este medio, y continuó: “No hay vacaciones, no hay feriados, no hay nada, al contrario, viernes y sábado es cuando más se trabaja. Nosotros vamos en contramano de lo que es un trabajo normal”.
En cuanto a la ecuación económica, Sebastián maneja una Eco Sport 2010, que funciona con la mezcla de nafta y GNC, un aspecto muy importante a la hora de calcular el gasto en combustible. “De lunes a viernes el promedio es $10.000 pesos la hora, pero sábado y domingo $12.000, eso es sucio (sin contar los gastos)”, expresó el conductor.
“Después le tenés que restar más o menos entre 3 mil y 4 mil pesos por hora, entre combustible y mantenimiento”, detalló Sebastián, y agregó: “O sea que de lunes a viernes te deja más o menos $7.000 la hora y los fines de semana $10.000”.
Otra es la historia si es un auto completamente a nafta, como suele ser el caso de aquellos que usan su vehículo particular, ya que la app aparece como segundo ingreso. Este es el caso de Paulina, que usa su Toyota Rav 4 2003 para trabajar de jueves a domingo, solo por las noches, porque durante el día trabaja como administrativa. “Es un auto grande (del estilo SUV), consume mucha nafta por el motor”, explicó la conductora, y continuó: “Salgo esos días porque la tarifa es más alta, además si trabajo con el auto todos los días se me desgasta mucho, lo voy a perder”.
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Además de los que buscan el segundo ingreso frente a los bolsillos flacos, también están quienes perdieron sus trabajos y se refugiaron en Uber ante la necesidad económica. Este es el caso de Gerardo, que fue repartidor de alimentos y golosinas durante cuatro décadas. A sus 62 años, hace poco más de once meses que trabaja en la aplicación, con jornadas de 12 horas por días.
“Alquilo un vehículo con GNC que cuesta $360.000 por semana, o sea $60.000 por día”, dijo el chofer de Uber, y sumó: “Limpios me quedan entre $60.000 y $70.000 por día, o sea $5.000 a $6.700 por hora”.
“No me queda otra, a los 62 años quién me va a dar laburo”, se lamenta el conductor de Uber en diálogo con La Capital.
El excesivo desgaste de los Uber
Un punto donde hizo hincapié Baio fue en que “los vehículos están sufriendo un mayor desgaste y, en consecuencia, un mantenimiento preventivo periódicamente inferior a lo que era antes”. Sobre esto, indagó en que “las licencias de taxis se autorizaban a 10 años como máxima antigüedad del auto, pero actualmente lo están postergando para que puedan seguir transitando en la calle”.
“Con el deterioro de la calle, el tren delantero sufre mucho más en lo que es amortiguadores, cazoletas, bujes de parrilla y bieletas; todo lo que contiene el tren portador. Todo eso incluye rótulas, extremos y caja de dirección, e influye sobre la seguridad. El tren delantero influye sobre la seguridad de un vehículo e incluso involucra a gente externa”, acentuó el representante.
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En la misma línea, continuó: “Hay cosas que no son de seguridad, como por ejemplo una correa de distribución. Si el auto corta la correa de distribución, en seguridad no pasa nada. El auto deja de funcionar, pero no va a cometer un accidente o hacer que el auto sea inconducible. Eso es un mantenimiento predictivo que normalmente se hace cada 60 mil kilómetros o 5 años, pero no es un tema de seguridad por el cual en una VTV te digan que el auto no puede funcionar”.
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Uber se impone en Rosario con una gran cantidad de usuarios.
Marcelo Bustamante / La Capital
La mirada de Lupo también recalcó el desgaste que padece “el tren delantero del auto”, en parte por las “calles que tienen pozos o no están adecuadas en algunas zonas de la ciudad, donde sufren estos problemas también las gomas y los sistemas de frenado”.
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“Si está la RTO, hay muy pocos riesgos. Siempre que se está en la calle hay riesgo, pero teniendo el coche revisado por un ingeniero, a nosotros nos da mucha seguridad. Más allá de que el coche está en la calle y puede tener un accidente en cualquier momento, teniendo los controles, el tema es muy seguro. Es un vehículo que puede estar en condiciones de prestar un servicio”, sentenció el presidente de Atrar.
Falta de confort y problemas a futuro
En otro apartado del análisis de Baio, el representante reconoció que “la primera consecuencia de no hacer revisiones en el vehículo es el confort”, por lo que insistió: “No es un tema de seguridad, pero no está bueno ir en un vehículo que haga ruido por todos lados y no tenga una estabilidad importante en la conducción”.
A partir de esto, recordó que “a los taxis se le pedía que tengan una condición de confortabilidad para no tener unidades que estén abandonadas”, pero actualmente “se les alargó el tiempo de renovación a más de 10 años”
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Por ello, sostuvo que “quien está arriba del auto durante 10 o 12 horas sufre consecuencias anatómicas del cuerpo; si el auto rebota más, eso conlleva un problema médico”. Además, reconoció que “cuando uno utiliza un auto confortable el cansancio es inferior, el viaje es más agradable, uno se pone menos nervioso y tiene menos estrés”, puntos claves para la experiencia de los conductores y los usuarios.