Caso Perassi

Caso Perassi: una intensa actividad en la red los últimos días de la víctima

La mujer había buscado lugares donde abortar pero también "cartas de un feto a su futuro papá". Extensas conversaciones con un amigo.

Miércoles 27 de Marzo de 2019

El viernes 16 de septiembre de 2011, la antevíspera de su desaparición, Paula Perassi, la mujer que salió de su casa en San Lorenzo y a la que no se la vio nunca más, había hecho una búsqueda profusa de información sobre la práctica del aborto. Pero algo ocurrió o dejó de ocurrir: dos días después buscó con el mismo vértigo páginas que hicieran alusión a mensajes de un niño por nacer a su futuro padre.

Qué fue lo que pasó es lo que se trata de dilucidar en el juicio que se sustancia en Rosario, donde cuatro personas están acusadas de privación ilegítima de la libertad agravada y aborto sin consentimiento seguido de muerte contra esa misma mujer.

La información surgida de los allanamientos que se hicieron con posterioridad a la desaparición de Paula fueron el centro de la tercera jornada de juicio oral y público con la comparecencia de un perito informático, y terminó de declarar el padre de la víctima, Alberto Perassi. Un entrecruzamiento de datos que dan cuenta de la actividad vertiginosa con la que Paula intentaba interiorizarse vía internet frente a su embarazo.

Pero sobre todo, ayer se ventilaron las seguidas comunicaciones que la mujer tuvo con su amigo José Luis Freijomil, con quien en sucesivos chats mantuvo una fluida comunicación que llevó a la mujer a confesarle su situación, plantearle su embarazo y la encrucijada en que estaba.

La tercera jornada comenzó con Perassi como testigo. El padre de Paula recordó cuando un hombre, Nicolás Vásquez, fue a su taller y le contó que su suegra, Mirta Ruñisky, había sido quien le practicara el aborto a Paula. Perassi contó que Vásquez le dijo que estaba en pareja con la hija de la ahora imputada, que su mujer le había dicho que la mamá había hecho un aborto y estaba frente a un problema. Y que la mujer tenía antecedentes de haber hecho estas prácticas en Misiones. "Yo lo llevé a hacer la denuncia, y cuando volvíamos a Timbúes me dijo que estaba muy mal financieramente, que el auto no le arrancaba y que tenía de darle de comer a su hijito", recordó el hombre. "Por eso le di unos pesos y le arreglé el auto, sin cobrarle", narró.

La mención de la acusada generó la reacción del abogado defensor, quien increpó a Perassi de que el testigo le había dado dinero y hecho favores a su informante. Y preguntó: "¿Le dijo Vásquez que la mujer lo había echado de la casa y que su hijo no vivía con él y que su esposa y su hijo vivían con Ruñisky? Perassi contestó negativamente.

Luego pidieron la palabra el comisario Adolfo Puyol (acusado de encubrimiento), la misma Ruñisky y Gabriel Strumia (amante de la víctima), estos dos últimos con pedido de prisión perpetua. El primero habló de su trayectoria profesional y su carrera comercial, cargó contra Strumia porque le pidió que aclarara la situación ante la Justicia y no lo hizo, y contra Perassi porque considera que lo "apuntaba como amigo de Strumia" y por eso está detenido. "A mí me arruinaron la vida, estoy preso sin pruebas", descargó. La mujer insistió sobre su inocencia, dijo que su ex yerno la acusó porque la hija "lo había echado de la casa" y actuó por venganza. Y Strumia pidió la palabra para aclarar que la relación con el ex comisario era "meramente comercial".

Peritajes

Luego ingresó a la sala Miguel Alfredo Fernández, analista de sistemas que trabaja como perito en informática y en 2011, como parte de la Agrupación de Unidades Especiales de la UR XVII, participó en allanamientos para obtener pruebas del caso.

Era él quien analizaba las computadoras, copiaba el historial de búsqueda y lo entregaba. Fue él quien detectó en la cuenta de Paula comunicaciones con Strumia, la última el mismo 18 de septiembre, la búsqueda de fechas, de lugares, donde abortar en Rosario y Córdoba ("estoy embarazada de seis semanas y tengo que abortar", posteó Paula en Yahoo), lugares de viaje, horarios de transporte. Y detectó la búsqueda de "cartas de un feto a su padre".

También se habló de un allanamiento del edificio donde vivía y trabajaba Strumia, y del secuestro de una computadora en una oficina del taller (luego ratificó que no se había buscado en otras partes del domicilio). Allí se verificaron charlas por chat entre el hijo del acusado y otras personas, en una de las cuales el chico le decía a un amigo "hace dos meses que estoy triste y no sé qué hacer, me llegaron mensajes de una mujer que dice que mi papá está con otra mina" (fecha, 5 de septiembre).

Otra de las computadoras peritadas fue la de José Luis Freijomil, un amigo de Paula residente en Buenos Aires de la que se obtuvo registro de extensísimas charlas entre ambos, 168 hojas impresas tamaño oficio que se incorporaron como prueba en el juicio y de las que se habló más tarde cuando atestiguó el hombre. También se incorporó el historial de la computadora de Emilio Piedrabuena obtenido en un allanamiento del 25 de octubre, donde aparecen conversaciones de chats entre Paula y Gabriela Berterello.

Pero después se introdujeron en el secuestro de la computadora de Antonio Díaz, otro de los ahora imputados por aborto no consentido seguido de muerte, de la que se extrajo una conversación del dueño con Paula el 28 de agosto en la que hablaban fluidamente del "Gaby" (Strumia) a cuyo cumpleaños ambos habían ido. "Yo estoy en todas las jodas del Gabi", escribía el ahora imputado.

La querella, en tanto, apuntó el interrogatorio hacia la búsqueda de imágenes en el locutorio de 3 de Febrero y Dorrego, desde el que supuestamente Paula recibió la última llamada que la hizo salir de su casa. Pero la información ya estaba borrada al momento de llegar al lugar.

Luego, la defensa de Strumia y su esposa Roxana Michl hicieron hincapié sobre la búsqueda de horarios de transportes y destinos que había hecho Paula, sobre horarios de las últimas comunicaciones que hizo la mujer y sobre un allanamiento hecho el 14 de octubre de 2011 en la empresa Telecom, en General Rodríguez, donde se buscó sin éxito la locación exacta de unos mensajes entre dos teléfonos, el de Strumia y el de Perassi. El testigo reconoció que una antena telefónica puede estar saturada y la señal pasar a otra.

El abogado de Ruñisky fue más al grano. Logró, con sus preguntas, que el testigo reconociera que el nombre de su defendida no aparecía en las charlas que había registrado. Y la defensa de Godoy formuló preguntas tendientes a echar por tierra la sospecha de que algún policía haya querido influenciar al perito.

Largas charlas

Freijomil, de 54 años, fue la primera persona que supo del embarazo de Paula, que era producto de "una relación prohibida con Strumia", y de los miedos de la mujer ante la posibilidad de someterse a un aborto, posibilidad que surgió de las charlas por chat que mantuvo con ella, una semana antes de que desapareciera.

Oriundo de Buenos Aires, reconoció en el extenso interrogatorio al que se expuso ante el fiscal Sebastián Narvaja, que era amigo íntimo de Strumia desde 1999, cuando lo conoció junto a su familia en un raíd aventura de vehículos 4x4 en el sur del país. Y que prolongaron la amistad en encuentros relacionados con esa actividad.

El testigo propuesto por la Fiscalía se presentó así ante el Tribunal. Aportó que hablaba con Strumia por teléfono una vez por mes, y que lo visitaba en su casa cada vez que le tocaba viajar para la zona de Rosario o Santa Fe por su trabajo.

Según dijo, su relación con Paula se gestó a través de la red social Facebook, cuando a mediados de 2011 ella le apareció entre las sugerencias de amistad. La aceptó luego de pedirle referencias de la mujer a su amigo Gabriel. El testigo se mostró sólido en su declaración, pero algo incómodo cuando Narvaja trató extraerle consideraciones o impresiones más profundas acerca de cómo interpretaba ciertas

conductas o estados de ánimo de Paula. "No me acuerdo, está escrito" repitió varias veces, aunque siempre respondió las inquietudes del Ministerio Público a pesar de objeciones de los defensores de Strumia y Runsñisky, la supuesta abortera, incidentes que la jueza rechazó.

El fiscal le fue mostrando de a una las fojas con los chats incorporados a la causa a partir de pericias técnicas en su computadora, y formalizados en un acta en la que el testigo reconoció su firma en su primera declaración, el 8 de agosto de 2012 ante la Fiscalía de San Lorenzo.

Así comenzó una secuencia donde el testigo fue leyendo charlas reveladoras acerca de la relación de Paula con Strumia. El 16 de julio de 2011, Paula le habla de "un amor imposible", pero no le devela de quien se trata. José le pregunta si es una persona de San Lorenzo y ella contesta, "cerca".

Al otro día Paula vuelve a conectarse con Freijomil. Le confiesa que "hace casi dos meses que sucede" el vínculo amoroso, pero viene de un año atrás "en silencio. Nadie lo sabe, sólo vos. Es un amigo de mi papá", dice la mujer.

El 24 de agosto, Perassi le pregunta a Freijomil si era amigo de "él o de ella", en referencia a Strumia o su esposa. "De él", contestó el testigo en ese momento. Durante ese intercambio, Paula expuso que tenía cierta amistad con el hijo mayor de Strumia, con quien mantuvo una charla. En esa instancia el joven le confesó que sospechaba que su padre engañaba a su madre.

Los chats entre Freijomil y Paula eran casi diarios. Por lo que también hablaban de la crisis matrimonial de la mujer. Ella confesó que ya no tenía relaciones con su marido, y que eso lo advertían sus hijos. Hasta finalmente surgió el nombre de Strumia como el tercero en discordia.

"Me hablaba de alguien que no conocía, pero suponía que era Gabriel. Después Paula me lo confirmó", indicó Freijomil ante un pedido de aclaración de Narvaja. Entre las decenas de chats que leyó el testigo hubo otro del cual se desprende la intensa relación que tenía Paula con el empresario de Puerto San Martín.

"El quiere tener la nena conmigo, y ya le puso nombre: Agustina. Lo peor es que no nos cuidamos, y lo hacemos todos los días", confesó la mujer. "Están locos, descerebrados", contestó José, y ella dijo: "No estoy embarazada, quédate tranquilo".

Sin embargo, el 30 de agosto Paula le confiesa a José que está embarazada. "Hoy me compré el test, lo hice y salió resultado dos rayitas. El está muy loco, tuvo que ir al médico. No quiere tenerlo por todo lo que generaría alrededor nuestro".

Freijomil, en ese contexto, siempre le sugirió la alternativa de abortar. "Tener un hijo bajo un cielo de locuras, el entorno lo rechazaría", le contestó a Paula. ¿Qué me querés decir, que haga lo que él quiere?".

Paula le comentó que habían llorado con Strumia por la situación y que Darío, un empleado de Gabriel estaba al tanto. José le dijo que había una inyección (del día después) para interrumpir el embarazo. "Mañana voy a llamar a mí ginecóloga". Entonces Freijomil le explicó que esa alternativa no le acarrearía secuelas si lo hacía en un lugar seguro.

Angustia e incertidumbre

"Me podés decir qué hago, cómo mierda hago para estar tranquila. Vos decís que él tiene miedo", buscó respuestas Paula. "No, pero la Roxy (por la esposa de Strumia) es peso pesado", advirtió José.

El 2 de septiembre se concreta otra comunicación vía Facebook. "Ayer fuimos y nos hicimos la ecografía. Estoy de 20 días. El martes voy a hablar con mí ginecóloga, y ahí vemos", contó Paula.

Dos días después, le dice a su amigo que estaba al tanto que había hablado con Gabriel. "Me contó que lo llamaste. Sí, pero no largó letra", le contestó el hombre. En ese contacto Paula confirmó que decidieron avanzar con el embarazo: "Decidimos tenerlo aunque se venga un huracán. Encima Roxana empezó a sospechar".

Las referencias siguen girando sobre las consecuencias: "Pensalo bien, pueden disfrutar la vida juntos, esperar a que los chicos sean más grandes", opina Freijomil. Pero Paula se muestra preocupada, aunque bastante orientada. "Ya lo creo, pero tengo miedo de hacerme un aborto. A qué pase algo. Tengo amigas que pasaron por esto. A lo psicológico le tengo miedo. Que quede más pirucha de lo que estoy. El martes vamos a dormir juntos y a la tarde voy a la ginecóloga. Voy a tener que ir con la verdad. Me conoce desde que tengo 15 años. Confío solo en ella. No voy a poner en riego mí vida para dejar felices a otros. El se pondría muy feliz si lo hago. Convengamos que voy a hacer algo para que los demás no sufran. ¿Y yo qué?".

El 5 de septiembre Paula le cuenta que la mujer de Strumia estaba al tanto de la relación. "Se dio cuenta que hay otra. Parece que la llamaron por teléfono para decirle que el marido la engaña con alguien muy linda. El vino a verme y estuvieron discutiendo por teléfono. La gorda está muy nerviosa. Se va a pudrir todo".

Ese mismo día refiere que Strumia le confirmó que se va a separar. "Como lo viene planeando", pero que antes tenía que acomodar "cosas de papeles. Mi amor, vos sabés las cosas que tenemos para disfrutar antes que tener un hijo", le dijo el empresario a Paula.

El último tramo de los chats desnudan la angustia de Paula y su firme decisión de no abortar. El 13 de septiembre fue al ginecólogo. "Me hice análisis sub beta. Me dio 14.800", leyó José sobre lo que le contó la mujer. ¿Qué quiere decir?, preguntó el amigo. "Qué puede haber dos (embriones)".

Riesgosa intervención

Y continuó: "Tengo un riesgo alto. No puedo abortar. Además, tengo dos quistes de 8 y 14 milímetros en el útero. La doctora me dijo que lo piense bien. Y me recomendó que lo tenga, y me haga ligar las trompas".

"Estoy en la sexta semana. Tengo dos hijos y no quiero que me pase algo por no causarle dolor a los demás", se convenció Paula. "Yo te dije. No es el riesgo interrumpir, sino hacerlo en lugar serio, no con una bruja o en una cueva", insistió Freijomil.

"No me vas a convencer", replicó Paula. "Lo voy a tener. Los dos fuimos conscientes de lo que podría pasar". Más adelante José le pregunta si había hablado con Strumia y Paula dijo que le había dicho que estaba todo mal con su mujer y que quería que abortara.

Un día antes

El último chat entre Paula y Freijomil fue 17 de septiembre, un día antes de que desapareciera. "Amigo, llegó el día. Si no me ves más es porque pasó lo peor. Nos vamos a Rosario a hablar con el médico". "¿Vas con la bestia?", consultó José, por Strumia. "Todo estará bien. No te pasará nada. Espero a la tarde hablar con vos. Es un tipazo y te va a cuidar".

Freijomil dijo que nunca más supo qué ocurrió con su amiga. Que el sábado y domingo anterior al 18 de septiembre Paula lo llamó por teléfono cinco veces. "No sé lo qué pasó después. Yo pensé en dos familias, que nadie sufriera. El lunes me llamo Gabriel para preguntarme si yo sabía algo de Paula. Porque desapareció, y la están buscando".

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