La ciudad

Ya hay 30 cuidacoches que trabajan identificados en avenida Pellegrini

La experiencia apunta a lograr la inserción social de los mismos y es llevada adelante por el Movimiento Solidario y el municipio

Jueves 26 de Octubre de 2017

Unos 30 jóvenes (y no tanto) comenzaron a protagonizar esta semana una experiencia piloto como "cuidacoches sociales" en el tramo de avenida Pellegrini entre Balcarce y Laprida. Trabajan bajo cuatro premisas: no estar bajo efectos de drogas ni de alcohol, respetar los horarios del parquímetro y aceptar contribuciones voluntarias, sin pedir tarifa. A cambio, aparte de poder seguir con la actividad (de lunes a viernes de 20 a 9, sábados desde las 14 y domingos y feriados todo el día), ingresan a un programa de reinserción social que atiende las singularidades de sus vidas y de sus familias.

El seguimiento social indaga si terminaron la escolaridad, si necesitan capacitarse en oficios, si sus hijos están vacunados o cobran la asignación universal. Sin plantearlo como meta de hierro, la idea es que progresivamente la calle deje de ser su única opción de supervivencia.

La prueba de los "cuidacoches sociales" largó el lunes pasado gracias al trabajo conjunto y la firma de un convenio entre la ONG Movimiento Solidario de Rosario y la Secretaría de Desarrollo Social del municipio.

"Los cuidacoches representan una población prioritaria para nosotros porque no está teniendo acceso a todas las herramientas y recursos que tiene el Estado para ofrecerle", aseguró ayer la secretaria de Desarrollo Social, Laura Capilla, quien explicó que trabajar junto a la ONG, con la que comparten el "marco ideológico" desde donde poder "pensar a estos sujetos", constituye una "estrategia diferente y muy valiosa".

De hecho, la primera tarea que cumplió el programa en esta etapa fue formalizar un relevamiento de la gente que ya venía trabajando sobre la avenida, pese a que tanto la ONG como Desarrollo Social conocían desde antes a la gran mayoría.

Esa labor implicó precisar el perfil de cada cuidacoche y su familia. "Porque el 99 por ciento tiene hijos", exageró el referente de la ONG, Ricardo (se lo conoce como Richard) Camarasa.

Para ello se consignaron con claridad los niveles de escolaridad alcanzados por cada uno, si tienen documentos, si sus chicos cobran la Asignación Universal, están vacunados y asisten a la escuela, si sus hogares acceden a la tarjeta de ciudadanía, si están referenciados en algún centro de salud, por considerar sólo algunos aspectos.

En función de las respuestas, el Estado entra en acción ofreciendo alternativas y "recursos" que están disponibles, pero que tal vez, paradójicamente, no estaban llegando a esa gente.

"Partimos de la base de que se llega a ser cuidacoche cuando no se han tenido otras posibilidades", razonó Capilla. En esa línea, a quien no pudo ir a la escuela o terminarla se lo acerca al programa Vuelvo a Estudiar, mientras que a personas de más edad les calzan mejor las alternativas del Nueva Oportunidad.

Según precisó Camarasa, hoy protagonizan la prueba piloto 30 personas, de entre 18 y 60 años, aunque con predominio de jóvenes. Casi todos con familia.

El tope de participantes —con los que se trabaja "uno por uno"— para esta primera fase es de 40 cuidacoches, aunque si las cosas salen bien podría ampliarse a otros grupos y en otras zonas de la ciudad.

Así, desde el lunes, identificados con pecheras azules y sus datos personales exhibidos, hombres y mujeres que participan del programa pueden cuidar autos entre Balcarce y Laprida, siempre por fuera del horario de estacionamiento medido.

De ser exitosa su implementación podría extenderse a otras zonas.

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