La industria textil nacional atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente y quedó en el centro de la escena tras las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien cuestionó con dureza el esquema de protección histórica del sector. En paralelo, los datos productivos y laborales confirman un deterioro profundo, con caída récord de la actividad, cierre de empresas y pérdida sostenida de empleo.
Según un informe de la Fundación Pro Tejer, el textil se consolidó como el sector industrial de peor desempeño relativo en 2025, en un contexto marcado por el avance de las importaciones y una creciente desconexión entre consumo y producción local.
En diálogo con Radio Mitre, Caputo fue tajante al referirse a los reclamos empresariales por una baja de impuestos para mejorar la competitividad. “El sector textil es un caso emblemático de una actividad que fue protegida durante muchísimos años. Siempre se habla de 50.000 familias que viven de esto, pero al mismo tiempo hay 47 millones de argentinos que terminaron pagando la ropa y el calzado hasta diez veces más caros que en el resto del mundo”, sostuvo.
El ministro agregó que ese esquema impactó especialmente en los sectores de menores ingresos y cuestionó la distribución de los beneficios. “Las personas que trabajan en el sector no son millonarias. Quienes realmente se beneficiaron fueron los dueños, que durante años tuvieron rentabilidades muy altas gracias a que los argentinos subsidiamos precios excesivos”, afirmó.
Caputo planteó además que, en un contexto de mayor apertura, parte del consumo liberado podría volcarse hacia otras actividades económicas y señaló que el desafío para el sector será competir por diseño y valor agregado.
Producción en caída libre
Los datos oficiales y sectoriales respaldan la gravedad del escenario. En noviembre de 2025, la producción textil cayó 36,7 % interanual y 47,6 % en comparación con noviembre de 2023, el peor registro entre todos los sectores industriales.
En el acumulado de enero a noviembre de 2025, la actividad retrocedió 6,4 % interanual y se ubicó 23,5 % por debajo de los niveles de dos años atrás. La situación se replica en la fabricación de prendas de vestir, cuero y calzado, que mostró una caída interanual del 17,6 % en noviembre y un retroceso del 19,3 % frente a 2023.
Mientras la industria manufacturera en su conjunto cayó 8,7 % interanual, el textil volvió a posicionarse como el rubro más afectado.
Capacidad ociosa y empleo
El deterioro también se refleja en el uso de la capacidad instalada. En noviembre, la industria textil operó con apenas el 29,2 % de utilización, el nivel más bajo de toda la industria argentina. En promedio anual, la capacidad utilizada fue del 40,6 %, casi 30 puntos por debajo del promedio industrial.
El impacto sobre el empleo formal es directo. Desde diciembre de 2023, el sector perdió 18.180 puestos de trabajo registrados, una caída del 15 %, la mayor contracción porcentual entre todos los sectores productivos. En octubre de 2025, el empleo formal en textiles, confecciones, cuero y calzado se redujo a 102.700 trabajadores.
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En paralelo, cerraron 558 establecimientos textiles en menos de dos años, lo que representa una contracción del 9 % del total de empresas del sector. El segmento más golpeado fue cuero y calzado, con una caída del 15 % en la cantidad de firmas.
Consumo que no tracciona producción local
Uno de los datos más llamativos del informe de Pro Tejer es la brecha entre consumo y producción nacional. En 2025, las ventas reales de prendas, calzado y textiles para el hogar en supermercados crecieron 23,7 %, pero gran parte de esa demanda fue cubierta por productos importados.
En los shoppings, en cambio, las ventas permanecieron estancadas y muchas operaciones se realizaron con rentabilidad negativa, por debajo de los costos de producción. El consumo, advierte el informe, no desapareció, pero la industria local perdió participación de manera acelerada.