Los profesores de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) coinciden en una aspecto central: las denuncias por adoctrinamiento "buscan desprestigiar la universidad pública para justificar su desfinanciamiento". Consideran que la campaña lanzada por La Libertad Avanza de esta ciudad forma parte de un sentido más amplio: "La acusación de adoctrinamiento es falsa y está imbuida de una maliciosa intencionalidad, no otra que la de atacar por dónde sea el sentido de lo público", señalaron.
La campaña "Basta de adoctrinamiento" lanzada por concejales libertarios de Rosario desató la polémica en el mundo universitario local. El bloque de ediles afín al presidente Javier Milei creó un portal para hacer denuncias anónimas sobre el supuesto "adoctrinamiento" en las facultades de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).
Tras el conocimiento de algunas de las denuncias recibidas, estudiantes universitarios dieron su punto de vista al respecto. Ahora, los docentes plantearon sus consideraciones sobre qué implican estas acusaciones y qué hay detrás de estas acciones.
Tras pasar una semana de la puesta en marcha de dicho portal, los libertarios afirmaron que recibieron 134 acusaciones de "bajada de línea" en las aulas de las facultades rosarinas. Dichas denuncias son anónimas para quienes las efectúan y tampoco se identifican los destinarios de las mismas.
Pocos días después de la convocatoria libertaria los estudiantes salieron al cruce. "La libertad de expresión y la pluralidad de voces están en la esencia de la universidad pública", sostuvieron desde distintos espacios políticos que militan en la Universidad Nacional de Rosario.
La mirada de los profesores de la UNR
“Estas denuncias por adoctrinamiento tienen un sentido estratégico claro: deslegitimar y desprestigiar a la universidad para justificar su desfinanciamiento, para retirar fondos”, consideró Marisa Germain, profesora jubilada en la Facultad de Psicología y en Ciencia Política de la UNR, en diálogo con La Capital.
Además, Germain explicó: “La idea del adoctrinamiento se hace desde quienes desconocen el funcionamiento universitario. En cualquier carrera uno es atravesado por perspectivas teóricas distintas, por modelos de abordaje de la realidad muy diferentes. Lo que plantean los libertarios en relación al sesgo de formación ideológica puede entenderse porque la perspectiva teórica a la que ellos adscriben tiene un muy reducida y marginal espacio dentro del campo teórico. No tienen investigaciones, no tienen desarrollos empíricos o teóricos, porque ellos parten de la destrucción del Estado. No hay desarrollos teóricos ni metodológicos que partan de este supuesto”.
"Lo que ellos llaman socialismo y colectivismo incluyen a corrientes teóricas muy diversas, pero que contemplan la idea de Estado, desde autores de derecha hasta de la izquierda. Lo que ellos proponen se puede estudiar en ámbitos muy específicos: en determinadas áreas de economía, de filosofía política, de teoría política, pero son lugares muy reducidos donde sus ideas pueden entrar en juego", profundizó.
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La catedrática consideró que la forma en la que se lleva adelante esta campaña es "profundamente antidemocrática" porque "no se sabe ni quién denuncia ni a quiénes denuncian, por lo tanto no hay derecho a la defensa".
Además, Germain señaló: "El anonimato lo vuelve antiinstitucional. La universidad tiene un sistema de juicio académico. Un estudiante puede denunciar si fue maltratado por un docente. Hay organismos institucionales ya reglamentados para el maltrato y la discriminación".
Rubén Chababo es profesor en Letras en la Facultad de Humanidades y Artes de la UNR. "Trabajo hace más de 30 años en la facultad, un espacio académico altamente politizado. Nunca fui testigo de ninguna situación de adoctrinamiento. Transito sus pasillos sobresaturados de cartelería partidaria en los que las agrupaciones expresan libremente sus posiciones frente a la realidad política nacional e internacional, posiciones con las que en muchos casos no solo no acuerdo sino que estoy ideológicamente en las antípodas, y sin embargo eso no hace mella alguna en nuestra convivencia institucional", señaló.
"Ni como estudiante ni como docente recuerdo que alguien me haya obligado a pensar de un determinado modo por métodos coercitivos como sí sucede en sociedades bajo regímenes autoritarios donde no existe la más mínima posibilidad de discutir o poner en cuestión lo que la autoridad académica enuncia. No me cabe ninguna duda de que hay temas fundamentales que la universidad argentina debe discutir y replantearse, pero la acusación de adoctrinamiento es falsa y está imbuida de una maliciosa intencionalidad, no otra que la de atacar por donde sea el sentido de lo público", consideró Chababo.
Por su parte, María de los Angeles Di Capua es docente en Comunicación en la Facultad de Ciencia Política y RRII. Al igual que sus colegas, considera que el portal de denuncias de La Libertad Avanza es una manera más de llevar adelante una campaña de desprestigio contra las universidades públicas. "De esta forma se suma a otros ataques simbólicos como afirmar, equivocadamente, que las universidades hacen uso de su presupuesto en forma discrecional sin dar cuenta pública de eso. O tirar estadísticas sin ninguna fuente confiable acerca de la relación entre ingresantes y graduados para poner en cuestión los estándares de calidad de la educación universitaria o sobre el número de estudiantes extranjeros. El corolario es sin duda buscar una justificación para ejercer con consenso la violencia material de desfinanciar al sistema universitario y científico", argumentó.
"La pregunta entonces es: ¿Quién es el que adoctrina? ¿La universidad que puede comprobarse públicamente la pluralidad ideológica y teórica de sus currículas y de sus docentes concursados, y que resuelve su gestión desde el cogobierno? ¿O el gobierno promoviendo denuncias anónimas, sin prueba pero que pretenden silenciar y censurar cualquier disenso con estas estrategias o con acusaciones falsas en sus redes?", concluyó DiCapua.