El local de la Librería Técnica es un ícono de la peatonal Córdoba, pero, a partir de esta semana, no levantará más sus persianas. Luego de 55 años, la familia Binetti decidió ponerle fin a una historia de encuentro, cultura y educación con sus clientes. Una multiplicidad de factores liquidó a un comercio cada vez más golpeado y ahora el microcentro de Rosario ve como otro inmueble cambiará su destino. ¡Quién no compró en la Librería Técnica!
En medio de la movida década de 1970, la Librería Técnica se hizo un lugar en los rosarinos. Poco a poco el local fue creciendo y el "boca en boca" atraía a los clientes que, además de buscar los ejemplares de venta masiva, se podían encontrar con libros para la educación superior. Y aunque hubo varias librerías dedicadas a este rubro, la que estaba en Córdoba al 900 era un punto fijo en el centro rosarino.
Fue fundada por Antonio Binetti y, tras a su muerte, dirigida por su esposa María Elena Rendón. Más tarde, quedó en manos de las hijas del matrimonio, Mariel y Alejandra, encargadas de la modernizaron a mediados de los 1990. Allí nació el famoso puente, un atractivo del local que lucía con orgullo.
Foto: Gentileza Librería Técnica
Fueron 55 años y en su mejor momento se llegó a contar con 14 empleados, además de la familia que recorría el comercio, ofrecía libros y charlaba con los clientes. Abrían a las 8.30 (impensado en el horario comercial de la actualidad) y trabajaban en jornadas de hasta 12 horas. En su esplendor mantuvieron otras dos sucursales, una a metros de la casa central, que se dedicaba a la venta de masivos y saldos, y otra pegada al Palace Garden, más chica e igual a la primera sede. Supieron administrar un comercio en Córdoba al 1300 dedicado a libros de informática, empresas, marketing, arquitectura y arte, que nunca dejó de tener clientes.
En temporada navideña no era extraño abrir durante los siete días de la semana y hasta llegaron a ser la primera librería en abrir un sábado a la tarde, cuando todas cortaban al mediodía. "Lo que poníamos a la vente se lo llevaban", resumió a La Capital Flavio Cabral, quien trabajó 25 años en la librería junto a su exesposa, Mariel.
Por qué cerró la Librería Técnica
El cierre de la Librería Técnica no corresponde a una cuestión única. En orden cronólogo, desde la familia Binetti señalaron que la medida del gobierno nacional en 2013 que imponía restricciones a las importaciones en caso de que la misma firma no exportara fue un golpe duro. "Desde entonces perdimos el 40 % del comercio porque la Librería Técnica se dedicaba a libros escolares y técnicos-universitarios, que son el 90 % importados", apuntó Cabral. Años sin libros de ingeniería, física o química repercutieron en el comercio. "Todo pasó a PDF y algunas editoriales se fueron del país", agregó Cabral y remarcó que el 35 % de las operaciones estaban relacionadas a los libros de educación superior.
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Del primer golpe no se pudieron recuperar y los años siguientes agravaron la situación. El avance de la digitalización de los libros fue otro factor. Las juventudes se vuelcan a los e-readers, dispositivos portátiles con pantalla de tinta electrónica que imitan el papel y reducen el cansancio visual durante la lectura.
A este panorama llegó el nocaut: la pandemia por coronavirus. "De eso nunca nos pudimos recuperar, empezaron las sucesivas crisis y fuimos estirándola, esperando que repuntaran las ventas, pero no sucedió. Hubo una movida de lectura juvenil hace unos años, pero no prosperó. Además, casi no hay libros, hoy las editoriales importantes hacen tiradas de 3.000 ejemplares para todo el país y a Rosario llegan 300", explicó Cabral. En 2024 hubo un intento para dejar vacante el local, pero los propietarios hicieron un último esfuerzo, que se agotó en septiembre de 2026.
Foto: Gentileza Librería Técnica
Una tormenta devastadora que no perdonó a uno de los negocios más reconocidos de la ciudad y quien se atreva a mirar por los espacios que no llegan a cubrir el papel madera que anuncia el cierre verá un comercio desmantelado. Los titulares estiman que quedaron sin vender entre 5 mil y 10 mil libros, que esperan en un depósito por ser leídos.
Qué pasará con el local y con Librería Técnica
El local permanece cerrado. No volverá a abrir con los miles de libros. O por lo menos bajo el nombre de Librería Técnica, porque ya existen interesados en alquilar los 5.60 metros cuadrados de un inmueble que tiene más de 120 años. El lugar estratégico en plena peatonal lo vuelve un punto de interés para inversores y pymes.
Por su parte, los titulares de lo que fue hasta septiembre Librería Técnica mantienen un "duelo" luego de tantos años frente al comercio. Y si bien no están "apurados" ya tienen en mente una nueva unidad de negocios con el libro como base, pero combinándola con otros sectores y en una calle lateral de las peatonales.
Foto: Héctor Rio / La Capital
El nombre de Librería Técnica ya no corresponde para este nuevo proyecto, que aún permanece en intensiones. Los libros estudiantiles y universitarios no formarán parte del plan, pero se podrán pasar hojas y leer contratapas, como sucedía en el histórico local de Córdoba al 900. "Queremos que nos recuerden como un lugar de educación, capacitación y cultura. Un lugar de encuentro. Las librerías son lugares de encuentro y pluralistas, uno vende lo que le gusta y lo que no le gusta", cerró Cabral.
Cabral habla entre el duelo y la mirada a futuro. En su casa cuelga un título de arquitecto, pero sin que nadie le diga se reconoce como librero, "como amante de los libros". El cierre de Librería Técnica dolió, pero sabe que es parte de un proceso, de una crisis, de una revolución digital. "Hay que adaptarse. En las crisis deben generarse cambios. El libro va a sufrir un achicamiento, no hay que tenerle miedo. Hay que tenerle miedo a no usarlo", apuntó. Así, el librero, reconoce que en muchos casos las palabras, capítulos e historias pasarán del papel a los dispositivos, pero lo importante es que se sigan leyendo.