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Monzón: golpes arriba y abajo del ring

Algunos dicen que el campeón mundial de box era violento por ser pobre. Un argumento inaceptable.

Jueves 08 de Marzo de 2018

El 14 de febrero pasado se cumplieron 30 años desde que Carlos Monzón asesinó a su ex mujer, Alicia Muñiz, tras golpearla, estrangularla y tirarla por el balcón, en Mar del Plata. Es, tal vez, el primer femicidio de un ídolo del deporte nacional y apenas uno de los oscuros capítulos de la vida de un hombre que golpeó arriba y abajo del ring: una historia llena de cicatrices y que sigue generando ferocidad.

El concepto femicidio que define a la violencia extrema contra las mujeres en una cultura patriarcal lo había acuñado apenas ocho años antes de este crimen la activista sudafricana Diana Russell. Pero en Argentina aún no se lo pronunciaba ni escribía ni denunciaba y mucho menos se lo condenaba.

Monzón, el santafesino que nació y murió en su provincia, y a quien en la ciudad capital aún se lo considera un semidiós, cuenta con un monumento. Una escultura de 16 metros de altura y 24 toneladas ubicada en la costanera, el paseo dominguero de la ciudad. A tres décadas del femicidio de Muñiz, el colectivo Ni Una Menos Santa Fe, de más de 81 organizaciones y militantes independientes, organizó un acto crítico ante el busto y se reeditó una vez más la polémica. Sí, una vez más y tal vez no la última, si se tiene en cuenta que el año pasado, la periodista Victoria Rodríguez escribió la nota "Carlos Monzón: el femicida que tiene un monumento en Santa Fe" (diario Uno de Santa Fe, 18 de febrero de 2017) y la repercusión fue instantánea, extrema y dolió casi como los golpes del famoso pugilista.

"Una siempre espera que las notas reboten, que generen debates, pero no la violencia que lamentablemente se vio en las redes sociales. Las entrevistadas que incluí en el texto (la ex concejala socialista Marta Fassino, la legisladora provincial del FPCyS Alicia Gutiérrez y la militante feminista Silvina Sierra) sufrieron graves insultos y amenazas. También hubo críticas a mí y al diario. A tal punto fue la virulencia de los lectores que en el diario se decidió bloquear los comentarios que se escribían bajo la nota", dijo Rodríguez.

La periodista, activista e integrante de la Asociación de Prensa de Santa Fe aseguró que "es muy difícil unir en Santa Fe las dos caras de Monzón: la de campeón y femicida. Y para nosotras lo simbólico del monumento, lo que expresa, es que la vida de una mujer como Alicia Muñiz vale menos que un título. Por eso nos concentramos en el monumento, lo embanderamos, pusimos zapatos rojos por todas las mujeres que hoy faltan y leímos un documento", mencionó Rodríguez.

Pero el acto no quedó allí. Nunca faltan los argumentos que le salen al cruce a la acción feminista alegando que "Monzón era un muchacho pobre" que "ya purgó su pena en la cárcel" y "que el crimen pasó hace mucho". Tampoco faltan las interpelaciones a que se mida con la misma vara a otros hombres de la historia que también cometieron acosos, abusos o femicidios.

"Decir que Monzón era violento porque era pobre es suponer que la violencia de género la ejercen sólo los sectores más vulnerables y eso es falaz: sabemos que se ejerce en todos los sectores económicos y culturales, en desigualdad de condiciones entre varones y mujeres porque la particularidad del femicidio es que la violencia de género comienza mucho antes, desde la destrucción de la autoestima de la mujer en adelante. Es una cultura que nos atraviesa a todos y a todas. Y con respecto a revisar a otro ídolos de la historia, sociales y populares, sean San Martín o el Che Guevara, no tenemos ningún problema. El colectivo de mujeres lo irá debatiendo como venimos haciendo con todo pero no vamos a permitir que nos marquen nuestras prioridades", dijo Rodríguez. Una pelea que continúa, pero que rechaza los golpes.

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