El cierre de febrero traerá complicaciones para quienes todavía estén de vacaciones o tengan vuelos programados en los próximos días. La Asociación Técnicos y Empleados de Protección y Seguridad a la Aeronavegación (Atepsa) anunció un nuevo cronograma de paros que comenzará el jueves 26 y afectará los despegues en todos los aeropuertos del país en distintas franjas horarias.
El gremio de controladores aéreos definió la medida como una “legítima acción sindical” ante la falta de acuerdo con la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA), luego del vencimiento de la prórroga de la conciliación obligatoria dictada por la Secretaría de Trabajo.
Según detallaron, la protesta será escalonada y consistirá en restringir exclusivamente la autorización para el despegue de aeronaves durante determinados horarios. No se verán afectadas las operaciones ya iniciadas ni los vuelos en emergencia, sanitarios, humanitarios, de Estado o de búsqueda y salvamento.
El cronograma de paros
El esquema anunciado por Atepsa es el siguiente:
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Jueves 26: toda la aviación, de 15 a 18.
Viernes 27: toda la aviación, de 19 a 22.
Sábado 28: aviación general y no regular, de 13 a 16.
Domingo 1: aviación comercial regular con destino nacional, de 9 a 12.
Lunes 2: toda la aviación, de 5 a 8.
En las jornadas señaladas como “toda la aviación” se verán alcanzados los despegues de todas las categorías y en todos los aeropuertos del país. En cambio, cuando se menciona “aviación general y no regular”, la medida impactará exclusivamente en vuelos privados, taxis aéreos y servicios no comerciales.
Por su parte, la restricción a la “aviación comercial regular con destino nacional” afectará únicamente a vuelos regulares dentro del país.
Durante las horas de paro tampoco se recibirán ni transmitirán planes de vuelo y se suspenderán actividades administrativas no críticas. Desde el sindicato aclararon que no se interrumpirán tareas que puedan comprometer la seguridad operacional, como el mantenimiento de equipos en uso o la emisión de NOTAM y comunicaciones esenciales.
Un conflicto que lleva meses
La disputa entre Atepsa y EANA se arrastra desde hace varios meses y combina reclamos salariales con denuncias sobre presuntos incumplimientos del Convenio Colectivo de Trabajo. En agosto del año pasado, las partes habían acordado un aumento del 15% en cuatro tramos, lo que permitió una tregua momentánea.
Sin embargo, la reanudación de asambleas y medidas de fuerza en noviembre y diciembre derivó en la intervención de la Secretaría de Trabajo y el dictado de la conciliación obligatoria. Tras el vencimiento de esa instancia sin acuerdo, el gremio retomó el plan de lucha.
EANA recordó que los servicios de navegación aérea están catalogados como esenciales por ley, lo que limita el alcance de las medidas sindicales. La normativa vigente establece que los paros deben anunciarse con al menos cinco días de antelación y no pueden afectar más del 45% de las operaciones.
Al tratarse de una empresa pública, la negociación salarial se enmarca en los lineamientos definidos por la Oficina Nacional de Empleo Público, que fija el margen de oferta del gobierno en las discusiones paritarias. Además, el conflicto incluye investigaciones judiciales y denuncias penales por presuntas irregularidades que involucran a ex y actuales autoridades.
Otra semana compleja para los viajeros
Las medidas de Atepsa se suman a una semana ya marcada por dificultades en el sector aerocomercial, tras el paro general convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT) en rechazo a la reforma laboral. En esa jornada, las aerolíneas debieron modificar itinerarios, cancelar y reprogramar vuelos, con un impacto estimado en más de 65.000 pasajeros.
Entre los gremios aeronáuticos que se plegaron a esa protesta se encuentran la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA), la Asociación Argentina de Aeronavegantes (AAA), la Asociación del Personal Aeronáutico (APA) y la Unión del Personal Superior y Profesional de Empresas Aerocomerciales (UPSA).
Con este nuevo cronograma de paros, el escenario anticipa demoras y posibles reprogramaciones en distintos puntos del país, justo en el tramo final del receso estival.