Newell’s no tiene remedio. Todo lo malo en el torneo se profundizó con una derrota espantosa y vergonzosa. Que expone un rumbo errado y sin retorno. Banfield, con muy pocas virtudes, lo vapuleó por 3 a 0 y ya nada tiene justificativo ni se tolera en la Lepra.
El ciclo de Orsi-Gómez es un compendio de desaciertos que sumergió al conjunto rojinegro en una crisis terminal. Con dos puntos en 6 partidos y el clásico a la vuelta de la esquina. El presente es insostenible.
Y eso que dentro de lo poco que ofreció el primer tiempo, matizado por entregas fallidas, escaso juego y fricción, Newell’s fue levemente superior. Se impuso con frecuencia en las divididas y se desplazó más cerca del arco rival que del propio la mayor parte del tiempo.
Sus ataques fueron verticales. Nacieron de envíos de largo recorrido. Forzados, eso sí. Por problemas, en el control, traslado y pases.
Newell's pudo ponerse en ventaja
El recurso para acercarse por primera ocasión al gol fue el de otras ocasiones: la pelota parada y la búsqueda de un destinatario por arriba. La ejecución en el Florencio Sola para llegar con riesgo la pusieron en práctica Walter Núñez, con el lanzamiento de un tiro de esquina, y Saúl Salcedo, cuyo cabezazo salió apenas pegado al palo.
Pero igual Newell’s insistía y pudo haberse puesto en ventaja. Méndez la robó dentro del área local y se la puso en la cabeza al Colo Ramírez. El uruguayo impactó mal y lo desperdició desde cerca.
El remate de afuera del área de Walter Núñez que cruzó por delante de Sanguinetti le bajó el telón al ataque de un conjunto rojinegro que hizo más en los primeros 45’, con más voluntad que producto de un funcionamiento sincronizado.
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En el segundo tiempo se derrumbó
Otro Newell’s salió a jugar el segundo tiempo. No poseía la pelota y Banfield se adelantó. Pasó un breve lapso para que el local desnivele, con un doble cabezazo. Centro pasado, Piñero la puso al medio y Perrotta la colocó sobre la derecha de Arias para el 1 a 0.
La dupla Orsi y Gómez mandó de inmediato a la cancha a Orozco, por Esponda, en búsqueda de desnivel por afuera. Gómez Mattar fue de doble cinco. La Lepra progresó, con las trabas de costumbre. Y una zaga que empezaría a flaquear. Banfield lo aprovecharía al máximo. Mauro Méndez encaró a Salomón, lo desparramó con facilidad y superó a Arias con un tiro bajo.
El segundo de Banfield fue un golpe de nocaut
El 2 a 0 fue un mazazo. Newell’s no agarraba a nadie. Estaba desparramado en la cancha sin saber qué hacer. Y sufriendo horrores. Salcedo no pudo en lo alto con Perrotta y 3 a 0 para Banfield.
Todo el resto fue un padecimiento para la Lepra. Se sostenía adentro del campo de juego por obligación. La imagen de Rodrigo Herrera reclamando a Guch por una jugada en los minutos finales, con el 3 a 0 en contra, no tenía sentido. Reflejó la impotencia de un equipo que no sabía a qué jugaba y cómo hacerlo.
El pitazo final fue un alivio. Porque con el cierre del partido se acabó en parte el sufrimiento, aunque siguió luego en el vestuario. Es que Newell’s, así, no tiene solución. Necesita un cambio de raíz. Falta un montón, pero el descenso está instalado como un tema candente.