La experimentación de los adolescentes con las drogas ocurre tempranamente: se inician con el consumo de bebidas energizantes a una edad promedio de 12 años, con el alcohol a los 13, con el tabaco y la marihuana en torno a los 14.

La Sedronar relevó un consumo problemático más temprano entre alumnos secundarios. Energizantes, alcohol y vapeadores, al tope en Santa Fe. Qué pasa en Rosario
Por Alicia Salinas
del consumo problemático aumenta drásticamente la probabilidad de desarrollar una adicción severa en la vida adulta.
La experimentación de los adolescentes con las drogas ocurre tempranamente: se inician con el consumo de bebidas energizantes a una edad promedio de 12 años, con el alcohol a los 13, con el tabaco y la marihuana en torno a los 14.
“Más de la mitad de quienes probaron alguna vez estas sustancias lo hicieron antes de los 15 años”, observa el séptimo estudio nacional sobre el consumo de sustancias psicoactivas en estudiantes de enseñanza secundaria, que realizó en 2025 la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Argentina (Sedronar) y se conoció recientemente.
Los jóvenes encuestados en la provincia de Santa Fe, de 48 escuelas públicas y privadas, en mayor medida tomaron bebidas energizantes (el 76,5 por ciento) y alcohol (el 75,4), usaron vapeadores o cigarrillos electrónicos para inhalar sustancias (el 36,5 por ciento), fumaron tabaco (26,6) y marihuana (el 15,5). En orden de consumo les siguieron los tranquilizantes (el 11,7 por ciento) y la cocaína (4,7).
En cuanto a bebidas alcohólicas, energizantes, vapeadores electrónicos, tranquilizantes y cocaína, su uso en la provincia se ubica por encima del total nacional, no así el consumo de tabaco y marihuana, cuyo registro en Santa Fe es comparativamente menor. Así surge de las cifras consignadas en la categoría “prevalencia de vida”, indicativa del “porcentaje de estudiantes que consumieron alguna vez una sustancia” y que permite “estimar la magnitud de la experimentación”.
La última vez que se había realizado un estudio de estas características fue en 2014, es decir que hay una diferencia de 11 años entre ambos relevamientos.
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Al compararlos, se aprecia “la persistencia del alcohol como una de las principales sustancias consumidas, el descenso del uso de tabaco, y una elevada prevalencia e inicio temprano en el uso de vapeadores y bebidas energizantes, que encuadran la complejidad del escenario epidemiológico de los consumos más frecuentes en esta población. Otros datos relevantes son el incremento del consumo actual de marihuana, y la extensión de prácticas como las apuestas online”.
Es que nunca antes se había medido esa variable. Surgió que uno de cada cuatro estudiantes ha apostado al menos una vez, la edad de inicio se ubica aproximadamente a los 14 años y los varones apuestan más que las mujeres. “La incorporación del juego con dinero o apuestas permite ampliar el análisis del escenario epidemiológico en la población escolar de nivel secundario, reconociendo, como supuesto de esta inclusión, que los consumos de los juegos de apuesta configuran hoy un entramado común de prácticas de sociabilidad que ameritan ser observadas”, se lee en el profuso informe estadístico, de acceso libre en la página de la Sedronar, en la pestaña Observatorio Argentino de Drogas (OAD).
Volviendo a la edad de inicio, la comparación entre los resultados de 2014 y 2025 arroja que aumentó en el caso del tabaco, es decir que los adolescentes lo prueban más tardíamente, y disminuyó para el resto de las sustancias. El descenso más significativo se da en el primer consumo de psicofármacos (tranquilizantes y estimulantes). Algunas de estas sustancias son de venta libre para los adultos (como los cigarrillos y las bebidas alcohólicas), aunque están prohibidas a menores de 18 años. Las estadísticas indican que chicos acceden tanto a las de circulación legal como a las ilegales, cada vez más temprano. Y ese acceso puede derivar en un consumo problemático.
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Vicente Bondi, referente de la asociación civil Nazareth, trabaja desde hace 26 años con personas que presentan consumos problemáticos, además de realizar tareas de prevención de adicciones. En diálogo con La Capital, confirma que la sustancia más consumida es “por escándalo” el alcohol, y que los adolescentes y jóvenes eligen la bebida blanca por su rápido y contundente efecto.
“Aumenta el consumo y baja la edad de inicio; hoy hay pibes que a los 14 y 15 años toman vodka con energizante, y no una copa sino una botella”, especifica. La combinación se da porque el primero de los componentes, como su nombre lo indica, activa y estimula. “De esa manera no volcás, no quebrás, según ellos, que ya tienen ese conocimiento”, sigue el especialista, de 47 años, y aclara que la ingesta de bebidas alcohólicas no distingue clases sociales. “El problema es el mismo, lo que cambia es la billetera. Por ahí en las clases populares, si el vodka es caro, consumen vino y cerveza”. En esa línea agrega que en barrios más humildes “ahora consumen mucho pipa con crack, pero hay chicos de clase media que la prueban y quedan enganchados”.
Según la reciente encuesta de la Sedronar, alrededor del 80 por ciento de los estudiantes secundarios probaron la marihuana entre los 13 y los 16 años; muchos de ellos no lo hicieron a través de un cigarrillo armado sino de un vaporizador. “Ves a un pibe con un vaper y no te das cuentas lo que está fumando porque no hay humo ni aroma, pero es THC sintetizado”, plantea Bondi en alusión al tetrahidrocannabinol, el componente psicoactivo (que produce alteración en la percepción y el ánimo) de la planta de cannabis.
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“El consumo de marihuana está banalizado desde hace años, como que no hace nada. Eso provoca que se bajen las barreras de cuidado, que no se problematice la situación. Pasa lo mismo con el juego: estamos atendiendo pibes con problemas de ludopatía, que apuestan a través del celular”, completa. En este caso, como en el de los vaporizadores, también hay un no-ver o no-querer-ver por parte del mundo adulto, en relación a la cantidad de tiempo que pasa un adolescente frente a la pantalla.
Los chicos viven en un mundo, analiza Bondi, donde desde la pandemia se disparó el consumo de alcohol y sustancias, además de la exposición a la tecnología. “Cuando vamos a dar clases a las escuelas decimos que un mal cálculo te puede cambiar la vida, como subirse a un auto después de fumar un porro y chocar porque estás somnoliento. O estar borracho, enojarte con un amigo y partirle una botella en la cabeza. Porque bajo el efecto de sustancias perdés el control, no pensás con claridad, las emociones están como aumentadas, perdés barreras inhibitorias. Y te podés ir a la banquina”, concluye, entre la realidad y la metáfora.
En 2024 se creó por ordenanza la Agencia Local de Prevención y Abordaje de Consumos Problemáticos, cuya sede central funciona en el Puerto Joven de avenida Belgrano 950 bis (San Martín y el río). Allí se ofrece orientación y “primera escucha para una vinculación con los otros dispositivos de la red” (https://www.rosario.gob.ar/inicio/agencia-de-prevencion-y-abordajes-de-consumos-problematicos).
También se puede pedir ayuda y realizar consultas a través de una línea telefónica 24 horas: 341-3-368116 (de 8 a 20 por llamada y WhatsApp, y de 20 a 8 exclusivamente por llamada telefónica).
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