Una familia de Rosario necesitó en enero más de 1.4 millones para alcanzar la Canasta Básica Total (CBT), un 7.4% más que en diciembre, según el último registro de la Usina de Datos de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). El comienzo de 2026 “registró un aumento relevante”, explicaron en el informe presentado.
En tanto, una persona adulta requirió 408.307 pesos para no estar por debajo de la línea de pobreza y 178.841 pesos para no romper la línea de la indigencia. Estos montos representan un incremento de 7,6% y del 8,9%, respectivamente. Una cifra que casi triplica la última cifra oficial de 2,9% del Índice de Precios del Consumidor (IPC) del Indec.
Paula Duran, coordinadora general de la Usina de Datos de la UNR, explicó en LT8 que los registros del grupo de la universidad “no miden la inflación, sino el umbral mínimo de subsistencia, que obviamente tienen una relación con la inflación”.
En este sentido, Duran planteó que “el IPC oficial está atravesando una situación crítica en cuanto a su calidad técnica” y agregó que “los datos están desactualizados porque no reflejan la variación real del conjunto de los principales bienes y servicios” de la actualidad. Según aclaró, los informes que realiza el Indec están tomando la Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares de 2004-2005, “donde los servicios, la vivienda y las comunicaciones tenían un peso menor”.
Usina de Datos UNR Enero 2026
“Es un tema técnico, pero tiene datos sensibles de la realidad”, apuntó la especialista. Frente a esto, el trabajo de la UNR se destaca porque “tenemos otra forma de relevarlo que es un poco más ajustada y tomando la última Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares de 2017-2018", explicó Duran, que, de todas formas, señaló a la encuesta de hace casi 10 años como “desactualizada para el 2026”.
La Usina de Datos de la UNR realiza el trabajo para medir cuál es el gasto que una persona o familia necesita para subsistir. Lo hace con dos indicadores la CBT, que combina alimentos, bienes y servicios, y la Canasta Básica de Alimentos (CBA), que mide sólo alimentos.
Aumento de la canasta
La Canasta Básica Alimentaria alcanzó en enero los 178.841 pesos, un aumento del 8,9% respecto a diciembre de 2025. El porcentaje evidencia una fuerte aceleración ya que la comparación de noviembre a diciembre apenas fue del 0,5%.
Los ítems que más crecieron en el primer mes del año fueron las verduras y hortalizas (40%), alimentos de raíces y tubérculos (22,4%) y el pan (21%). “Son productos de consumo cotidiano que suelen tener un impacto mayor en el presupuesto de los hogares de menores ingresos”, detalló el informe.
En tanto, las frutas (9,2%) y la carne (4%) también mostraron un alza significativa. En contraposición, los condimentos y los huevos mostraron una retracción. En términos interanuales, la CBA aumentó un 36,5%, similar a la variación de precios generales de la economía para la región pampeana, el área analizada por la UNR.
Por su parte, la Canasta Básica Total (CBT) promedio por persona alcanzó un valor de $485.065, con un aumento del 7,3% respecto del mes anterior. En el balance general, la Usina de Datos reflejó que “el componente alimentario de la canasta aumentó proporcionalmente más que los rubros incluidos en el componente no alimentario”.
Cinco casos en Rosario
El trabajo presentado por la UNR pone en evidencia cinco casos para la CBA y la CBT. Se trata de cinco disposiciones de hogares distintas con aumentos de la Canasta Básica Total en 7,4% de promedio.
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Entre los cinco hogares estudiados están: hogar unipersonal compuesto por un hombre de 40 años, propietario; hogar nuclear compuesto por un varón de 42 años, una mujer de 40 años, una hija de 10 años y un hijo de 6 años, propietarios; hogar monoparental compuesto por una mujer de 30 años, con un hijo de 12 años, y una hija de 4 años, no propietarios; hogar nuclear compuesto por un varón de 74 años y una mujer de 70 años, propietarios; y un hogar con dos varones, uno de 24 años y otro de 25 años, no propietarios.
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Para el primer caso, se necesitó 178.841 pesos para alimentarse y 408.307 pesos para no caer por debajo de la línea de la pobreza. Una familia tipo destinó 556.195 pesos para comprar alimentos y 1.440.013 pesos para comer y cubrir las necesidades básicas. Mientras que una madre con dos hijos utilizó 388.085 pesos para llenar la alacena y heladera, mientras que gastó 1.173.217 pesos para estar al límite del nivel de pobreza.
En tanto, una pareja de jubilados gastó 268.261 pesos en alimentos y 702.937 para no ser pobres. Y en el último caso, dos varones no propietarios, gastaron 364.835 pesos en comida y 1.103.500 pesos para comprar alimentos, ropa y otros consumos.
Cada ejemplo, sostuvieron desde la UNR, pone en evidencia los montos absolutos de cada hogar. Mientras que en una familia de cuatro integrantes se explica por el tamaño del hogar, en una casa con una mujer y dos hijos inquilinos se expone el peso del costo habitacional y las necesidades de los adolescentes y niños.
El hogar con dos jubilados propietarios indicó un monto más bajo debido a que no pesa alquiler y un consumo de menos calorías para esta franja etaria. No obstante, los gastos en salud exponen mayores expendios de dinero.
En el caso de los dos jóvenes inquilinos se ve la fuerte injerencia del costo de la vivienda, mientras que, en el primer ejemplo, de un varón propietario, “representa un umbral significativo si se lo compara con el salario mínimo vital y móvil”, 408.307 pesos de CBT vs. 346.800 pesos de salario mínimo.