“En este barrio hay otras historias que merecen ser contadas, hay voces que merecen ser escuchadas, en Ludueña hay un lugar donde encontramos refugio y esperanza, la escuela”, dice Berenice Leguiza, en un video con el que ganó una beca de la agencia Buena Data, para un curso de periodismo, mientras cursaba el cuarto año en el bachiller en Ciencias Sociales, Don Bosco 3127, que funciona en la Escuela Particular Incorporada Luisa Mora de Olguín, Humberto Primo 2401. Y habla con La Capital el día después de su ingreso a la licenciatura en Comunicación Social, en la Universidad Nacional de Rosario (UNR).
“Este barrio me vio nacer, por sus calles aprendí a caminar, soñar y luchar; barrio de Pocho, Edgardo, Don Bosco, pero también de olvido, llanto y ausencias, donde la violencia puso un muro que nos aisló del resto de la ciudad, generando marginalidad, falta de oportunidades, exclusión y discriminación”, detalla en la síntesis sin eufemismos de un minuto y medio que envió al concurso organizado por la asociación civil Chicos.Net, que promueve los derechos de niñez y adolescencia en entornos digitales, y que se puede ver, junto a otros trabajos suyos, en @bereleguiza, en las redes sociales.
Jamás lo pensó
Salesiana de corazón y desde el jardín de infantes, e impulsada por su docente, Micaela Passera, Berenice, junto a una joven de la ciudad de Santa Fe, fueron las representantes de la provincia en el concurso nacional. “Al ser del barrio Ludueña, jamás pensé que alguien de una agencia de Buenos Aires me iba a aceptar, entonces dije quiero hablar de discriminación social”, explica la joven ahora estudiante en la universidad pública, de sonrisa y calidez que abren diálogos.
“Un colegio salesiano es una segunda casa, siempre lo remarco. A muchos jóvenes, como a mí, nos sacó un montón a flote, porque los barrios tienen siempre dos caras, una donde está todo lo triste, lo malo y la desesperanza, y otra cara con la esperanza, ese es el ideario de la obra de Don Bosco”, describe. Y agrega una esencia “ellos creen en los jóvenes, te hacen sentir acompañada ese es el rol, cada vez que uno entra a la escuela se siente en casa, porque sabemos que es el lugar donde todos creen y apuestan por los jóvenes señalados, ninguneados, discriminados”.
Además de la escuela, la presencia salesiana está en los llamados oratorios, un espacio de contención y animación donde promueven una “realidad distinta, donde no se señale a nadie, luchando por un mundo un poco más justo, donde no nos dé vergüenza decir que somos de Ludueña, porque eso no nos hace menos”, dice, y da cuenta de cómo superó esos sentimientos que incluían “ver cómo te vestís porque te van a mirar al salir del barrio”.
“En 2021 y 2022, en el barrio había mucha inseguridad, el colegio, que está al lado de la vía, tuvo que levantar un muro porque las balaceras podían cruzar el patio”, relata y dice cómo los interpeló el tener que levantar un paredón para “dejar la desesperanza del otro lado, una locura”. Ese es justamente el lado donde Berenice y un grupo de jóvenes, realizan trabajo social en siete oratorios en distintos lugares, dos de ellos en los asentamientos de las vías. “Vamos los días domingo y estamos toda la tarde con los chicos del barrio, que pasaron situaciones muy complejas, algunos de ellos incluso te preguntan por qué vas si a ellos nunca los ayudó nadie”, relata Berenice, que asiste al oratorio Miguel Magones, que funciona en la que fue la casa de Pocho.
“Son niños pequeños y te cuentan lo que ocurre en sus casas, y uno piensa cómo puede ser que pasen estas cosas, dónde está la presencia que necesitamos del Estado. Nuestra idea es comenzar a trabajar con ellos antes de la adolescencia, y hemos tenido casos de esos chicos que al día de hoy son animadores, aunque otros eligieron delinquir, pero estamos convencidos de que la tarea es esa, convivir con esas historias, lo más importante es tener el oído atento”, dice Berenice en su testimonio joven, lúcido y comprometido del Movimiento Juvenil Salesiano, que también expresa en la radio comunitaria Distrito Radio, @distrito.radio.
Berenice acierta cuando dice “hay otras voces que merecen ser escuchadas”, y se encarga de hacerlo, con la brújula de “Pocho y Montaldo”.