Durante el programa especial "Eaten Alive (Comido Vivo)", emitido en Gran Bretaña y Estados Unidos, se puede observar cómo el ofidio abre sus mandíbulas y comienza a tragar a Rosolie desde su cabeza.
Sin embargo, la anaconda no pudo completar su almuerzo porque el conservacionista rápidamente llamó a su equipo para que lo rescatara. La constricción de la serpiente de 18 pies de largo (el equivalente a casi cinco metros y medio) fue demasiado para el hombre apenas comenzó. Sus compañeros evitaron a tiempo que su atacante le provocara lesiones.
"No siento mis brazos, esto se va romper", grita Rosolie a los integrantes de su equipo en referencia al traje protector que llevaba colocado. Y luego repite su pedido de auxilio: "¡Los estoy llamando! ¡Necesito ayuda!".
La semana pasada, Rosolie le había dicho a la revista Entertainment Weekly sobre la riesgosa prueba que llevó a cabo: "Ella me clavó en la cara, y lo último que vi fue abierta su boca antes de que todo se volviera negro".
"Y entonces ella me envolvió y sentí que el traje se agrietaba y mis brazos quedaban fuera de su órbita. Fue absolutamente aterrador", agregó.































