El celular no es un juguete. La Sociedad Argentina de Pediatría alertó sobre el excesivo uso de dispositivos electrónicos en los más chicos y las consecuencias que puede tener esto en su desarrollo.

Expertos advierten que el uso abusivo de dispositivos electrónicos afecta el juego, el aprendizaje y la interacción social. Cuánto es el tiempo máximo recomendado según la edad
Foto: Celina Mutti Lovera / La Capital
El psicoterapeuta y concejal Lucas Raspall apuntó que el 75% de los niños menores de 10 años ya tienen su primer teléfono en Argentina.
El celular no es un juguete. La Sociedad Argentina de Pediatría alertó sobre el excesivo uso de dispositivos electrónicos en los más chicos y las consecuencias que puede tener esto en su desarrollo.
En el documento, titulado “Uso adecuado de dispositivos electrónicos en pdres e hijos y su impacto en la comunicación, el juego, la vida al aire libre y el deporte”, los expertos señalan que la sobreexposición a pantallas desplaza experiencias esenciales, como el juego y la interacción socioafectiva, que son claves para el desarrollo integral de los niños.
“El desarrollo emocional y psicofísico del niño se produce a través del juego, las interacciones con el ambiente y con otras personas, principalmente mediante la comunicación y los vínculos con los familiares cercanos; así comienzan a incorporar significados, normas y valores esenciales para su vida y sus relaciones futuras”, describió la pediatra Silvina Pedrouzo, presidenta de la Subcomisión de Tecnologías de Información y Comunicación (TICs) de la SAP.
La experta enfatizó que “la sobreexposición a la tecnología puede generar una sobreestimulación sensorial en una etapa de inmadurez cerebral, lo que afecta la atención, la memoria, el aprendizaje y la interacción social”. Según la pediatra, estos efectos negativos pueden dificultar también la adquisición del lenguaje y el control de los impulsos.
Por su parte, la médica pediatra Natalia Krejcik, miembro del Comité de Medicina Ambulatoria de la SAP, destacó: “El juego no sólo estimula la creatividad y promueve el lenguaje, sino que también fomenta la interacción social y el desarrollo cognitivo y emocional”. Krejcik advirtió que el celular “no es un juguete”, y señaló la importancia de que los pediatras dialoguen con las familias para incentivar el juego compartido y desalentar el uso excesivo de dispositivos.
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El informe de la Sociedad Argentina de Pediatría señala que solo una pequeña parte de los niños menores de 5 años cumple con las pautas recomendadas de tiempo frente a la pantalla. Esto resalta la necesidad urgente de apoyar a las familias en la implementación de límites saludables.
Los pediatras advierten además que cuando los padres están demasiado enfocados en sus propios dispositivos, los niños pueden sentirse ignorados, lo que afecta su bienestar emocional y su comportamiento. La falta de límites claros sobre el uso de tecnología en el hogar también puede perjudicar la comunicación y las relaciones familiares.
Las consecuencias de pasar largas horas frente a los dispositivos afecta los vínculos sociales y el aprendizaje. Incluso, incide en el aumento del sedentarismo asociado a tasas más elevadas de obesidad y sobrepeso infantil: “El uso abusivo de los dispositivos resta tiempo a la actividad física, que es clave para un desarrollo saludable”, subrayó la médica pediatra Paula Otero.
Además, Carolina Aznar, prosecretaria del Comité de Pediatría Ambulatoria de la SAP, recalcó que “el ejercicio contribuye no solo al desarrollo físico, sino también a la salud mental y emocional, fomentando la interacción social, algo que se pierde cuando los niños no participan en actividades físicas”.
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- Niños menores de dos años: Evitar la exposición a pantallas, salvo el uso de videollamadas.
- Preescolares (de 2 a 5 años): Limitar el tiempo de pantalla a una hora diaria, con contenido educativo y la compañía de un adulto.
- Niños de 5 años en adelante:
- Establecer límites claros y acordar el uso de pantallas en un contexto familiar
- Ser un buen ejemplo: los adultos deben evitar el uso de dispositivos durante comidas y antes de dormir
- Promover actividades sin pantallas, como juegos al aire libre o manualidades
- Acompañar a los niños en su exploración del mundo digital y seleccionar contenidos juntos
- Proteger a los menores en el entorno virtual mediante el cuidado y supervisión adulta en todas las edades



Por Fermín Sánchez Duque e Isabella Di Pollina