Abrazados, apretando los puños con la mirada hacia la tribuna. Sufriendo hasta el último minuto, con esa tapada enorme de Josué Reinatti cuando lo único que se esperaba era la finalización del partido. Es una victoria que adquiere una enorme dimensión, simbólica ante todo. Por tratarse del debut y de un plantel que ni siquiera tuvo a los nuevos entre los titulares. Que lo sacó adelante desde el coraje, la actitud y un rato de fútbol, período durante el que consiguió sacar la diferencia con el gol de Matías Cóccaro de penal. El que llevó a esa felicidad que tanto se necesita en el mundo Newell's.
El principio fue desfavorable para la Lepra. Estuvo contenido, ante la imposibilidad de cortar el circuito de pases cortos del conjunto de Jorge Sampaoli. Fattori y Galarza se asociaron y la movieron hasta encontrar el pase para avanzar por las bandas.
Fue durante un cuarto de hora el predominio de Talleres, aunque sin llevar riesgo al arco de Reinatti. En ese lapso, sin la posesión, la Lepra optó por el ataque vertical y así estuvo a nada del gol. Guch corrió en posición de diez y habilitó a Cóccaro, que picó a a espaldas de los zagueros. El tiro del nueve, de aire y primera, fue interceptado por Unsain.
Empezó a ganar el medio
Regiardo pasó a dominar el medio y a quitar una y otra vez. Guch corrió con pelota al pie directo al arco. Newell’s creció, le quitó la pelota a Talleres y se jugó más lejos de su área. El trío de zagueros de Talleres comenzó a mostrarse dubitativo. A la Lepra le faltó mayor peso para explotarlo.
Matías Cóccaro impacta con derecha desde el punto penal y marca el tanto de la victoria para Newell's.
Leonardo Vincenti / La Capital
Pero lo más importante es que el conjunto rojinegro cambió el rumbo del partido. Dejó de tener como mayor preocupación la forma de defender. Fue a buscarlo. Gómez Mattar ejecutó un tiro libre pasado, Goitea la cruzó de cabeza y Unsain se estiró y la alcanzó a sacar.
La dificultad del equipo de Kudelka para llegar no le quita mérito a un mejor desempeño que estableció sobre su rival. Porque hasta las contadas jugadas de gol de la primera etapa fueron propias. Como la de Russo, quien desperdició abajo del arco con un tiro alto, tras una desinteligencia del fondo de Talleres para despejar.
Mayor determinación de Newell's
Con determinación y convicción, Newell’s se fue al descanso con una mejor sensación. El hincha así lo entendió y lo despidió con aplausos. Sampaoli entendió lo que estaba pasando y armó una línea de cuatro para el segundo tiempo.
La Lepra no dejó pasar mucho de la reanudación del encuentro para provocar el estallido eufórico y esperado de todo el Coloso. Cóccaro le ganó de arriba a Riquelme, la bajó hacia la derecha, Mazzantti llegó un instante antes que Fascendini y el defensor lo trabó. Penal que Cóccaro la puso pegada al palo izquierdo de Unsain.
En ventaja, la Lepra decidió replegarse. Talleres lo llevó contra Reinatti y al local le costó tomar las marcas. Kudelka pensó más en protegerse y mandó a la cancha a Esponda por Núñez y Giannetti por Núñez. El entrenador rompió el 4-2-3-1 y pasó a jugar 5-4-1.
Antes de la modificación táctica rojinegra, el ingreso de Lima Moraes empezó a ser una preocupación para el rojinegro. En una contra, el delantero gambeteó a Regiardo, que había quedado de último hombre, y Reinatti tapó el mano a mano. El arquero rojinegro volvió a salvar a la Lepra más tarde ante una entrada peligrosa de Chamorro.
La Lepra sufrió hasta el final
Newell’s lo sufrió. Apretó los dientes y lo peleó. Un tiro de Lima Moraes se fue apenas. De inmediato le sacaron la roja a Riquelme y para Talleres se hizo más cuesta arriba.
El resto del tiempo, Newell’s lo pasó refugiado y sacándola como pudo. Para que fuese todavía más angustiante el triunfo. Reinatti voló y le sacó un cabezazo fortísimo a Schott desde corta distancia. Fue el último suplicio. Luego, fue el tiempo del éxtasis. El momento de júbilo de la Lepra. Para comenzar con optimismo.