Entre otras cosas, incluye la renovación y modernización del equipamiento de higiene mediante la incorporación de nuevos vehículos compactadores y contenedores para residuos domiciliarios y el mantenimiento en óptimas condiciones de los espacios públicos.
Además, a partir del 1° de abril comenzará el nuevo contrato por la disposición final de residuos domiciliarios y compatibles, que a diferencia del contrato vigente obliga a la empresa contratista a ejecutar una serie de obras de infraestructura para dar inicio a la captación del gas metano, para la futura obtención de biogás, a efectos de reducir la emisión de Gases de Efecto Invernadero que produce el relleno sanitario, y sentar las bases para generar energía a partir de los residuos.
Cabe destacar que también se incorporarán equipos para el Centro Ambiental de Tratamiento de Residuos, que permitirán mejorar la eficiencia en la gestión de materiales reciclables y procesos de compostaje, que allí se ejecutan.
A estas acciones se suma un ambicioso plan que apunta a transformar minibasurales en plazas de bolsillo, convirtiendo espacios degradados en lugares de uso público y comunitario, promoviendo la accesibilidad, el encuentro y la mejora del paisaje urbano.
También se destacan el refuerzo de servicios; la limpieza intensiva de entornos de contenedores; la incorporación de más de 1.300 cestos papeleros en la zona céntrica y operativos semanales de ‘limpieza a fondo’ en barrios.
En paralelo, el Municipio busca reforzar el compromiso ciudadano y sensibilizar sobre la problemática de la generación de residuos, la necesidad de incorporar hábitos sustentables y la importancia del tratamiento adecuado de los desechos.
En este contexto, la colaboración de cada vecino/a al momento de «sacar la basura» resulta fundamental. Los residuos domiciliarios deben depositarse en los contenedores (color verde para la fracción ‘orgánica y restos’ y naranja para materiales reciclables) de 19 a 21 horas. Cumplir con el horario evita la acumulación innecesaria de residuos en la vía pública, la formación de minibasurales, reduce la presencia de malos olores y minimiza la proliferación de vectores. Además, ayuda a prevenir la obstrucción de desagües y bocas de tormenta.
A su vez, el Municipio hará hincapié en respetar un metro de distancia libre junto a los contenedores, es decir, no estacionar vehículos a menos de esa distancia, ya que de lo contrario el camión recolector no puede operar y no es posible vaciar los contenedores. Cerca de 50 contenedores diarios no pueden ser asistidos por tener un auto pegado que imposibilita la operación.
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Para garantizar el adecuado tratamiento de los desechos, la recolección de residuos domiciliarios se realiza con dos modalidades: puerta a puerta y mediante sistema de contenedores. La mayor parte de la ciudad se encuentra contenerizado, con 9.000 contenedores que se dividen según su capacidad de 1.100 litros y de 3.200 litros.: 8.470 verdes destinados a residuos domiciliarios y 530 color naranja para materiales reciclables. Cada uno de estos últimos contenedores asiste un radio superior de cuadras al de color verde, y permiten recuperar papel, cartón, vidrio, metal, plásticos y telgopor, promoviendo la economía circular y la reutilización de recursos.
Además de las islas de separación en calle, existen otras dos modalidades para disponer reciclables: 730 instituciones que funcionan como Centros de Recepción y modalidades de recolección puerta a puerta en algunos barrios donde los vecinos semanalmente separan sus reciclables y los dejan frente a su domicilio para su posterior recolección.
Para los residuos que, por su tamaño, no pueden ser dispuestos en los contenedores domiciliarios -como escombros, restos de poda, pequeños muebles, electrodomésticos o chatarra-, la Municipalidad cuenta con un servicio gratuito de recolección diferenciada. El cronograma semanal puede consultarse por Muni Bot, a través de WhatsApp al 3415440147, llamando al 147 o ingresando en www.rosario.gob.ar.
Por otro lado, se desarrollan diversas acciones para ‘reducir, reutilizar y reciclar’, entre ellas: Canjes de reciclables; recepción de residuos informáticos y especiales; voluntariados ambientales; talleres sobre compostaje y separación domiciliaria; actividades de educación ambiental en escuelas y organizaciones de la sociedad civil y el programa Comunidad Orgánica. Asimismo, en el Centro Ambiental de Tratamiento de Residuos se realiza la recuperación de materiales en colaboración con cooperativas de ex recuperadores urbanos.
Centro Ambiental de Tratamiento de Residuos
En el Centro Ambiental de Tratamiento de Residuos (CAT), ubicado en avenida De Las Palmeras 4500 –uno de los pilares de la gestión de residuos en Rosario– se procesan y reciclan alrededor de 2.000 toneladas de residuos al mes. Cuenta con 2 plantas, una de separación y compostaje de la materia orgánica; y otra de separación y recuperación de materiales reciclables (papel, cartón, envases de metal, plástico, vidrio y telgopor); además de un sector destinado al enfardado y chipeado de troncos y ramas provenientes de los trabajos de poda, escamonda y mantenimiento del arbolado público.
Gracias a este centro, en la ciudad se reciclan unos 6 millones de kilos de residuos por año; provienen de contenedores color naranja (4,5 millones), centros de recepción (1 millón) y otros 500 mil kilos que se obtienen en barrios que tienen un servicio de recolección casa por casa.
Actualmente, las tareas de clasificación y tratamiento del CAT son realizadas por cooperativas de trabajo, conformadas por 60 ex recuperadores urbanos que trabajaban previamente en el relleno de residuos inertes. Hoy, luego de un largo y continuo proceso de acompañamiento, iniciado en el año 2014 por parte de la Dirección General de Residuos, se encuentran cooperativizados y trabajando en el Centro Ambiental.
Plan Local de Acción Climática Rosario 2030
Rosario es una ciudad responsable frente al cambio climático. Cuenta con un Plan Local de Acción Climática (PLAC), una herramienta de planificación estratégica del gobierno que permite optimizar la gestión de recursos técnicos y económicos, internos y externos, para hacer posible la transición hacia una ciudad resiliente que conserve su escala humana, preservando los recursos y la calidad de vida para las personas, ante la problemática de cambio climático.
Entre sus objetivos, busca promover el uso de energías limpias, impulsar la eficiencia energética, la movilidad sostenible y la economía circular, generando las capacidades necesarias para afrontar los efectos del cambio climático con la participación activa de los diferentes actores de la ciudad.
El PLAC propone una serie de proyectos vinculados a los ejes nombrados, que tienen una meta de reducción para 2030 del 22% de las emisiones de gases de efecto invernadero, compuesto por un 10% en materia de residuos, un 7% en lo relacionado a la movilidad y un 5% en energía.