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Rusia se une a Francia y bombardea blancos del Estado Islámico en Siria

El Kremlin admitió por primera vez que una bomba causó el derribo del Airbus sobre Egipto en octubre. Putin y Hollande acordaron un plan de operaciones navales y aéreas conjuntas.  

Miércoles 18 de Noviembre de 2015

El presidente ruso, Vladimir Putin, ordenó ayer coordinar con Francia sus operaciones contra el autodenominado Estado Islámico (EI) en Siria, después de confirmar que el avión de pasajeros ruso que se estrelló el 31 de octubre en el Sinaí, Egipto, sufrió un ataque terrorista. Las fuerzas de combate francesas deben ser tratadas "como aliados", ordenó Putin a su Ejército, horas después de que Moscú reconociera oficialmente que la explosión de una bomba a bordo del avión ruso fue la causa del siniestro que dejó 224 muertos. Hasta ahora Rusia no había confirmado que se tratara de un atentado, después de que el EI reivindicara su autoría, al igual que hizo con los atentados del viernes en París con 129 muertos.

El presidente francés, François Hollande, que declaró la guerra contra el grupo terrorista y que siguió ayer bombardeando sus posiciones en Siria, visitará a Putin en Moscú el 26 de noviembre, informó el Kremlin tras una conversación telefónica de ambos mandatarios. La orden de Putin se dirigió principalmente al capitán del crucero Moskva, estacionado en el Mediterráneo. "En breve llegará a la zona de operaciones una unidad de la Marina de Guerra francesa, encabezada por un portaaviones. Contacte directamente con los franceses y trabaje con ellos como aliados", señaló Putin. También pidió la cooperación de los servicios secretos de ambos países. Hasta ahora, Rusia había actuado en Siria fuera de la coalición internacional contra el EI que encabeza Estados Unidos. Pero los atentados de París y la confirmación del atentado contra el avión ruso hicieron al parecer cambiar de estrategia a Moscú. También en la cumbre del G20 que terminó el lunes se acordó una mayor cooperación en la lucha contra el terrorismo. "Se puede decir sin ambigüedad que fue un ataque terrorista", afirmó ayer el director de los servicios secretos internos rusos (FSB), Alexander Bortinov, durante una reunión con Putin en Moscú. Entre los restos del Airbus A321 y de los equipajes se encontraron rastros de explosivos de producción extranjera, señaló. La detonación hizo que se partiese en el aire el avión, que volaba del balneario egipcio de Sharm el Sheij a San Petersburgo. Eso explica por qué los restos del aparato de la aerolínea Kolavia quedaron dispersos en un área tan amplia en la península del Sinaí, añadió.

Según la transcripción del informe del director del FSB que hizo público el Kremlin, el artefacto era de fabricación casera y tenía una potencia equivalente a un kilogramo de TNT. En una primera versión se había hablado de hasta 1,5 kilo. Putin amenazó con represalias: "Los encontraremos en cualquier parte que estén y los castigaremos". Para Putin, el "asesinato" de ciudadanos rusos en el Sinaí es "uno de los crímenes más sangrientos".

El Ministerio de Defensa ruso informó que bombarderos de largo alcance Tupolev realizaron ayer ataques contra objetivos entre otros en la provincia de Aleppo. Desde los barcos en el Mediterráneo se dispararon en total 34 misiles, indicó el ministro Serguei Shoigu. El objetivo fueron numerosas posiciones del EI. Sin embargo, el gobierno egipcio puso en duda la confirmación de Moscú y aseguró que hasta ahora el comité de investigación internacional encabezado por Egipto "no encontró ninguna evidencia que confirme la hipótesis de que el avión explotó como resultado de una acción terrorista", dijo un funcionario del Ministerio de Aviación.

Mientras tanto, continúa la identificación de las víctimas y las investigaciones sobre los atentados: de los 129 muertos, 117 han sido identificados, informó ayer la ministra de Justicia francesa, Christiane Tubira. Las víctimas son de 17 nacionalidades distintas, señaló. De los 352 heridos, 221 continúan en los hospitales de París y alrededores, 57 de ellos en cuidados intensivos, dijo por su parte la responsable de Sanidad, Marisol Touraine.

En tanto, en varios países continúa la búsqueda de sospechosos relacionados con los atentados. Siete personas fueron detenidas ayer cerca de la ciudad alemana de Aquisgrán, en la región que limita con Holanda y Bélgica, pero horas después fueron puestas en libertad al comprobarse que no existía relación con los ataques, comunicó la policía alemana. La noticia de la operación policial desplegada a primera hora en la localidad de Alsdorf, cerca de Aquisgrán, hizo pensar en la posibilidad de que entre los sospechosos se encontrara Salah Abdeslam, sobre el que se cierne una orden de captura internacional. El sospechoso prófugo es hermanos de Brahim Abdeslam, uno de los atacantes suicidas que se volaron por los aires el viernes cerca de un café parisino.

Un tercer hermano, Mohamed Abdeslam, detenido el sábado por la policía en Bélgica pero liberado el lunes al contar con una coartada, aconsejó ayer a su hermano prófugo que entregue a las autoridades.

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