El concejal de La Libertad Avanza, Juan Pedro Aleart, expresó su rechazo a las trabas y exigencias que se buscan imponer a las aplicaciones de transporte en Rosario (como Uber) y pidió avanzar hacia un esquema que permita habilitar los viajes en autos y motos, con tarifas libres y sin nuevas tasas municipales. En consonancia con esto, la diputada nacional Romina Diez respaldó su postura y acompañó el planteo a favor de la libre competencia y la libertad de los usuarios para elegir cómo viajar.
Para Aleart, la definición de la actividad es el punto de partida de la discusión. “Es un sistema de acuerdo entre privados”, afirmó, al explicar por qué rechaza que las aplicaciones sean encuadradas como un servicio público.
Viajes a través de plataformas
La propuesta de Aleart apunta a habilitar los viajes en autos y motos a través de plataformas digitales, con tarifas determinadas por la oferta y la demanda y sin la creación de nuevas tasas municipales. El objetivo es facilitar el ingreso de nuevos prestadores, ampliar las alternativas de movilidad y evitar que la regulación termine equiparando modalidades de transporte diferentes.
“Son dos modalidades de transporte diferentes y pueden convivir”, sostuvo Aleart, quien cuestionó que se pretenda imponer a las aplicaciones un esquema de funcionamiento idéntico al de los taxis y remises. Para el concejal de La Libertad Avanza, la intervención estatal no debería convertirse en un obstáculo para quienes quieren trabajar ni limitar las opciones disponibles para los usuarios.
El costo de los servicios
Por su parte, la diputada nacional Romina Diez respaldó el planteo de Aleart, en línea con la defensa de la libre competencia, la reducción de impuestos y la eliminación de trabas burocráticas. “Si consideran que la oferta es insuficiente, ¿por qué no proponen bajar el costo de las chapas, reducir impuestos y eliminar trabas para que haya más taxis y remises?”, preguntó.
Ambos dirigentes sostienen que el Estado debe generar condiciones para que las distintas modalidades puedan desarrollarse y competir, sin restringir la libertad de elección de los pasajeros.
“En lugar de pretender regular todo, deberían facilitar que cada uno pueda trabajar y que los usuarios tengan libertad para elegir”, remarcó Diez. Y concluyó: “Más competencia, menos impuestos y menos Estado”.