El Mundo

Nicaragua cumplió 39 años de revolución sumida en una crisis

Cada vez más nicaragüenses comparan al presidente Daniel Ortega con el dictador Anastasio Somoza, que él ayudó a derrocar.

Viernes 20 de Julio de 2018

La revolución sandinista liderada por Daniel Ortega cumplió ayer su 39º aniversario en medio de una ola de protestas reprimidas con violencia que dejaron más de 270 muertos y han supuesto para el ex guerrillero y actual presidente comparaciones con la tiranía de la familia Somoza, que él ayudo a derrocar. Ortega, que regresó al poder en 2007 después de tres derrotas electorales consecutivas, enfrenta una profunda crisis política que detonó el 18 de abril tras una fallida reforma al seguro social que tras la muerte de manifestantes derivó en la demanda de su salida anticipada del poder. "La revolución está más viva que nunca", dijo Arelia Membreño, habitante del barrio Laureles Sur, quien afirmó que a pesar de los errores Ortega ha hecho un gobierno para los pobres.

Su respaldo contrasta con el rechazo a Ortega de los últimos tres meses que se ha manifestado en las calles de Nicaragua con enormes concentraciones y marchas, bloqueos viales y una gran presión interna e internacional con resoluciones como la adoptada por la Organización de Estados Americanos (OEA), que condenó al Estado por las muertes, pidió el desarme de los grupos paramilitares afines al gobierno e instó a buscar una salida pacífica.

Ciudades como Masaya, León, Estelí, Matagalpa y los barrios orientales de Managua, que fueron bastiones de la lucha contra la dictadura de Anastasio Somoza, se levantaron contra Ortega, que ha calificado las protestas como un intento de golpe de Estado. El gobernante ordenó a inicios de julio una ofensiva para "liberar a las ciudades" de los bloqueos que llegaron a cubrir el más del 50 por ciento de las vías en el país, muchas de ellas de importancia para el tráfico internacional y el traslado de la producción local. "Vamos avanzando en la liberación de nuestro territorio. Estamos asumiendo como gobierno la reconstrucción de la paz que nos quisieron arrebatar", expresó su esposa, la vicepresidenta y vocera del gobierno Rosario Murillo.

Caravanas de la muerte

La liberación a la que se refiere Murillo consiste en caravanas de policías antimotines y fuerzas paramilitares que a fuerza de balas y violencia han abierto las vías y han permitido recuperar bastiones simbólicos como el barrio Monimbó, en la ciudad de Masaya, donde los nicaragüenses se alzaron contra Somoza a fines de los 70 como parte de la revolución. "Nunca pensé ver a Daniel convertido en un dictador, menos en un criminal que quiere quedarse en el poder a sangre y fuego", dijo el analista político Julio López Campos, un antiguo guerrillero que fue muy cercano a Ortega y hoy es crítico del gobernante.

La celebración del 19 de julio suele ser una fiesta multitudinaria en Nicaragua, con invitados y líderes de la izquierda mundial, pero esta vez Murillo —también esposa de Ortega— se limitó a anunciar actos en cada municipio. Activistas se movilizaron en los barrios para llevar seguidores al festejo en Managua, bajo un fuerte dispositivo de seguridad. En medio del feriado por la Revolución, las calles de la capital lucieron con poco movimiento. Tampoco se reportaron enfrentamientos en las calles. Las vigilias de los barrios, que solían esperar al amanecer para dirigirse a pie a la explanada frente al malecón de Managua donde cada año se celebra la Revolución, no se realizaron y activistas con altoparlantes invitaron: "Vamos con Daniel todos a la plaza".

En Masaya, de donde sus pobladores acostumbraban salir en caravana a Managua, las familias se reguardaron en sus casas, mientras los paramilitares que tienen ocupada la ciudad bailaron al son de música con el estribillo "El comandante se queda". Horas después, tras un encuentro en Nueva York con el secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, el canciller nicaragüense Denis Moncada dijo en breves declaraciones a la prensa que se abordó la situación en el país centroamericano."Hablamos de la necesidad del cese a la violencia en Nicaragua, de restablecer la seguridad, la estabilidad, la paz, de continuar con el diálogo como una forma de solucionar la situación interna de Nicaragua, en fin, esos temas de carácter general, en un sentido muy positivo".

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