El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, de 77 años, canceló su visita a China debido a un cuadro de neumonía. El viaje tenía categoría de “visita de Estado” y el presidente brasileño sería acompañado por por 240 empresarios, lo que marca que la suspensión no se debió a algo pasajero. La nota oficial indica que Lula tiene “bronconeumonía bacteriana y viral por influenza (gripe) A”.
“En función de la orientación médica, el presidente Lula resolvió postergar su viaje hacia China. La postergación ya fue comunicada a las autoridades chinas con la reiteración del deseo de realizar la visita en una nueva fecha”, indicó un comunicado del Palacio del Planalto, la sede presidencial. La nota, firmada por la doctora Ana Germoglio, indica que Lula “después de una evaluación, pese a la mejoría clínica, el servicio médico de la Presidencia recomienda postergar el viaje a China hasta que se cierre el ciclo de transmisión viral”, dice el texto de la Secretaría de Comunicación de Brasil.
Lula había postergado para este domingo el viaje, pero al no evolucionar lo suficiente los médicos prefirieron cancelar la visita al principal socio comercial de Brasil. Lula fue ingresado el 23 de marzo en el Hospital Sirio-Libanés de Brasilia con síntomas gripales y, tras ser diagnosticado con “bronconeumonía bacteriana y viral”, se inició el tratamiento. Apostando a una mejoría rápida, su gabinete había comunicado un aplazamiento de 24 horas de su viaje aChina. El viernes por la noche habían informado que su llegada a Pekin había sido postergada del domingo 26 al lunes 27. “El presidente de la República, Lula da Silva, está en el palacio Alvorada —la residencia oficial— luego de exámenes en el hospital Sirio Libanés. Tiene una neumonía leve y por eso postergará para el domingo el inicio de su viaje a China”, comentaron entonces sus voceros. Luego el equipo médico prefirió postergar el viaje.
Desde que volvió a la presidencia, el líder del Partido de los Trabajadores viajó a Argentina, Uruguay y Estados Unidos.
Dilma, al “banco de los BRICS”
La gira de Estado al gigante asiático tenía una ambiciosa agenda con 240 empresarios en la comitiva y más de 40 parlamentarios, además de la presentación oficial de la expresidenta Dilma Rousseff como nueva titular del banco de los Brics, el Nuevo Banco de Desarrollo, con sede en Shanghai.
El mandato de Rousseff como presidenta se extiende hasta julio de 2025. El nombre de Rousseff fue aprobado por un comité de la institución después de que la ex presidenta se sometiera a una especie de año de examen con los ministros de Economía de los demás países miembros del bloque: Sudáfrica, China, India y Rusia.
El antecesor de Dilma en el cargo fue el también brasileño Marcos Troyjo. Fue propuesto para presidir el banco en 2020 por Jair Bolsonaro.
La sede del BND está en Shanghai, China. El banco de los BRICS se encarga de financiar proyectos de infraestructura y desarrollo en los países que forman parte de la institución.
En un comunicado, el banco señaló que cuando fue presidenta de Brasil, Rousseff priorizó la lucha contra la pobreza e hizo hincapié en la expansión de los programas sociales.
“Como resultado de uno de los más intensos procesos de reducción de la pobreza en la historia del país, Brasil ha sido retirado del Mapa del Hambre de la ONU”, resaltó el comunicado.
En el comunicado, la institución añade que, en el plano internacional, Rousseff defendió el “respeto a la soberanía” y la defensa del multilateralismo; el desarrollo sostenible, los derechos humanos y la paz”.
Bajo su gobierno, Brasil estuvo presente en todos los foros internacionales sobre clima y protección ambiental, culminando con una participación decisiva en el Acuerdo de París”, agregó el banco en su comunicado.
Según la evaluación del banco, Dilma amplió “significativamente” la cooperación entre Brasil y varios países de América latina, África, Oriente Medio y Asia.
En cuanto al viaje y visita de Estado ahora suspendida, una avanzada ministerial del gobierno y empresarios ya se encuentra en China para participar de seminarios que servían de soporte de negocios a las agenda oficial que incluía la cumbre con Xi Jinping en Pekín el próximo martes.
Enorme superávit bilateral
Desde hace 14 años, China se ubica como el principal socio económico de Brasil. En 2022, Brasil tuvo un superávit bilateral de 157.000 millones de reales, unos 30.000 millones de dólares. Es casi la mitad de la balanza comercial total de Brasil. Entre los principales productos que el gigante asiático le compra a Brasil destacan la soja, la carne y sobre todo mineral de hierro, además de otros productos extractivos.
Con el viaje Lula aspiraba a firmar una veintena de acuerdos comerciales. La agenda de la visita incluía un foro económico con entre 400 y 500 empresarios de ambos países y eventos en Shanghai y Pekín.
En este contexto, la comitiva esperaba regresar de su viaje de una semana con esta veintena de nuevos acuerdos en medio ambiente, comercio, turismo, ciencia y tecnología. Además, Lula esperaba que China contribuyera a la “reindustrialización” de algunos “sectores estratégicos”, uno de los pilares de su campaña electoral.
Por otro lado, los mandatarios tenían previsto abordar la guerra de Ucrania, luego de que días atrás Xi Jinping estuviera reunido con Putin en Moscú en señal de respaldo a su invasión y de que, semanas antes, presentara una propuesta de paz. Lula aboga por una tercera vía para terminar la guerra iniciada por Putin. Pero ni Brasil ni China tienen peso específico suficiente en la escena europea, de manera que sus declaraciones son más para la escena internacional que realizadas con fines reales de pesar en el curso de la guerra.
A su regreso de China, Lula tenía previsto realizar una parada en los Emiratos Arabes Unidos el 31 de marzo, donde mantendría reuniones con autoridades locales, pero se presume que éstas también habrían sido canceladas hasta nuevo aviso.