El vicepresidente de Paraguay, Hugo Velázquez, anunció ayer que renunciará a su cargo y también a sus aspiraciones para ser candidato el año próximo a la presidencia por el oficialista Partido Colorado, luego de que Estados Unidos lo incluyera en la lista de ciudadanos declarados “significativamente corruptos”.
“La decisión de dar un paso al costado es para no afectar el entorno del presidente de la República (Mario Abdo Benítez) ni al Partido Colorado”, declaró Velázquez a una radio local.
“Me voy a retirar de la política. Era la última etapa de mi carrera. Si no se pudo dar, qué le vamos a hacer. Son designios de Dios”, manifestó.
La sanción contra el funcionario fue informada por el embajador de Estados Unidos en Paraguay, Marc Ostfield, y conlleva sanciones de por vida para Velázquez, como la prohibición de entrada a ese país y no poder utilizar su dinero allí.
La acusación “cayó como un balde de agua fría. Desconozco de lo que estuvo hablando (el embajador Ostfield). En mi carácter de precandidato a Presidente de la República, teniendo como discurso la lucha contra el crimen organizado, eso me deja mal y tengo que ser consecuente”, expresó Velázquez, al justificar su anuncio de renuncia a la postulación.
“El secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, anunció la designación del vicepresidente Hugo Adalberto Velázquez Moreno debido a su participación en actos de corrupción incluido el soborno a un funcionario publico y la injerencia en los procesos públicos”, había precisado horas antes la embajada.
El anuncio también incluyó a Juan Carlos Duarte, asesor legal de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), por su participación en los mismos hechos”, señaló el diplomático.
Duarte “ofreció un soborno a un funcionario público paraguayo para obstruir una investigación que amenazaba al vicepresidente y sus intereses financieros”, indicó Blinken en un comunicado.
Con esa acción, “abusó y explotó su poderosa y privilegiada posición pública dentro de la Entidad Binacional Yacyretá, poniendo en riesgo la confianza pública en uno de los activos económicos más vitales de Paraguay”, añadió.
Blinken estimó que estos actos afectan también a “la percepción pública de corrupción e impunidad” en la oficina del vicepresidente.
“Hablo con la tranquilidad que me da mi conducta, porque no hice lo que me están acusando. Estoy hablando con una conciencia limpia”, sostuvo Velázquez.
Velázquez era hasta ayer el aspirante a la presidencia dentro del movimiento Fuerza Republicana del Partido Colorado, que apoya Abdo Benítez, para las primarias previstas el 18 de diciembre.
Los comicios por la presidencia de Paraguay se celebrarán el 30 de abril de 2023.
El otro aspirante dentro del Partido Colorado es, hasta ahora, Santiago Peña, delfín político del expresidente Horacio Cartes (2013-2018).
El exmandatario, un rico empresario tabacalero, también fue sancionado por Estados Unidos hace pocas semanas por “corrupción significativa”. Según Washington, Cartes obstruyó “una importante investigación internacional sobre el crimen transnacional”.
Anteriormente, Estados Unidos había declarado “significativamente” corruptos al fallecido exsenador colorado scar González Daher, al exfiscal general del Estado Javier Díaz Verón y al diputado colorado Ulises Quintana.
En noviembre del 2016, Velázquez, quien entonces era diputado, estuvo en el ojo de la tormenta por una foto en la que se lo veía con varias personas en un yate por Líbano, junto a uno de los señalados como supuesto financista del movimiento libanés Hezbollah.
En la foto también aparecían el entonces diputado Atilio Penayo y Duarte.
La foto cobró un notable estado público con la difusión.