Estados Unidos y Rusia dejaron morir ayer un tratado de control de armas aprobado hace 32 años y que fue un hito en el fin de la Guerra Fría. El Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF por sus siglas en inglés), era una pieza vital para evitar una proliferación muy peligrosa, la de esta categoría de armas con un alcance de entre 500 y 5000 km. Washington planea ahora ensayar un misil nuevo que habría estado prohibido bajo ese pacto. Rusia los está fabricando y poniendo en operaciones desde hace varios años. Rusia renunció al tratado en julio pasado, luego de que EEUU hiciera lo propio en febrero. Pero, por elevación, Estados Unidos apunta a otro adversario estratégico que en 1987 casi no existía: China. Esta no firmó el INF ni ningún otro tratado limitante de las armas nucleares y está haciendo crecer a fuerte ritmo los misiles de esta categoría. En el Pentágono ya no piensan tanto en Rusia sino en China como adversario estratégico.
"Rusia es el único responsable del deceso del tratado", dijo el secretario de Estado Mike Pompeo en un comunicado. Estados Unidos alega que desde hace años Rusia desarrolla y ensaya armas que violan ese pacto y amenazan a Estados Unidos y sus aliados, principalmente en Europa.
Washington y Moscú abandonan así el Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF por sus siglas en inglés), que firmaron el presidente Ronald Reagan y el líder soviético Mijail Gorbachov en 1987, lo que genera temores de una nueva carrera armamentista nuclear. El secretario general de la Otán Jens Stoltenberg culpó a Rusia por lo que calificó de reiteradas violaciones flagrantes del tratado. Los 29 miembros de la alianza "lamentan que Rusia no se mostrara dispuesta ni tomara medidas para cumplir sus obligaciones internacionales", dijo Stoltenberg.
Rusia señaló directo a Estados Unidos. "La derogación del tratado INF confirma que Estados Unidos se ha embarcado en la destrucción de todos los acuerdos internacionales que no les convienen por una u otra razón", acusó el Ministerio de Relaciones Exteriores ruso en un comunicado. "Esto lleva al desmantelamiento del sistema de control de armas existente", alertó.
Estados Unidos considera que el fin del tratado tiene un aspecto positivo. Desde hace años, Washington se queja de que las reglas de juego del control armamentista son injustas. Las autoridades estadounidenses sostuvieron que no sólo Rusia fabrica armas prohibidas por el INF, sino también China produce armas que no permite el tratado. Pero China no es firmante del INF ni de ningún otro tratado limitante de armas nucleares. De esta forma sólo Estados Unidos cumplía el pacto, al menos según la visión de Washington y de la Otán.
Ahora, Estados Unidos tiene libertad para fabricar misiles antes prohibidos. Está planeando el ensayo de una de esas armas en las próximas semanas, de acuerdo con un alto funcionario que habló bajo la condición de anonimato.
"El tratado INF fue útil para nosotros, pero solo funciona si las dos partes lo respetan", dijo hace poco el nuevo jefe del Pentágono, Mark Esper. "Estados Unidos respetará el tratado y todas sus obligaciones hasta el 2 de agosto y después haremos lo que nos convenga", declaró en el Senado. Washington anunció el 1 de febrero la retirada del acuerdo firmado durante la Guerra Fría. El proceso de seis meses se cumplimentó ayer. El presidente ruso, Vladimir Putin, ratificó el 3 de julio la suspensión de la participación de Rusia en el acuerdo.
Estados Unidos acusa a Rusia de violar el INF desde los 2000, con el misil de crucero SSC-8, cuyo desarrollo comenzó a mediados de esa década y las pruebas de vuelo en 2008. Se disparó en julio de 2014 y septiembre de 2015. Para los analistas supera ampliamente el rango de 500 km y tiene una carga nuclear de 450 kg. Rusia afirma que su alcance es algo menor a 500 km, pero no ha permitido el acceso de los expertos de EEUU a las pruebas, como estipulan el INF y otros tratados de limitación de armas. La Otán acompaña el criterio de EEUU y cree que el SSC-8 viola el INF y es particularmente peligroso para Europa occidental.
Logros del INF
El tratado INF, al prohibir el uso de misiles con un alcance de entre 500 y 5.500 km, había permitido a partir de 1987 la eliminación de los proyectiles balísticos SS-20 rusos y Pershing estadounidenses desplegados en Europa. Esta categoría de armas nucleares es particularmente peligrosa porque otorga un tiempo de alerta de menos de 10 minutos, haciendo más precario el balance estratégico. El Council of Foreign Relations recordó que el INF logró "la destrucción de 2.692 misiles, 1.846 de Rusia y 846 de EEUU. Esto incluyó la creación de mecanismos de verificación que sirvieron luego a futuros tratados de reducción de armas". Por todo esto, el INF fue un hito en el desescalamiento de la Guerra Fría y llevó a un proceso de dos décadas de reducción de las armas nucleares hasta los niveles actuales.
Pero Washington está pensando más en China que en Rusia al dejar de lado el INF. Washington considera al gigante asiático un rival estratégico a largo plazo más relevante que Rusia, y ha invitado a Pekín a formar parte de "una nueva era del control de armas". El Departamento de Defensa calcula que el arsenal nuclear de China suma 290 armas, muchas menos que las más de 1.300 cabezas nucleares con que cuentan Estados Unidos y Rusia, cada uno. Pero su potencial es enorme. "De ahora en adelante, EEUU insta a Rusia y China a que se unan a nosotros en esta oportunidad de ofrecer resultados reales de seguridad a nuestros países y al mundo entero", ha subrayado Pompeo. Pero China no hará caso a este llamado. Además, sus misiles de nivel intermedio son una amenaza estratégica contra la Marina de EEUU aún sin cabezas nucleares. Cientos de misiles de este tipo han sido desplegados en la costa china y amenazar a una flota estadounidense. Esta es la principal hipótesis de conflicto que hoy preocupa al Pentágono, mucho más que el "Oso Ruso" de Putin.
histórico. Gorbachov y Reagan se saludan en Wshington luego de firmar el INF en diciembre de 1987.