Educación

El grooming, un diálogo que involucra a la escuela

El 13 de noviembre es el día de la lucha contra el grooming. El rol de los adultos y las instituciones en el trabajo de prevención.

Sábado 09 de Noviembre de 2019

El 13 de noviembre se conmemora en la Argentina el día nacional de la lucha contra el grooming, en recuerdo de la fecha en la que, en el año 2013, el Senado sancionó la ley 26.904. Esa norma incorporó el artículo 131 al Código Penal que expresa que “será penado con prisión de seis (6) meses a cuatro (4) años el que, por medio de comunicaciones electrónicas, telecomunicaciones o cualquier otra tecnología de transmisión de datos, contactare a una persona menor de edad, con el propósito de cometer cualquier delito contra la integridad sexual de la misma”.

Recuerdo que hasta el año 2010 —hacía un que era director del Instituto Nº 9045 Zona Oeste— no conocía la palabra grooming. Ese año una alumna de primer año de nuestra escuela de apenas 13 años era engañada por un adulto a través de Facebook y estuvo desaparecida durante dos días. La angustia y la impotencia invadió a su familia y a nuestra escuela.

Por suerte la alumna apareció en el Parque Alem, luego de estar prácticamente secuestrada por un adulto de 37 años que había generado su confianza haciéndose pasar por un par. La alumna, que no llegó a ingresar ese día a nuestra escuela, había ido a una cita con un extraño que no resultó ser quien decía. A partir de allí me involucré en este tema y supe que el grooming es un delito, un abuso, es el engaño de un adulto a un menor haciéndose pasar por un par a través de un perfil falso, utilizando un medio electrónico (internet, redes sociales, chat de videojuegos, WhatsApp), que puede denunciarse sin necesidad de que haya contacto físico entre el adulto acosador y el menor abusado. Conocí a un grupo de madres de la ONG Mamá en Línea, que venía llevando una denodada lucha para que el grooming sea penalizado. Organizamos una juntada de firmas para que se sancione la ley, participé de los debates de comisión en la Cámara de Diputados de la Nación y pude celebrar la sanción de la ley en el histórico 13 de noviembre de 2013. Teníamos ley, pero faltaba mucho para hacer desde la prevención, para anticiparnos al delito, al dolor. Desde aquel entonces —y hoy presidiendo nuestra ONG “Si nos reímos,nos reímos todxs”— venimos trabajando en las escuelas, clubes, bibliotecas, espacios culturales, municipios y comunas, a través de charlas, talleres y jornadas en la prevención del acoso.

Desde el desconocimiento no se le da la importancia que el tema tiene. Nosotros no cuestionamos ni mucho menos prohibimos internet, solo buscamos defender a nuestros hijos y alumnos de estos adultos delincuentes que libremente ejercen tanto daño desde el engaño en las redes sociales. Hoy los casos se siguen sucediendo, algunos con finales muy tristes en trata de personas, violaciones, asesinatos o suicidios.

Sabemos que la presunción de un caso de acoso sexual por vía virtual contra un niño es una situación “angustiante” para la que ningún padre está preparado y se debe actuar con cuidado para proteger a la víctima y conseguir un accionar eficiente por parte de la justicia.

Para tener en cuenta

¿Cómo actúan los acosadores? Para iniciar la relación se hacen pasar por un menor de edad falsificando la identidad. Aprovechan la información que los chicos comparten sobre sus gustos y preferencias en las redes sociales y así aceleran y afianzan la confianza.

Dan comienzo a una supuesta amistad. Esto generalmente incluye con frecuencia confesiones personales e íntimas entre el niño, niña o joven y el acosador. De esta forma empieza a consolidarse la confianza entre ellos. Utilizan el tiempo para fortalecer el vínculo. Este lapso varía según los casos: el acosador puede lograr su objetivo en una conversación, en meses o incluso en años. El tiempo transcurrido hace que el niño, niña o adolescente se olvide o deje de tener presente que hay un desconocido del otro lado y pase a considerarlo un amigo.

El objetivo final de este acercamiento es de carácter sexual. Comienzan con el pedido de grabación de imágenes o toma de fotografías. En los casos más extremos empiezan a buscar un encuentro físico, valiéndose de la confianza generada o manipulando y amenazando con la difusión de las imágenes obtenidas.

En la escuela

¿Cómo hablar del grooming en las escuelas, los clubes y lugares de encuentro de niños y jóvenes?

• Se debe inculcar un uso responsable de internet y de las redes sociales. Brindar información sobre los riesgos y aclarar cómo funcionan las herramientas de protección.

• Explicar que no deben compartir claves, información o imágenes comprometedoras por medios electrónicos, porque lo que se sube a internet no se borra nunca.

• Configurar juntos las opciones de privacidad en las redes sociales para determinar qué información será accesible para los demás, evitando usar sus nombres completos y datos personales.

• Conversar con los menores sobre el concepto de privacidad, de identidad digital y generar un pensamiento crítico a la hora de publicar información o imágenes en las redes.

• Prestar atención a los cambios de conducta o humor de tu hijo/a.

• Según la edad, definir hábitos de uso de redes e internet, con diferentes niveles de participación y acompañamiento.

• El diálogo y la confianza con los chicos siempre es lo más importante.

• El abordaje responsable de la ESI en las escuelas es imprescindible.

¿Qué hacer si pasa?

• Hablar con la víctima, acompañarla sin culparla ni cuestionarla.

• No borrar ningún contenido de la computadora o teléfono celular.

• No denunciar al perfil acosador en la red social o plataforma web.

• No amenazar, increpar o iniciar una conversación con el abusador.

Para información, asesoramiento y/o denuncias podemos llamar desde cualquier lugar del país a la línea de emergencia 137, o al 0800-222-1717 del programa de Víctimas contra las violencias del Ministerio de Justicia de la Nación.

Ante una presunta situación de grooming, es conveniente consultar a especialistas, la denuncia debe hacerse en lo posible en una fiscalía o centro de denuncias.

Las estadísticas demuestran que no son muchos los casos de grooming denunciados y con los delincuentes atrapados. La mayoría no se denuncian por desconocimiento, por vergüenza, porque la víctima o la familia prefiere callarlo. Otras veces al bloquear al acosador o ponerlo en evidencia y no guardar pruebas, este escapa hábilmente, deja a la presa y va en busca de otras nuevas.

Los pocos casos denunciados y tipificados como grooming han demostrado que el acosador no era alguien desconocido de la víctima y que haciendo abuso de una relación de poder, de confianza y hasta de admiración con la misma la acosaba por las redes sociales (docentes, sacerdotes, pastores, familiares), incluso en el ambiente del deporte se han dado situaciones de grooming con acoso de parte de árbitros, técnicos, managers.

Los adultos debemos conocer y utilizar la tecnología y los medios de comunicación que utilizan los niños y adolescentes (Facebook ya la han dejado), Instagram, Snapchat, Twitter, WhatsApp, Tik tok, videojuegos con salas de chat. Solo así podremos tomar conciencia de los riesgos a los que se exponen. No es aconsejable comprar un celular a niños menores de 12 años, el peligro al que los exponemos es muy grande. No van a quedar excluidos de los grupos escolares o de los clubes por no tener celular antes de esa edad, es importante el acuerdo entre las familias y las instituciones al respecto.

Las escuelas deben involucrarse en el tema para preservar a sus alumnos. Aunque el uso de la tecnología estos lo hagan fuera del ámbito escolar, seguirán siendo nuestros alumnos. El desafío es capacitarnos, comprometernos, involucrarnos, no ser indiferentes.

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