Una chica de Berlusconi dijo que no le gustan "las orgías"
La italiana Patrizia D’Addario, la mujer que asegura haber cobrado 2.000 euros por
mantener relaciones sexuales con el primer ministro italiano Silvio Berlusconi, contó ahora que una
noche rechazó dormir con el primer ministro porque en el dormitorio había otras dos jóvenes
prostitutas de lujo y a ella no le gustan “las orgías”, según publicó el diario español
El Mundo, en su edición digital.
13 de julio 2009 · 01:00hs
La italiana Patrizia D’Addario, la mujer que asegura haber cobrado 2.000 euros por
mantener relaciones sexuales con el primer ministro italiano Silvio Berlusconi, contó ahora que una
noche rechazó dormir con el primer ministro porque en el dormitorio había otras dos jóvenes
prostitutas de lujo y a ella no le gustan “las orgías”, según publicó el diario español
El Mundo, en su edición digital.
“Las orgías nunca me han gustado y me habría encontrado en una
situación desagradable”, explicó D’Addario en un amplio artículo que ayer publicó el
diario italiano La Repubblica.
El diario italiano reiteró que Berlusconi conocía que las mujeres que
asistían a sus fiestas en Palazzo Grazili, en Roma, eran prostitutas de lujo y se las pedía al
empresario Giampaolo Tarantini.
Tarantini está siendo investigado por la fiscalía de Bari por supuesta
inducción a la prostitución.
D’Addario, de 42 años, aspirante a política, declaró al diario que
la noche del 15 de octubre de 2008 rechazó dormir “en la cama grande” de Palazzo
Grazioli, regalada por el líder ruso Vladimir Putin a Berlusconi, porque en aquella ocasión había
en la cena “por los menos cinco (prostitutas de lujo), dos de ellas muy vistosas y
lesbianas”. De esas cinco, dos hacían continuas carantoñas a Berlusconi y cuando ésta le
pidió ir a la cama “no estábamos solos, sino que también estaban las dos «escort»
(prostitutas de lujo) que comenzaron a acariciar al sultán (como llama a Berlusconi)”.
Un trío de mujeres. Según su relato, el primer ministro le pidió con gestos que se uniese al
trío, pero ella se metió en un baño y salió cuando el grupo había vuelto al salón.
Después se marchó al hotel donde se alojaba y contó a una amiga, Bárbara
Monterreale, de 23 años, que también participó en las fiestas de Berlusconi, lo ocurrido.
El diario afirma que las declaraciones de D’Addario fueron
confirmadas por otra mujer, María Teresa De Nicoló, de 37 años, que participó en otras fiestas y
que dijo que el “ritual” era el mismo.
Para La República, el comportamiento de Berlusconi contradice los
valores familiares que proclama. “Vestidito negro y poco maquillaje, y antes de ir a la cama,
si lo pedía el patrón (Berlusconi), había que estar totalmente dispuesta a mostrar admiración por
los éxitos de Silvio, divertirse con sus chistes y cantos y agradecerle los regalitos de «tienda de
segunda categoría» (que les hacía)”, señala el diario sobre el “ritual”.
De Nicoló, precisa el diario, también se acostó con Berlusconi y cobró
2.000 euros, como las otras, de Tarantini.
La República insiste en que, al contrario de lo dicho por el abogado de
Berlusconi, Nicoló Gedhini, que mantiene que el primer ministro desconocía de quiénes se trataba,
el presidente del gobierno “sabía” que las chicas de Tarantini eran prostitutas,
“como ellas mismas han confirmado”.
El diario romano agrega que el comportamiento privado del primer
ministro está en “flagrante contradicción” con los valores que proclama en público,
“Dios y familia”, y con las leyes que propone al Parlamento, “entre ellas
penalizar a quien induce a la prostitución y se acuesta con prostitutas”.
Los nuevos capítulos sobre las fiestas “picantes”, como
dicen en Italia, de Berlusconi, los publicó La Repubblica sólo dos días después de la conclusión de
la cumbre del G-8 en la ciudad de L’Aquila.
El último 29 de junio, el presidente de Italia, Giorgio Napolitano,
aseguró a los periodistas que era “justo” que desde ese momento y hasta el G-8
“dada la delicadeza de esta importante cita internacional” se produjera “una
tregua en la polémica” que envuelve a Silvio Berlusconi.