Los actores de la industria porno estadounidense tendrán que usar a partir de ahora preservativos, según la decisión anunciada por un tribunal federal, que rechazó las reivindicaciones que hacen los intérpretes basándose en la Primera Enmienda de la Constitución.
Tres jueces de una corte de apelaciones respaldaron una medida aprobada en referéndum en noviembre de 2012 en el condado de Los Angeles, que obliga a los productores del cine para adultos a obtener un permiso médico, pagar una tasa adicional y seguir el protocolo sanitario que incluye el uso obligatorio de condones.
Las compañías que producen películas porno han intentado en vano hasta ahora demostrar que ya toman medidas suficientes para que sus actores no se contagien de sida o de otras enfermedades de transmisión sexual sin condones.
Asimismo, alegaban que el uso de preservativos violaba su libertad de expresión, que recoge la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense.
La norma, conocida como "medida B", "fue adoptada a conciencia para lograr los intereses del Estado de reducir el nivel de infecciones de transmisión sexual y dejar la puerta abierta a otras formas de expresión", manifestaron los jueces.
La industria del porno se vio obligada en 2011 a paralizar de forma temporal los rodajes después de que un actor diera positivo en una prueba del HIV, el virus que causa el sida.
La gran mayoría de películas porno se rueda en estudios situados en el valle de San Fernando, al norte de Los Angeles.
En jaque. En el estado de California, uno de los epicentros globales de la pornografía, los productores y empresarios del cine porno consideran que la imposición del condón en los rodajes dejará en fase terminal al lucrativo sector del cine Triple X.
"Los consumidores no quieren ver condones en las escenas porno", dijo Steven Hirsch, fundador de Vivid Entertainment, uno de los principales estudios de porno del mundo. "Y además rechazan que los legisladores se metan a regular la forma en la que dos adultos mantienen relaciones", agregó.
En California se sitúa el condado de Los Angeles, principal centro productivo de porno estadounidense. Allí, las solicitudes para grabar películas con sexo explícito cayeron un 90 por ciento en 2013 y en 2014 se ubican en la mitad del 2013.
Eso ocurre desde que el Senado de California tiene entre manos un proyecto de ley que busca imponer el condón en los rodajes pornográficos.
La normativa a debatir, conocida como AB-1576, es una versión estatal de la "propuesta B" que en 2012 se aprobó en referéndum en Los Angeles. Las consecuencias dos años después son palpables.
"Ya en el momento en el que salió adelante la propuesta B tomamos la decisión de no hacer más películas en el condado", dijo Hirsch, de Vivid.
Vivid produce al año 60 películas XXX, la mayoría en California, y está radicada en el Valle de San Fernando, área que abarca seis municipios de la zona metropolitana angelina.
Se estima que las compañías californianas del porno ingresan anualmente entre 1.000 y 2.000 millones de dólares.
"Este trabajo es mi vida, lo amo, y que el gobierno me diga cómo hacerlo me parece muy injusto", dijo Christian Wilde, uno de los 600 actores del sector.
"Estamos un paso más cerca del final de la producción de porno en California, lo que costará al Estado millones y millones de dólares", comentó Hirsch.
Escenas que no se verán más en Inglaterra
El gobierno de Inglaterra prohibió una larga lista de actos sexuales en las películas porno. La medida fue repudiada por la industria: la calificaron como "arbitraria" y "sexista".
La nueva regulación establece que todo video publicado en internet (donde el porno se expande en forma exponencial) no podrá mostrar azotes, golpes, abuso físico o verbal o penetrar con "objeto asociado a la violencia". También quedan censuradas por estimar que pueden "poner vidas en peligro", casi todas las prácticas sadomasoquistas, desde la "estrangulación" a la "humillación", pasando por las posturas forzadas, las penetraciones con el puño o "sentarse en la cara".
Pero la prohibición más polémica, la que provocó una lluvia de protestas por parte de directoras de cine erótico, es la de la "eyaculación femenina" o squirting, por estimar que puede confundirse con la "lluvia dorada". El sexo oral sufre también restricciones si se practica sobre una mujer con las "vías de aire obstruidas".
"Esencialmente, no se permiten ninguna de las formas de deseo femenino", denuncia la directora Pandora Blake, que distribuye sus propias películas a través del sitio web Dreams of Spanking. "Creo que estamos en el fondo ante una violación flagrante de las leyes de igualdad de la Unión Europea".
Otra directora reconocida, Erika Lust, firmó un manifiesto contra la nueva ley e hizo un llamado a los británicos: "Necesitamos pensar si lo que estamos llamando ofensivo o peligroso no es el fondo más que la naturaleza humana. Educar es más importante que regular".
La dominatrix Itziar Urrutia arremetió en The Guardian contra la nueva ley: "La lista de actos prohibidos no tiene sentido a menos que lo veamos como lo que es: una visión misógina de la sexualidad femenina, escrita por colegiales que le tienen aún miedo a las niñas".