La muerte de Nelson Mandela, ocurrida a los 95 años en Johannesburgo, fue la noticia más importante y triste de los últimos días. Muchas personalidades mundiales, empezando por el Papa Francisco, coincidieron en destacar su valiente lucha en favor de la dignidad humana, que le valió 27 años del más injusto encarcelamiento, del que volvió a la libertad sin el menor ánimo de venganza. La figura de Mandela, abogado y Premio Nobel de la Paz en 1993, debiera servir de ejemplo a todos nuestros gobernantes y funcionarios nacionales, provinciales y municipales, algunos de los cuales se han enriquecido mediante la más vil corrupción, haciendo posible la pobreza, el hambre y la marginación de miles de argentinos; y dejando un lamentable saldo de víctimas en accidentes ferroviarios y carreteros, porque ya se sabe que la corrupción mata. Como presidente de Sudáfrica, Mandela supo gobernar sin asfixiar a la población con impuestos; un detalle que debería imitar el gobierno santafesino y muy especialmente el de nuestra ciudad, que no sabe otra cosa que aumentar las tasas y crear controles con fines puramente recaudatorios. También los jerarcas del mundo, muchos de los cuales van a ir a los funerales del ex presidente africano, tendrían que seguir su ejemplo de humildad, honestidad y generosidad, para dejarse de hablar tanto y hacer más en favor de la igualdad y la paz entre los pueblos. Y no vendría mal que hicieran un esfuerzo para mejorar las condiciones del medio ambiente, tema en el que hacen prevalecer los intereses económicos por sobre los humanos. Sería una buena manera de honrar la memoria de Nelson Mandela: un ejemplo a seguir.




































