El rosarino Mario Roberto Segovia entró en la historia delictiva del país como el mayor traficante de efedrina que se tenga registro. Fue apresado a mediados de 2008 en el aeroparque metropolitano, poco después de que se allanara una casa quinta convertida en fábrica de drogas, en Ingeniero Maschwitz, a la cual presuntamente él abastecía. Desde entonces se abrieron cuatro causas judiciales contra este enigmático hombre que pasó de ser mozo de una empresa de catering a vivir en una imponente residencia de Fisherton y andar en lujosos autos importados por las calles de Rosario. Una de esas causas entró en su recta final. Es la que se ventila en un juicio oral y público que lleva adelante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal 4 de San Martín (TOF4), ante el cual El rey de la efedrina llegó imputado de ser jefe de una banda que procesaba y comercializaba esa y otras sustancias prohibidas.






























