Las veredas rotas en la ciudad no son noticia. Sin embargo, indigna cuando los reclamos para mejorar la calidad de vida de quienes somos de un barrio son desoídos y eternamente postergados. Este es nuestro caso. Somos dos propietarias que compartimos un mismo inmueble, una en planta alta, otra en la baja. En 2007 iniciamos la construcción reglamentaria de la vereda, pero las raíces de los plátanos apostados en el frente impidieron concretar esa tarea. Desde entonces pedimos de todas las maneras posibles a la Municipalidad que se atienda nuestro pedido de arreglar las raíces que han destruido el frente de nuestros hogares, además de las molestias diarias que ocasionan en el barrio, sumado al peligro que representa sólo tratar de caminar por este espacio. La respuesta fue siempre la misma: “No entran en el presupuesto del año”. Algo más, cada tanto escuchamos a la intendenta Fein y sus distintos funcionarios hablar de Rosario como ciudad inclusiva. En una de estas viviendas vive un familiar con síndrome Down y sufre de minusvalías motrices, lo que agrava su situación para moverse. ¿Cómo se lo incluye si ni siquiera se ocupan de lo más elemental como los espacios públicos acordes? Hemos enviado fotos, descripciones de todo esto que intentamos resumir aquí. Todo documentado en los expedientes Nº 15392/008 y en Nº 7849/2012 A, presentados al municipio. Nos preguntamos: ¿cuántos años más tendremos que esperar los vecinos de la zona sur para que nos miren como ciudadanos plenos?




































