Alejandra Bonafini acusó a Sergio Schoklender por el presunto desvío de fondos públicos destinados al programa "Sueños Compartidos" de la Fundación Madres de Plaza de Mayo, al atribuirle la ideación e implementación de un "plan deliberado desde el comienzo" para quedarse con recursos estatales.
La mujer, hija de la presidenta de la fundación, Hebe de Bonafini, replicó así la acusación que le hizo Schoklender la semana última, cuando le endilgó ante la Justicia la gestión de los fondos ante el gobierno.
Bonafini, además, defendió a su madre al definir al ex apoderado de la fundación como "un psicópata y un manejador", que "entró" en la entidad en la que "hay una mujer que le faltan dos hijos varones (por Hebe)" y, de manera psicológica, "quería parecerse" a uno de ellos y "entraba por ahí".
"Fue un plan (de Sergio Schoklender) deliberado desde el comienzo, desde que le dio la carta en la mano cuando estaba en la cárcel", acusó Alejandra Bonafini, al referirse a quien está acusado de se haber sido jefe de una asociación ilícita que desvió fondos públicos destinados a viviendas sociales. Y agregó: "Schoklender es un psicópata y un manejador".
También aseguró que las operaciones de Meldorek, la empresa de Sergio Schoklender, en el proyecto Sueños Compartidos eran "maniobras delictivas pensadas por contadores y abogados amigos entre sí", y que su madre Hebe "no daba las órdenes" en el emprendimiento ni podía darse cuenta de desmanejos.
Agregó que no se tomaron medidas en su momento porque "atacaron a un lugar vulnerable, que son las Madres y están grandes", y que "si ellos (Schoklender y sus allegados) se rodeaban de cómplices, ¿quién los iba a controlar?".
Añadió que "desde 2003 no nos cruzábamos ni hablábamos" y apuntó: "Yo no maté a mis viejos; no soy parricida ni ladrona, él sí".
"No tuve un puesto formal en Madres, pero Schoklender hizo de la Fundación una empresa: antes éramos todos militantes que hacíamos de todo, luego ellos decidían más allá de mi mamá y ella decía: bueno, está bien", reseñó. En ese sentido, destacó que "mientras todo el mundo cobraba, yo seguía poniendo de mi bolsillo".
En la causa que investiga el desvío de fondos públicos destinados a la construcción de viviendas sociales, Alejandra Bonafini está imputada por la venta de un departamento a Meldorek, sobre lo que explicó: "Me llamó Patricia Alonso —la mano derecha de Schoklender— en 2010 y me dijo que trabajaban con una empresa que tenía la modalidad de construcción de las Madres y buscaban comprar mi departamento de La Plata para sus ejecutivos".
"Schoklender me acusó de haber manejado subsidios desde el Ministerio de Desarrollo Social por fuera de Sueños Compartidos, pero no tengo ni firma ni poder para hacerlo", replicó. "Schoklender se metió con lo más sagrado que tiene este país, que es su historia y los años y años de lucha; las Madres son fuertes, creo que no se van a olvidar", concluyó Bonafini tras reflexionar que "los pañuelos siempre van a estar en un pedestal, pero esta es una huella muy profunda".
Pablo declara otra vez. Pablo Schoklender, detenido e imputado en la causa, volverá a ser indagado el miércoles. El menor de los hermanos acusó a Hebe de Bonafini de tomar las decisiones en relación al desvío de fondos.