Al celebrarse este mes la "Semana de la Discapacidad", me parece oportuno poner un breve párrafo de la doctrina social de la Iglesia, para reflexionar sobre su contenido. En el mismo, dice: "Dios, en Cristo, no redime solamente la persona individual, sino también las relaciones sociales entre los hombres. Como enseña el apóstol Pablo, la vida en Cristo hace brotar de forma plena y nueva la identidad y la sociabilidad de la persona humana, con sus consecuencias concretas en el plano histórico: ‘Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. En efecto, todos los bautizados en Cristo os habéis revestido de Cristo: ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús' (Ga 3,26-28). Desde esta perspectiva, las comunidades eclesiales convocadas por el mensaje de Jesucristo y reunidas en el Espíritu Santo en torno a Él, resucitado, se proponen como lugares de comunión, de testimonio y de misión y como fermento de redención y de transformación de las relaciones sociales.




































