El propietario de una empresa de ambulancias, que había retirado de un banco unos 50 mil pesos
para afrontar el pago de sueldos, fue asaltado por dos hombres armados que lo interceptaron cuando
llegaba a su trabajo. Si bien el atraco se produjo luego de que la víctima retirara esa suma de
dinero de un banco, las fuentes consultadas ayer preferían hablar de una "entregada" desde el
interior de la firma y no de una salidera.
El robo se produjo alrededor de las 14 y la víctima fue Alejandro Lassaga,
socio gerente de CG&L, una empresa de urgencias médicas y propietaria de varias ambulancias con
oficinas administrativas en Iriondo 1471, en barrio Echesortu.
Lassaga no estaba solo en el trámite,
lo acompañaba uno de los empleados. Una fuente de la investigación señaló que ambos se repartieron
el dinero en los bolsillos, quizás como forma de precaverse ante un robo. Abordaron un vehículo y
emprendieron el regreso hacia la empresa. De acuerdo a los informantes, Lassaga estacionó el auto
en una cochera lindante a la firma. Se trata de una playa semidescubierta que cuenta con un sereno
en la puerta.
Cuando el empresario detuvo el coche
y se disponía a bajar, aparecieron dos hombres armados, de entre 25 y 30 años, que "ingresaron a
pie, como que los estuvieron esperando", dijo un vocero. Y agregó: "Para nosotros no cabe duda,
esto fue una batida. Alguien entregó el dato de que esas personas llevaban el dinero. No parece
probable que los siguieran desde la zona norte hasta Echesortu", consignó un oficial de la
seccional 6ª.
Desbandada.
Los investigadores no catalogan el
episodio como una salidera. "Las salideras suelen producirse cerca de los bancos. Acá hubo una
especie de emboscada y estamos seguros de que el dato se filtró desde el interior de la empresa",
completó.
El último robo a mano armada con esas características que
ocurrió en cercanías de Echesortu se registró el martes 5 de mayo. Dos empleados de dos empresas de
transportes con oficinas en la estación terminal de ómnibus, fueron abordados por dos hombres
armados en Córdoba y Castellanos y les quitaron 52 mil pesos, que era lo recaudado por la compañía
durante el fin de semana largo.
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Cuando los delincuentes se apoderaban del dinero, apareció
el vigilador de la cochera que advirtió la situación y comenzó a gritar. Eso hizo que los hampones
tuvieran que retirarse sin poder recolectar la totalidad del dinero. En total, según la denuncia
radicada, el botín ascendió a los 50 mil pesos. Los ladrones escaparon a pie por Iriondo hacia el
norte y al llegar 9 de Julio doblaron hacia el este. "Ignoramos si los esperaban a la vuelta o si
se fueron por sus propios medios. No hay testigos", sostuvo la fuente. El directivo ayer había concurrido al banco Credicoop de bulevar Rondeau al 3400. Voceros
de la pesquisa indicaron a este diario que allí había cobrado un cheque por 57.700 pesos que
estaban destinado a hacer frente a una deuda de salarios de los trabajadores.