Peronismo

"Quienes gobernaron hasta 2019 deberían tener una actitud más prudente"

El ministro de Defensa, Agustín Rossi, fustigó al Frente Progresista y Juntos por el Cambio y defendió los gobiernos de Omar Perotti y Alberto Fernández

Viernes 22 de Enero de 2021

Para Agustín Rossi, los opositores que gobernaron hasta diciembre de 2019 deberían tener una postura más medida ante las diversas crisis que azotan el país y la provincia. “Lo razonable es que si gobernaste y la gente no te eligió tengas una actitud más prudente”, disparó el ministro de Defensa.

El principal referente de la Corriente Nacional de la Militancia recibió a La Capital después del homenaje a Manuel Belgrano que se realizó ayer en Rosario y habló de todo y de todos: el Frente de Todos, el liderazgo de Alberto Fernández, el rol de Cristina en la escena pública nacional, la gestión de Omar Perotti, los cambios en el gabinete provincial, el peronismo santafesino y su futuro político.

—¿Cómo analiza la situación del país, después de un año más que complicado?

—Creo que el gobierno ha tenido una muy buena performance, en el marco de las complicaciones que nos tocó enfrentar. Cumplimos un año de gestión, donde nueve meses gobernamos con pandemia y sólo tres sin ella. La estrategia sanitaria evitó la sobresaturación del sistema, y medidas como el IFE y el ATP hicieron que la caída económica sea menos dolorosa desde el punto de vista social. Nuestra gestión tenía un problema adicional: una crisis económica heredada. En ese marco, teníamos que renegociar la deuda, y se hizo de manera exitosa. En el último trimestre las cosas empiezan a cambiar, porque hay una recuperación económica muy fuerte y con la llegada de la vacuna empezamos una segunda etapa de abordaje contra la pandemia.

  

—El año pasado intervino fuerte en redes sociales cuando fue la discusión sobre el “fuego amigo”. ¿Cómo evalúa el funcionamiento de la coalición de gobierno en este momento?

—Todos sabemos que integramos una coalición, que se forma con quienes piensan parecido, no igual. El funcionamiento de la coalición permite que se expresen diferencias, pero también requiere unidad de la acción debajo de quien conduce, que es el presidente de la nación. ¿Estamos los peronistas acostumbrados a convivir con un escenario de coalición? No, en los doce años de gobierno tuvimos liderazgos muy claros: primero con Néstor (Kirchner) y después con Cristina. Los dirigentes tenemos la responsabilidad de que el eje del debate político transite por los denominadores comunes. Cuando aparecen las diferencias dentro de la coalición son utilizadas por la oposición y son noticia para el periodismo. Creo que la coalición está ordenada y la unidad es valorada, nadie imagina una ruptura.

  

—Trabajó de cerca con Néstor, Cristina y ahora Alberto. ¿En qué se parecen y en qué se diferencian en cuanto a su forma de ejercer el liderazgo?

—Se parecen en la intensidad del trabajo: los tres están sobre todos los temas. Después, obviamente tienen modos distintos de comunicarse y situaciones de origen diferentes. Néstor abrió el camino, ninguno de nosotros estaría hoy acá si no fuera por él. Cristina tuvo que sobrellevar situaciones muy difíciles, desde la 125 hasta el fallecimiento de Néstor, se sobrepuso y se transformó en la líder contemporánea más importante de la historia argentina contemporánea después de Perón. A Alberto le tocó ser el presidente de la síntesis. El tiene incorporado el diálogo y la búsqueda de consensos, lo que no significa que le falte firmeza. Lo demostró con la ley de interrupción voluntaria del embarazo.

  

—A fines del año pasado, Cristina planteó que “los ministros que tengan miedo vayan a buscar otro laburo”. ¿Cómo tomó esas declaraciones siendo parte del gabinete?

—Cristina utiliza a veces determinados escenarios para tensionar el espacio político. En su carta del 27 de octubre ella plantea que el problema no es su modo sino las políticas. En el acto en La Plata ella dice: “Muchachos, aquellos que gobernamos en contra del poder corporativo tenemos que estar preparados, porque el tránsito por el poder no va a ser cómodo”. En la Argentina la disputa es entre la política y las corporaciones, porque la política es la única que tiene la capacidad para velar por el interés general, las corporaciones por definición representan sus propios intereses.

  

—Lo paso a la provincia. ¿Cómo analiza las modificaciones que hizo el gobernador Perotti en su gabinete? Un referente de su espacio como Roberto Sukerman ocupa ahora un lugar importante, el ministerio de Gobierno.

—Me parece razonable que después de un año de gestión el gobernador realice cambios. Es un dirigente ponderado, casi fue intendente de Rosario. Es muy honesto y muy capaz, con mucha inteligencia y capacidad de trabajo. Le va a ser muy útil al gobierno.

  

—Una de las funciones del ministro de Gobierno es el diálogo con los distintos actores políticos. ¿Qué falló el año pasado para que la relación entre el Ejecutivo y la Legislatura tenga tantos cortocircuitos?

—Tenemos una Legislatura donde en Diputados hay mayoría opositora, y donde el bloque de senadores tiene distintas miradas. A la distancia, mi mirada es que uno no puede desconocer esa realidad, debe tratar de gobernar en base a esa situación, lo que no significa gobernar con el programa de la Legislatura. Necesariamente va a tener que buscar consensos en cada una de las distintas relaciones.

  

—¿Ve al Frente Progresista con una posición más obstruccionista que la de Juntos por el Cambio a nivel nacional?

—Cuando veo un dirigente del Frente Progresista criticar la política de seguridad cuando gobernaron durante doce años pienso qué alta debe tener la autoestima. Nadie puede decir que los problemas de la ciudad y la provincia empezaron el 10 de diciembre de 2019, cuando asumió Omar Perotti. Lo razonable es que si gobernaste y la gente no te eligió tengas una actitud más prudente. Lo mismo vale para Juntos por el Cambio a nivel nacional. La oposición tiene todo el derecho a tener una mirada crítica, pero debería ser más contemplativa. Miguel Lifschitz es presidente de la Cámara de Diputados y fue el último gobernador.

  

—¿Se sentaría a tomar un café con Lifschitz para acercar posiciones?

—Sí, a Miguel lo conozco desde la época en que éramos estudiantes de ingeniería. Después fui dos años presidente del Concejo con él como intendente. Tengo muy buen diálogo con él, como con la mayoría de los dirigentes de la provincia. La política argentina necesita un piso de coincidencias más alto, y que sobre ese piso aparezcan las divergencias.

  

—¿Piensa la unidad en la diversidad del peronismo santafesino con el grupo de Traferri adentro?

—Sin dudas. Dos cosas necesarias, pero no suficientes, para tener buenas elecciones son el compromiso con la gestión y la unidad del peronismo.

  

—¿Evalúa ser candidato a senador?

—Veo mi futuro en los próximos cuatro años al lado del presidente de la Nación como ministro de Defensa.

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