La policía forense analizaba ayer las cenizas y los restos de viviendas para
identificar a los muertos en los incendios forestales que más víctimas se han cobrado en la
historia de Australia. La cifra oficial de muertos llegó a 181, pero los medios dijeron que podrían
alcanzar los 300. Y en algunos casos, la identificación de los cuerpos parece tarea imposible
porque sus restos están demasiado calcinados.
"En algunos de estos casos pasarán semanas antes de que pueda realizarse una
identificación positiva", dijo el premier del estado de Victoria, John Brumby.
Marysville, una localidad arrasada por el fuego, podría tener unos 100 muertos
adicionales, dijeron medios locales. Los bomberos temen que hasta 100 de sus 519 residentes podrían
haber perecido en el incendio que sólo dejó una decena de casas en pie.
La localidad ha sido cerrada al acceso público debido a las horribles escenas,
declaró Brumby.
"La cifra de muertos será enorme", dijo el bombero John Munday, quien se
encontraba en Marysville 10 minutos antes de que el incendio arrasara la localidad el sábado por la
noche.
"Teníamos gente golpeando los lados de nuestro camión cisterna suplicándonos que
fuéramos a casas donde sabían que había gente atrapada, pero no podíamos porque de haberlo hecho,
todos habríamos muerto", agregó.
La zona del desastre, que duplica el tamaño de Londres y abarca a más de 20
poblaciones al norte de Melbourne, ha sido declarada zona de crimen por las autoridades.
Recompensa. Más de 4.000 bomberos aún están luchando contra unos 33 incendios en
el estado de Victoria, con 23 de ellos totalmente fuera de control. Mientras, la policía inició una
gran investigación por el delito de incendio y la bautizó "operación Phoenix", ofreciendo una
recompensa de 100.000 dólares australianos por informes que ayuden a encontrar a quienes hayan
iniciado deliberadamente un incendio. l (Reuters)