El gobierno provincial anunció que, en los próximos quince días, se concretará
un objetivo ambicioso en materia penitenciaria: en los penales de las comisarías rosarinas quedarán
alojados 500 presos, la cifra más baja de los últimos diez años. Desde el lunes 44 reclusos que
estaban en seccionales locales fueron transferidos a la cárcel de Piñero.
Los detenidos fueron reubicados en un nuevo minipenal de 160 plazas de esa
cárcel situada a unos 40 kilómetros de Rosario. Todos están procesados o condenados por delitos
contra la propiedad e ilícitos sexuales.
El ministro de Seguridad, Daniel Cuenca, señaló que el propósito se ajusta al
plan de descomprimir en forma progresiva los penales de la Unidad Regional II, donde en 2004 llegó
a haber 1.200 presos. "Una de las propuestas de este gobierno fue erradicar la población permanente
de presos en comisarías", dijo Cuenca.
El módulo C, que se habilitó hace pocos días, fue construido con el mismo diseño
arquitéctonico que los otros tres minipenales ya levantados: tiene cuatro pabellones con una
capacidad de 40 reclusos cada uno. En los próximos quince días se completará la capacidad de 160
presos en celdas individuales. Todos los movimientos que se registran en los calabozos y en los
pasillos son monitoreados por un circuito cerrado de televisión. Desde una oficina de guardia,
cuatro cámaras detectan lo que ocurre intramuros.
Trabajos. Enfrente, varias cuadrillas de albañiles ya iniciaron las labores para
levantar un cuarto minipenal. Desde hace cerca de un mes, los operarios están nivelando el terreno
y compactando el suelo. El emprendimiento será idéntico desde el punto edilicio y también tendrá
una capacidad para 160 internos.
Para llegar al minipenal C hay que atravesar un sendero que bordea a los módulos
A y B. Todos los movimientos son observados por guardiacárceles apostados en diferentes casetas
levantadas a unos cuatro metros de altura y bordeadas por alambres de púa redondeados.
Para atravesar el ingreso del penal C, se debe sortear un puesto de guardia
—la esclusa—. Allí, un agente penitenciario supervisa el ingreso de los reclusos y de
los guardias. Al pabellón 10 arribaron 20 presos. Siete de los reclusos ya fueron condenados y los
restantes están procesados. Al pabellón 11 fueron enviados 24 presos. El alcaide mayor Miguel Angel
Chialvo, subdirector del minipenal A, señaló que en los próximos quince días quedará colmada la
capacidad del nuevo emprendimiento.
"La semana próxima ingresarán 30 internos más, con lo que quedarán ocupados dos
pabellones y a partir de la otra semana continuará el traslado hasta completar los 160 presos",
explicó Chialvo.
El oficial penitenciario brindó un detalle que distingue a los internos que
viven en el pabellón 11. La mayoría de la población carcelaria alojada allí supera los 50 años. Es
un dato que se contrapone con la edad predominante de los presos que aloja la dependencia en la
provincia: la edad promedio de la población penitenciaria es de 25 años.
Al final del gobierno de Jorge Obeid, en diciembre de 2007, la población en
comisarías del departamento Rosario era de 640 detenidos. A mediados de ese mes la Cámara Penal
ordenó, en respuesta a un hábeas corpus de la Coordinadora de Trabajo Carcelario, desalojar en
forma urgente al menos 200 presos. Esa cifra fue reconocida como excedente en base a un informe de
la Sección Planificación y Arquitectura de la Unidad Regional II, que consideró que con 1.200
internos la capacidad de alojamiento estaba superada tres veces.
Hasta ayer la población en seccionales rosarinas era de 650 personas
detenidas.
Huelga de hambre. En tres pabellones de la cárcel de Piñero continuaba ayer una
huelga de hambre iniciada la semana pasada por 107 personas en reclamo de que se aceleren los
trámites de los beneficios de sus condenas. Son reclusos alojados en los pabellones 4, 7 y 8.