Las desilusiones suelen ser equivalentes a las expectativas o a las esperanzas, pero los sueños siempre deben ser proporcionales a los recursos, caso contrario aquellas desilusiones llegan a tener más valor aparente que real. En el mes de enero con la llegada del Chacho Coudet, sin experiencia, un equipo en formación, un campeonato difícil y largo, por aquel entonces supongamos que la oferta consistía en llegar a agosto con 21 partidos oficiales jugados, sólo uno perdido (sin haber jugado mal), ganar el cuarto clásico seguido, eliminar a River de la Copa Argentina, tener al goleador del campeonato, y seguir en carrera cuando aún faltan más de 33 puntos en juego, creo que éramos muchos los que firmábamos y comprábamos la oferta con los ojos cerrados. Tranquilos, canallas, los recursos con sus virtudes y limitaciones, están a la vista, y los resultados superan hoy largamente el proyecto inicial. Nos queda alentar y esperar el máximo esfuerzo, después de todo se trata de un juego, a pesar de que algunos fundamentalistas descerebrados le hayan hecho creer a su gente que es cosa de vida o muerte.





































