Mataron a un distribuidor de garrafas con un disparo
Buenos Aires.— Un repartidor de garrafas fue asesinado de un balazo en la cabeza al ser
asaltado por varios delincuentes dentro de la villa 21, en el barrio porteño de Barracas, lugar en
el cual el hombre pagaba peaje para poder trabajar sin ser asaltado, según aseguraron los
familiares de la víctima.
23 de marzo 2009 · 01:00hs
Buenos Aires.— Un repartidor de garrafas fue asesinado de un balazo en la
cabeza al ser asaltado por varios delincuentes dentro de la villa 21, en el barrio porteño de
Barracas, lugar en el cual el hombre pagaba peaje para poder trabajar sin ser asaltado, según
aseguraron los familiares de la víctima.
Los investigadores ahora procuran determinar si Angel
Giacardi, de 66 años, se resistió al robo y por eso le dispararon, o si los delincuentes no
quedaron satisfechos con el botín del que se habían apoderado.
Todo ocurrió el sábado en el interior de la villa 21, en la
zona sur de la Capital Federal, cuando Giacardi y dos hombres más realizaban repartos de garrafas
de gas en una camioneta.
En medio del recorrido fueron abordados por varios
delincuentes, uno de ellos armado, que los obligaron a descender del vehículo y los despojaron de
todas sus pertenencias.
Marcela, hija de Giacardi, contó que a su papá y a los dos
acompañantes "los tiraron al piso y les sacaron hasta los documentos. Mi viejo se ve que quiso
reincorporarse y le pegaron el tiro en la cabeza", agregó.
Según las fuentes, Giacardi quedó tendido en el lugar
gravemente herido, mientras que los delincuentes huyeron. Los acompañantes de la víctima, ilesos,
llamaron a la policía y auxiliaron a Giacardi, quien fue trasladado a un hospital donde murió poco
después.
"Fue pura saña. ¿Qué necesidad había? Un hijo de puta para
robarle le pegó un tiro en la cabeza", exclamó Marcela.
La hija de repartidor contó que su padre hacía muchos años que trabajaba en
esa zona. "Cuando hacía los repartos ahí tenía que pagar peaje porque no iban con ninguna custodia.
El me contaba que cuando iban a un negocio y veían a alguno (ladrón), les daban unos mangos antes
de que les robaran. Y si no, iban con alguien conocido de la villa que hacía de representante y así
pasaban", contó. (Télam)