Alguien dijo hace unos años: "La ignorancia es el arma más peligrosa del ser humano, y el diálogo su herramienta más útil". Con el conflicto sobre Malvinas ocurren cosas muy insólitas. Todo el mundo, desde oriente a occidente, nos reclama diálogo pero en la práctica nadie dialoga. Lo que todos hacemos es discutir sabiendo que, de la discusión a la pelea hay apenas un pasito. Y a veces ni siquiera eso, hacemos discursos frente al espejo. Lo vemos a diario en los medios. Como las balas ya no surten efecto llueven piropos muy excitantes de ambos lados. "Colonialistas" dice uno, "piratas o invasores" replica el otro. Tal vez la solución de fondo sea volver a la escuela primaria para decirle a nuestra antigua maestra: "Termina mejor mi formación porque nos has enseñado mucha geografía y matemática pero a dialogar absolutamente nada". Invitamos a todos los lectores que quieran colaborar, como mejor puedan hacerlo, para lograr que pensemos un poco más en el futuro de los malvinenses y nuestra relación con ellos, tan humanos como nosotros, a escribirnos un correo, [email protected].




































