En un movimiento táctico que busca marcar la agenda legislativa, el sector del peronismo en la Cámara de Diputados de Santa Fe presentó formalmente su propuesta de reforma electoral, adelantándose al frente oficialista Unidos.

El bloque de diputados presentó su reforma de 92 páginas y algunos puntos que se sostienen y otros que cambian de manera intensa
Foto: Archivo / La Capital.
El peronismo santafesino del diputados presentó una propuesta de reforma electoral
En un movimiento táctico que busca marcar la agenda legislativa, el sector del peronismo en la Cámara de Diputados de Santa Fe presentó formalmente su propuesta de reforma electoral, adelantándose al frente oficialista Unidos.
La iniciativa, que surge mientras el oficialismo aún intenta dirimir sus diferencias internas, la firman los siete legisladores, entre ellos los cinco que responden al exgobernador Omar Perotti, incluido él, así como de Miguel Rabbia (vinculado a Marcelo Lewandowski) y Lucía De Ponti, del Movimiento Evita.
El texto propone la continuidad de las elecciones Paso para la definición de candidaturas y mantiene un sistema de votación similar al vigente, basado en cinco boletas únicas de papel separadas por cada categoría. “Se continúa el sistema original de Boleta Única de Papel”, sostiene en una de sus primeras definiciones.
Para evitar “el fraccionamiento de la representación al punto de la atomización”, propone la regla de interdependencia entre categorías en la presentación de listas: quieran competir deberá presentar listas para todas las categorías. Es decir, no puede haber lista de concejales sin intendente, o de senadores sin gobernador.
Uno de los puntos más sensibles de la propuesta es el establecimiento de un piso para acceder a una banca legislativa, el cual es significativamente más bajo que el propuesto por los senadores del PJ.
Mientras el proyecto busca bajar el "piso" para la obtención de bancas, se mantienen otros umbrales críticos para la validación de candidaturas post-PASO, como el 1,5% del padrón para acceder a la general y el 2,5% de los votos válidos para proclamar al ganador de una interna.
En tanto, para ocupar una banca, las listas ganadoras deberían obtener al menos el 3,5 por ciento de los votos válidos en la categoría correspondiente. Ese piso queda lejos del que propusieron los senadores del PJ en el 5%.
Cuando se produce una vacante en un cuerpo colegiado, el reemplazo sigue el orden de la lista por corrimiento. El reemplazante debe pertenecer al mismo partido político que el vacante. En los casos de listas presentadas en el marco de una alianza o confederación, el reemplazante debe provenir del mismo partido integrante al que pertenecía quien generó la vacante. En todos los casos se preserva también la identidad de género.
La paridad de género está como requisito de validez de todas las listas electorales. Ninguna lista que no cumpla con el principio de paridad puede ser oficializada.
Para cargos ejecutivos y unipersonales (gobernador, intendente, senador) la fórmula o el par titular-suplente deben integrarse por personas de diferente identidad de género.
Para cargos legislativos plurinominales (diputados provinciales, concejales), las listas deben construirse garantizando que en cada binomio haya al menos una persona de género femenino. Ningún género puede ocupar más del cincuenta por ciento de las posiciones.
Por otra parte, se permite que personas no afiliadas al partido, alianza o confederación integren listas de precandidatos, siempre que cumplan los requisitos de la carta orgánica o el reglamento electoral.
Y aclara: “Si una vez asumido el cargo el legislador o legisladora rompe deliberadamente los compromisos asumidos con la agrupación que lo postuló, cesa en su cargo y es reemplazado/a conforme a las reglas de vacancia”.




