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Los árboles de las peatonales

El título es una forma de decir, ya que en nuestras dos peatonales céntricas los árboles brillan por su ausencia, casi no existen.

Domingo 06 de Abril de 2014

El título es una forma de decir, ya que en nuestras dos peatonales céntricas los árboles brillan por su ausencia, casi no existen. Tomando cada una de ellas por separado, tenemos: peatonal San Martín, en la primera cuadra entre Santa Fe y Córdoba hay seis árboles del tipo “arbusto disciplinado” o “siempre verde”, de hojas perennes, que son dormideros de aves, con gran cantidad de estiércol en el piso, que nunca se limpia. Entre Córdoba y Rioja hay cinco “arbustos disciplinados” separados y cuatro del tipo “pezuñas de vaca” sobre el lateral este. Entre Rioja y San Luis hay un sólo “arbusto disciplinado” muy alto con ramas secas frente al Cine Monumental. Entre San Luis y San Juan hay una doble hilera de “arbustos disciplinados” y otra especie de hojas perennes, que dan una tupida sombra. Enfrente, en el patio seco del Centro Cultural hay una cantidad de árboles plantados en forma antinatural en grandes masetones. En la última cuadra, entre San Juan y Mendoza, hay sólo tres ejemplares de “arbusto disciplinado”. Peatonal Córdoba, en la primera cuadra desde su nacimiento entre Paraguay y Corrientes hay unos 13 “arbustos disciplinados” y tres “pezuñas de vaca”, con algunas cazuelas vacías. Entre Corrientes y Entre Ríos hay un solo ejemplar de “pezuña de vaca”. Desde Entre Ríos llegando a Mitre hay dos “pezuñas de vaca”. Desde Mitre a Sarmiento hay un “pezuña” y tres “arbustos”. Desde Sarmiento a San Martín hay cinco “arbustos” y una “pezuña”. Desde San Martín a Maipú hay 10 “arbustos” y ocho “pezuñas” y desde Maipú a Laprida se cuentan unos 15 “arbustos” y seis “pezuñas”. Los ejemplares de “arbustos disciplinados” de ambas peatonales son grandes, ya llevan varios años de implantados y crecieron en forma muy desordenada y despareja, sin una poda y escamonda adecuada, donde algunos han prendido y otros se secaron. La otra especie es más reciente. En general los árboles han crecido en una forma muy caótica, sin una planificación paisajística ordenada. Los pocos árboles existentes en las peatonales son de especies de hojas perennes, que en invierno no dejan pasar ni la luz ni la tibieza del sol vivificante. Hay tramos que están completamente desprotegidos de árboles y en verano a pleno rayo del sol son intransitables, ya que el pavimento levanta temperaturas del orden de los 50 grados. Para atemperar esta situación las autoridades municipales del área pertinente tendrían que planificar la implantación de especies de árboles de hojas caducas tempranas (mencionamos como ejemplo tilos o fresnos), que en estos pocos días del otoño largan todas sus hojas, dejando entrar la luz y el sol, y en verano se cubren rápidamente de una espesa, fresca y protectora sombra.

Antonio Mogetta
LE 6.005.840

Todo por amor

Soy una ciudadana más que cierto día tuve sobre mis manos una tarjeta que decía “Fundación Todo por Amor” ONG - Hogares Comunitarios Participativos”. Un puñado de preguntas me vinieron a la cabeza, ya que hasta ese entonces colaboraba, como el resto de la gente, con la población más necesitada y de forma desinteresada. Pensé entonces que había llegado el momento de involucrarme un poco más y me comuniqué con una tal Ana y concertamos una entrevista. La mujer me esperaba con té y tortas fritas. Ella me contó que hacía 15 años, trabajando en un centro de jubilados, comenzaron a llegar personas que no tenían dónde quedarse, y les ofreció lugar corriendo con los gastos: comida, ropa. Sólo quería que sientan el calor de un hogar. El invierno era crudo y cada vez eran más; ya no pude bajar los brazos y así nació Todo por Amor. En ese momento entendí el nombre de la Fundación. Hoy somos una organización con fines sociales que trabaja por el desarrollo integral de las personas mayores y discapacitados, haciendo especial foco en la asistencia de aquellas que se encuentran viviendo en situación de riesgo social. Hemos logrado sostener cuatro Hogares Comunitarios Participativos para personas mayores y discapacitadas, en los que conviven más de 25 integrantes. Además, se les brinda asistencia mensual fuera de los hogares a más de 50 personas en situación de riesgo. Nosotros queremos revertir la imagen de la vejez como etapa decadente de la vida, contenerlos y brindarles calidad de vida. Buscamos siempre que prevalezca el espíritu de una familia, donde cada uno tenga la libertad de moverse como más le gusta y de hacer aquello que le genere bienestar. Armamos talleres, interactuamos con profesionales y bregamos por el desarrollo integral de las personas mayores. Lo que Ana me contó aquel día hizo que hoy yo trabaje desde mi profesión en una obra que es difícil de resumir, pero que vale conocerla de cerca y dejar la indiferencia de lado. Rosario siempre responde, ¿pero cuántas puertas hay que golpear? ¿Cuánto hay que caminar, llamar y volver a llamar? En la Fundación no hay banderas políticas. Hoy, yo decido hablar por ellos porque ya soy parte, por que ya los siento familia. No escribo para pedir, ni para quejarme, comprendí que cada quien tiene sus tiempos para despertar a lo que realmente es importante; y por eso sólo queda respetar ese tiempo. Simplemente escribo para que se conozca esta gran obra.

Diana Ayunta Rebottaro
DNI 27.541.191

Ciudad de pobres corazones

Sobre los hechos de violencia social que se registran en Rosario, parece que está todo dicho, pero más allá de los titulares de los diarios, se esconde la puerta de entrada al ¿por qué somos lo que somos? Si sólo fuera mano propia podría aceptarlo con prudencia, pero lo que se percibe es la furia colectiva disfrazada en una falsa percepción de los problemas sociales. Una delicada mixtura de lo más oscuro de nuestras almas. Un lugar para liberar nuestro pensamiento equívoco, displicente. Angustiosas vulneradas que derrapan la furia y descerraja una indudable “Ciudad de pobres corazones”. Y el blanco de ataque va mutando, de las estrellas populares, los políticos de turno a los verdaderos objetivos: “ellos”, los pobres, los que nunca fueron simpáticos, los que alguna vez despreciamos por su lenguaje, por su color, por su olor, por su apariencia. Anómalo y discordante. Viene de nosotros de la generación que combatió las apariencias, de los que sufrieron el Proceso, de los que salían a las plazas, de nosotros “los de entonces”. Pero, ¿somos los mismos? ¿Somos aquellos? ¿En qué hemos cambiado, qué hicieron de nosotros? Seguramente los comentarios que despierte la carta transparentarán esos mismos mentis, que han dejado de ser verbales y pasaron a la acción. A la más terrible de las acciones, a la traición de nuestros principios. Los casos se repiten y están plagados de vergonzosos comentarios que lo justifican, que subyacen de nuestra cobardía, para enfrentar al verdadero enemigo: el que nos negamos a ver, el feroz y descontrolado enriquecimiento de pocos sobre muchos. No tengo más ganas de ser ciudadano, ya casi ni argentino, me avergüenzo de aquello en que nos convertimos. Mientras termino esta carta, discuto con mis amigos, con gente muy cercana, que sigue alentando la falsa justicia. ¡Qué pena!

Daniel Arrighi
DNI 17.555.637

Otro del Lobo y Caperucita

En una nota realizada a la psicóloga Marisa Germain en este diario volví a sorprenderme por las diferentes formas de interpretar la realidad o si se quiere las normas de convivencia en una sociedad pacífica y organizada. Dice la profesional que esa persona es agredida por el solo hecho de ser diferente, según ella por vivir en una villa, cobrar planes sociales, entre otras cosas. Como si la gente que vive en esas condiciones no sufriera los mismos arrebatos y violencias. Deja de lado, ignorándolo, el acto de violencia cometido ante una mujer con su hijo en brazos y el rechazo emocional que este tipo de actos genera en quien lo presencia. La agresión llevada a esos límites es desde todo punto de vista inaceptable, repudiable, pero para la psicóloga la violencia sobre la víctima original ni siquiera se menciona, con lo cual el arrebatador que ejerce la violencia sobre los más débiles (físicamente) con el golpe artero en el mejor de los casos, a veces con exhibición o uso de armas, sobre mujeres, ancianos o niños, está exento de culpa por (siempre según ella) vivir en una villa, aunque en el acto de tomar la justicia por su mano a los victimarios vengadores nadie les haya preguntado dónde viven. Tampoco se ocupa del castigo legal sobre quien ejerce el acto de arrebatar a la fuerza, delito para el que se emplea la puerta giratoria. La psicóloga dice que no se emplea la misma vara para medir el delito de acuerdo a la condición social, fijando por sí misma una clara línea de división entre ricos y pobres sin nadie en el medio, desconociendo una de las características más destacables que distinguió siempre a nuestro país; una de las banderas de los partidos dominantes. La movilidad social, donde un pobre puede hacerse rico trabajando honradamente y no cobrando miserables planes sociales, que fomentan el clientelismo, achatan las ambiciones de progreso y favorecen el camino a la droga y el robo para acortar caminos. Un antiguo refrán dice “No le des pescado, enséñale a pescar”. Claramente el Estado se debe ocupar de la capacitación para que todos aprendan a pescar. De generar las condiciones para que el trabajo sea el único medio para lograr una vida digna y con expectativas de progreso en base al esfuerzo. También debe ocuparse de que toda la sociedad sin divisiones, las que hace un tiempo atrás eran inadmisibles y han sido fomentadas desde arriba, comprenda que si el monopolio de la fuerza lo tiene el Estado, el mismo debe aplicarlo para proteger a todos por igual sin distinciones y no solamente a los sectores que resultan más convenientes a efectos electorales. Pero el que comete un delito debe pagar las consecuencias, sin distinción de clases y sin el garantismo exacerbado que deja al Lobo libre y castiga a Caperucita.

Manuel A. Torres
DNI 6.029.173

Orgullo por Malvinas

Hace 32 años tuve el enorme privilegio de participar de la Gesta de Malvinas. Lo hice como conscripto, en el Batallón de Infantería de Marina Nº5 (BIM Nº 5 Escuela) con asiento en Río Grande, Tierra del Fuego. Desde la incorporación a la fuerza fuimos instruidos; ocho meses después, junto con tandas anteriores de conscriptos, y luego de sucesivas campañas de entrenamiento, fuimos a Malvinas, donde nos tocó combatir. Desde el 1º de mayo, fecha del primer ataque inglés, comenzamos a cavar nuestras posiciones y adaptarnos al terreno. Combatimos la noche del 13 de junio hasta el mediodía del 14. Ofrecimos toda la resistencia posible en el marco de la situación imperante. Le ocasionamos al enemigo, junto con la fuerza de Ejército, 374 bajas. Posteriormente, nosotros volvimos al continente con 16 bajas efectivas. El objeto de esta nota es agradecer a la Nación, a la Armada y a la gente que la compone el haberme hecho partícipe de una guerra, con todo lo que ello implica y mi regreso luego de la misma. Quiero destacar que durante los días del conflicto nada me faltó, ni comida, ni armamento, ni instrucción. Hoy, transitando un tiempo mucho más reflexivo, quiero dar gracias a la Armada, a su Infantería y a los docentes de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Rosario, por haberme acogido en mi regreso. La República, sus fuerzas, sus instituciones, son el trabajo de mucho tiempo, el respeto a las normas, la honestidad y la entrega por un ideal, es por ello que nuestra lucha habrá de continuar por una patria soberana y plena de justicia para todos.

Claudio Emilio Martín
DNI 14.587.213

 

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