La Constitución Nacional establece que todos los argentinos debemos gozar de libertad. Estamos viviendo en libertad, eso es indudable, pero no podremos gozarla a pleno mientras la venganza, resentimientos, inseguridades y transgresiones actuales no sean evitadas anticipadamente. La nuestra es una libertad condicional que incluye condiciones durísimas para que la aceptemos de buen grado. Un día cerramos cuidadosamente la casa para no encontrarnos con sorpresas al regreso e iniciamos el paseo para estirar las piernas hasta un espacio tranquilo, agradable, arbolado pero nos sorprende encontrar al otrora agradable espacio dividido en parcelas, demarcado por gente sin techo, listo a ser ocupado. No deseo apartarme del tremendo problema social que significa la falta de lugar donde residir. Hay en el país un millonario déficit habitacional, problema que no puede resolverse en breve tiempo. Otro día se nos ocurre ir a ver un partido pero al desconfiar de los barrabravas durante el mismo decidimos no concurrir. Para llegar al trabajo nos cuidamos de anticipar considerablemente el viaje porque intuímos piquetes en mitad de camino que nos harán perder salarios y tiempo, o ganar en furia y desconcierto. Millones de pasajeros porteños que utilizan subterráneo o tren ya están habituados a ser mercadería de canje entre distintos bandos intersindicales que ordenan paros instantáneos. Los escolares argentinos se preparan para iniciar el año estudiantil pero nadie les garantizará la partida o el fin del ciclo lectivo este año pues sus maestros y profesores subordinan el sagrado deber de enseñar a una previa conformidad salarial. La libertad tal como lo establece esta Constitución es un bien común no reservado sólo a los violentos, barrabravas, piqueteros, ocupas, punteros políticos y gremialistas furiosos. A todos estos habría que recordarles: "no hagas a nadie lo que no quieres que te hagan a ti". La plena libertad fue instituida también para quienes somos pacifistas y cumplidores de la ley. No queremos padecer los sinsabores de la libertad condicional cuando la responsabilidad es totalmente ajena a nosotros.




































