Una disputa que terminó con un herido grave y un detenido vuelven a colocar a las calles de
barrio Tablada en las crónicas policiales. La madrugada del sábado pasado, Rubén Chapu Ramírez, de
30 años, recibió seis balazos —uno de ellos en la cabeza— como punto final de una pelea
con otros cuatro personas en inmediaciones de Ayacucho y Garibaldi.
La víctima fue internada en grave estado en el Hospital de Emergencias y 72 más
tarde efectivos de la comisaría 16ª detuvieron a un muchacho de 18 años, apodado Bananita, tras ser
apuntado por la madre del hombre herido. El apresado tiene varios antecedentes por delitos con el
uso de armas y, hasta hace un mes, estuvo preso en la 16ª por una denuncia de abuso de armas y
lesiones.
A los balazos. Esa es la rara costumbre que tienen algunos muchachos que habitan
las calles de Tablada para administrar Justicia a su manera. Si bien el incidente que terminó con
los seis disparos en el cuerpo de Chapu no tendrían que ver directamente con la pelea por el
control de algunas de las calles del barrio y el negocio de la droga, los apodos de los
participantes de la pelea conducen la mirada hacia ese submundo.
Fuentes policiales indicaron que el sábado, a las 3.30, se produjo una discusión
en inmediaciones de Ayacucho y Garibaldi de la que participaron al menos cinco personas entre las
que estaban Chapu Ramírez, Bananita y otros sujetos con antecedentes penales cuyos apodos resonaron
en los últimos cuatro años vinculados a hechos de sangre en una saga que lleva 16 muertos, cifra
oficializada ayer por una calificada fuente consultada, y que en el barrio asusta más que el
dengue. Sin embargo, esa larga disputa no se inició en la zona sureste de la ciudad sino en pleno
centro. Fue cuando Angel Ramírez terminó asesinado a puntazos la madrugada del domingo 28 de
noviembre de 2004 en Rioja y Corrientes.
Viejas rencillas. A la hora señalada Ramírez se cruzó con algunos viejos rivales
del barrio, antiguos integrantes de la banda del fallecido Torombolo. Estaban Héctor Luis S., el
Sapo, de 35 años; Luciano B., Luchita, de 18; y otro muchacho al que apodan Tuta y tiene la misma
edad que el anterior. La madre de Ramírez, una mujer de 65 años, indicó que allí también estaba
Bananita, el alias de Franco Eduardo Ch., detenido el martes por efectivos de la 16ª.
De acuerdo al cruce de testimonios se pudo verificar que Chapu fue increpado por
el grupo por viejas diferencias y que uno de ellos lo golpeó y le quitó un arma de fuego. Y que
entonces los restantes le dispararon a mansalva con una pistola calibre 9 milímetros y un revólver
calibre 38, según confiaron las fuentes consultadas. La víctima recibió seis impactos, uno de ellos
en la cabeza.
Ramírez fue trasladado al Heca donde quedó internado en grave estado. Según
confiaron fuentes allegadas a la causa la víctima es un hombre que estuvo ligado a Domingo Selerpe,
un doble ex convicto que, a pesar de estar acusado públicamente por sus vecinos como uno de los
vendedores de droga en Tablada, no tiene antecedentes por infracción a la ley de estupefacientes.
Según publicó LaCapital en enero de 2007 fue detenido como sospechoso de haber participado en el
homicidio de Marcelo David Núñez, alias Monedita, el pibe que tenía 17 años y murió el 10 de enero
de 2007 con un balazo en la cabeza.
Balas y prontuarios. Según la investigación, Bananita declaró que cuando
atacaron a Ramírez él recién llegaba desde la ciudad bonarense de Victoria, adonde viajó para ver
el partido entre Tigre y Newell’s Old Boys, y que presenció el incidente pero que no
participó.
Pero la policía no le creé. Es que el muchacho es un viejo conocido de los
pesquisas ya que tiene cinco antecedentes penales desde 2007, todos con uso de armas de fuego y en
esa jurisdicción. Su última vez en la seccional 16ª había sido el 18 de enero pasado, cuando lo
detuvieron acusado por una tentativa de homicidio registrada el 16 de noviembre último en Dr. Riva
y Ayacucho y por un abuso de armas del 5 de diciembre de 2008 en Esmeralda al 3800. Estuvo tras las
rejas hasta mediados de marzo.
Los pesquisas están ahora tras los pasos de sus cómplices. Sobre ellos,
recordaron que Héctor Sapo S. estuvo procesado como participe necesario en el homicidio de Alberto
Acuña, sucedido el 6 de enero de 2005 en el pasaje Santa Rosa de Lima 180. Por ese caso también
estuvieron procesados el fallecido Guillermo Torombolo Pérez y el hermano de Monedita Núñez. En
tanto, Luciano Luchita B. estuvo vinculado a los crímenes de Paulo Pichi Acosta, muerto a tiros el
15 de septiembre pasado en Médici y Lola Mora, y el de María Simona Benegas asesinada de tres
disparos cuando estaba sentada en la puerta de su casa de 24 de Septiembre y Necochea.