Buenos Aires. — Un ex directivo de una empresa de colectivos fue condenado a
32 años de prisión por asesinar a balazos a dos ex socios y herir a otros cuatro, tras irrumpir
armado en una agitada reunión de directorio, en mayo de 2006, en el partido bonaerense de San
Miguel.
La condena fue dictada ayer al mediodía por el Tribunal Oral Criminal 4 de San
Martín, que encontró a Eugenio Vilela culpable de homicidio reiterado en dos oportunidades,
homicidio en grado de tentativa reiterado en cuatro oportunidades y portación ilegal de arma de
guerra.
La fiscal Amalia Belauzarán había solicitado al alegar en el juicio una pena de
40 años de prisión para el acusado, aunque el tribunal se la atenuó al considerar a favor de Vilela
la falta de antecedentes penales. Graciela Esteban, la viuda de Luis Arias López, uno de los
directivos asesinados, dijo que no estaba conforme con el fallo, ya que esperaba una pena mayor
como la exigida por la fiscal.
"No estamos conformes con este fallo. Nos dijeron que es una buena pena, pero le
bajaron ocho años. Este hombre mató a dos personas y dejó a cuatro al filo de la muerte", cuestionó
la mujer tras conocer la sentencia. Durante el juicio, la defensa había solicitado al tribunal que
declarase inimputable a Vilela, al sostener que el acusado sufrió en el momento del hecho un
"trastorno mental transitorio" que le impidió comprender la criminalidad de sus actos.
En esa línea, el propio imputado, en sus ultimas palabras durante el proceso,
les dijo a los jueces Adriana Mónica Di Benedetto, Julio César Giorgio y Marta Rodríguez que no
sabía "lo que había hecho" y pidió perdón.
Para la viuda de Arias López, los dichos de Vilela fueron falsos, ya que lo
considera un "hipócrita".
Vilela llegó preso al debate acusado de haber asesinado a tiros a Arias López y
Pablo Galazzo, y herido de gravedad a Luis Ruggieri, Jorge Gerón, José Laborde y Juan Rodríguez,
todos miembros del directorio de la empresa de colectivos La Primera Grand Bourg, del que el
imputado había formado parte.
Conciencia plena. En ese sentido, salvo los peritos de la defensa, los médicos
psicólogos y psiquiatras oficiales y de las querellas aseguraron que el imputado pudo comprender lo
que hizo y, por lo tanto, es imputable, lo que finalmente tomó en cuenta el tribunal al dictar su
fallo unánime. En el debate, Ruggieri y Gerón, por entonces presidente y vice de la firma, contaron
ante los jueces que vieron cómo Vilela empezó a disparar en medio de una reunión de directorio.
"¡Pará, no tirés más!", recordó Gerón que le dijo al acusado.
Por su parte, Laborde, que era protesorero, y Rodríguez, hijo de uno de los
socios, dijeron que no vieron cuándo Vilela les disparó porque estaban de espalda, aunque
aseguraron que fue el acusado porque era la única persona armada en la reunión. Además, Laborde
declaró que Vilela le había dicho meses antes del hecho, cuando se fue de la empresa, que a los
socios los iba a "hacer cagar". A su vez,una testigo contó que vio a Vilela acercarse hasta un
policía con la pistola en la mano y le dijo: "Me acabo de mandar una gran cagada".
El hecho ocurrió el 3 de mayo de 2006 cuando Vilela irrumpió en el edificio de
la empresa y disparó con una pistola 9 milímetros contra sus ex socios. l (Télam)