Votar a Scioli es votar la continuidad del proceso degradante que comenzó en Argentina con la primera presidencia de Néstor Kirchner. Lamentablemente en este país está muy arraigado el "roba pero hace", perdonándole haber sido un verdadero corrupto a gran escala, solo por haber tenido una época económica aceptable, obra no de él sino de Lavagna. Votar a Scioli es premiar a los que destruyeron el Indec, antes un ícono de seriedad y veracidad en toda latino-américa. Es confiar en alguien que apoyó el avasallamiento de la Justicia para proteger a los K, él incluido. Votar a Scioli es avalar que un corrupto y procesado vicepresidente siga en sus funciones como merece una república bananera. Votar a Scioli es aprobar el uso de todos los recursos del Estado como si fueran propios (avión, canales oficiales, cadenas nacionales, etcétera). Votar a Scioli es confirmar la continuidad de una casta política que está convencida de que los argentinos los debemos mantener y obedecer, en vez de ser verdaderos servidores públicos, a nuestro servicio. No cambiemos un futuro que nos merecemos como país libre y progresista por unas míseras 12 cuotas para comprar licuadoras armadas acá pero con el 90 por ciento de componentes chinos. Votar a Scioli es decirle que "no" a nuestros hijos, no podés tener seguridad, no podes andar por la calle sin que te roben o maten, no podés tener tu casa donde querés ni préstamo hipotecario para poder pagarla, no podés tener educación de calidad sin pagar fortunas. Los otros candidatos podrán potencialmente ser como Scioli, pero por ahora lo único que conocemos con certeza es este país que nos dejaron después de 12 años de gobierno K, Scioli incluido: inflación, cepo, inseguridad, droga, pobres, mentiras y odio, mucho odio por el que piensa distinto. Votar a Scioli es avalar que este proceso continúe y se profundice. Nada indica lo contrario. Nada.



































