Caracas. — Luego de cinco años de bonanza económica, Venezuela enfrenta una drástica caída de sus ingresos petroleros, lo que pone en riesgo la consolidación del proyecto del presidente Hugo Chávez.

Caracas. — Luego de cinco años de bonanza económica, Venezuela enfrenta una drástica caída de sus ingresos petroleros, lo que pone en riesgo la consolidación del proyecto del presidente Hugo Chávez.
El gobernante asegura que aunque los precios del barril de crudo lleguen a cero, su "revolución" seguirá adelante. Pero los analistas ven difícil que pueda sortear la tormenta, por la enorme cantidad de dinero que necesita para sostener su proyecto. Una serie de ítem se presentan como verdaderos cuellos de botella:
• El gobierno ha descartado devaluar la moneda en el corto plazo, pero se estima que más pronto que tarde el Ejecutivo tomará la medida para cumplir con el presupuesto, donde pronosticó un precio promedio de 60 dólares por barril para 2009.
•El petróleo venezolano cerró la semana en baja, presionado por una caída de la demanda energética y por las dudas que rodean al plan de rescate financiero de Estados Unidos, informó el Ministerio de Energía. El crudo local cotizó este viernes a 35,92 dólares por barril, frente a los 37,37 de la semana previa y muy por debajo de los 60 dólares contemplados en el presupuesto. Ante la volatilidad del mercado, el ministro de Energía de Venezuela, Rafael Ramírez, dijo que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep) tomará medidas en su próxima reunión para estabilizar y apuntalar los precios. En lo que va de 2009, el crudo venezolano promedia 36,30 dólares el barril, frente al máximo de 86,81 de promedio registrado en 2008. En julio de ese año llegó a 129,54 dólares.
•Venezuela tiene pendiente pagar compensaciones por buena parte de las nacionalizaciones que emprendió desde 2007. Entre esas deudas se incluye la estatización de la siderúrgica Ternium Sidor, del grupo argentino Techint; la cementera Cemex Venezuela; los proyectos de las estadounidenses Exxon y Conoco Phillips en la faja del Orinoco; además del Banco de Venezuela, del español Santander.
• El gobierno ha anunciado la creación de grandes complejos mineros e industriales, mientras que las empresas estatales de hierro, aluminio y bauxita han esperado por años enormes inversion•es para actualización tecnológica y aumento de la producción. También están en marcha a lo largo del país otras grandes obras de infraestructura, como transporte subterráneo, trenes, autopistas y un tercer puente sobre el río Orinoco.
•La reducción de los ingresos también supone un problema por la creciente demanda de bienes importados. La nación compra en el exterior alrededor del 90 por ciento de los bienes que consume. Aunque el gobierno ha recortado la disponibilidad de divisas para personas y empresas, en medio de un régimen de control de cambios vigente desde 2003, debe igualmente destinar ingentes recursos para satisfacer la demanda interna. La administración de Chávez calcula que este año el valor de las importaciones rondará los 40.000 millones de dólares, alrededor del 15 por ciento menos que en 2008.
• Hace más de un año, el gobierno se vio obligado a realizar masivas importaciones de alimentos, entre ellos leche y pollo, por una severa crisis de abastecimiento que golpeó la popularidad de Chávez. La estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) asumió las riendas del programa de importaciones, así como la distribución de alimentos a través de una red propia.Empresarios e industriales advierten que nuevos episodios de desabastecimiento pueden ocurrir, debido a las restricciones cambiarias y el rígido control de precios, mientras que el gobierno acusa a algunos gremios de estar "acaparando" y "especulando para desestabilizar el país".
• Los amplios programas sociales, que sustentan la alta popularidad de Chávez, fueron lanzados por el gobierno en 2003. Bajo la consigna de que "la riqueza petrolera es de todos los venezolanos", PDVSA es la encargada de financiarlos. Pero las llamadas "misiones" pueden verse golpeadas por la abrupta baja de los ingresos petroleros y afectar la popularidad del gobernante. l (Reuters)


